Jorge Sampaoli y los matices de una negociación

Dar cuenta de una negociación es algo bastante complicado. Lo hemos comprobado vivamente hace unos meses, en las reuniones para formar un gobierno para el país. Minutos después de los cónclaves, en los que los portavoces habían estado presentes, cada cual dibujaba un mosaico diferente. “Estamos cerca”, “estamos lejos”, “van las cosas bien”. Todos ellos son matices del lenguaje, que se pueden referir, perfectamente, al mismo escenario observado desde miradas distintas.

Si ya es abigarrado informar en detalle sobre este tipo de cumbres, la dificultad adquiere unos niveles estratosféricos en fútbol, donde los contactos son privados y frecuentemente carecen de la transparencia a la que obliga la política actual. Es un tira y afloja, una partida de cartas en la que, como en cualquier juego, hay faroles y manos ganadoras. Todos suelen manejar bien la cara de póker. Los enroques dialécticos al explicarse.

Parece evidente que la gran pretensión del nuevo proyecto del Granada que apadrina Pere Guardiola ha sido Jorge Sampaoli. Al primer medio que le leí algo al respecto fue a El Confidencial. A partir de ahí, pude contrastar el interés para IDEAL. Desde entonces, la historia se ha proveído de varios capítulos, en los que la cercanía o la lejanía ha variado según la jornada. Igual que los técnicos suelen barajar en su caso el interés de distintos clubes para aumentar su caché, los gestores de los equipos suelen abrir la puerta a segundas, terceras y hasta cuartas opciones, por si no fructifica el frente principal. Esto es tan viejo como el fútbol. Es una negociación. Es así en cualquier orden de la vida, extrapolado. Si uno se moja, se quema.

Hoy As refresca la vía Sampaoli. Da matices económicos, duración de contrato y hasta un entrecomillado, que asegura que el tema está “al 90 por ciento”. Reconozco que en mis posibilidades de contraste actuales, no he podido llegar a tal certidumbre todavía. En lo que he recabado, nunca se dio nada por cerrado en cuanto descarte, si bien oscila desde hace unos días la posibilidad de Julen Lopetegui, que ante el enfriamiento en las charlas con el argentino, emergería con fuerza. De hecho, estoy convencido de que el técnico vasco ha sido sondeado, que no firmado.

Lo que depare la semana es algo que desconozco. Sólo los que se sientan a la mesa, los testigos de los hechos, pueden trasladar de manera fehaciente lo que sucederá, minuto a minuto. Incluso así, una parte siempre va a deslizar lo que más le interese. Sólo hay una evidencia. La primera opción ha sido Sampaoli. Luego han aparecido otros nombres que, por ideario futbolístico, cuajarían con el tipo de proyecto que se quiere hacer. Por abortado no se ha dado nada. Por cerrado, no he sido capaz de cotejarlo aún. No parece que pase de estos próximos días la cristalización de lo que sea, pero cuidado con ciertas cifras económicas entre las que se navega. El control financiero es severo y salvo que el grupo asiático tenga un plan innovador para darle una subida exponencial con el visto bueno de LaLiga, las circunstancias del Granada siguen siendo limitadas, aun con el incremento televisivo y los posibles patrocinios.

Son tiempos de incertidumbre. Son tiempos de prudencia. Son tiempos que alimentan la ilusión, pero es conveniente no desbocarse. Ni en lo positivo, ni en lo negativo.

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