El desconocimiento de El Arabi

Ha sido tan complicado descifrar la ingeniería que Gino Pozzo montó en el Granada en estos años que hasta algunos afectados directamente desconocen claves esenciales. Uno de ellos es El Arabi, que lamentaba en este medio que la nueva gestión rojiblanca no se hubiera dirigido a él para tratar su continuidad. Mi propio compañero Sergio Yepes le trata de aclarar, mediante sus cuestiones, que si no hubo opción de quedarse en el club no fue precisamente por dejadez de los que han sustituido a Pina y su gente, sino por el propio impedimento de Pozzo, que tenía otros planes para él. Venderle, al quedarle sólo un año de contrato.

En la presentación de Paco Jémez, el director deportivo, Javier Torralbo ‘Piru’, se estrenó también ante los medios con un discurso ambiguo, en el que no cerró la puerta a la continuidad de ciertos elementos vinculados directamente con el fondo de inversión del italiano. Lo que Piru desconocía de aquella es que Pozzo no tenía intención de distribuir a los mejores elementos del proyecto nazarí aquí de nuevo. Su intención era reclutar a Success, Doucouré y Peñaranda en el Watford, su buque insignia actual, fuera del entorno del Udinese, que aunque no olvida, a fin de cuentas es la nave de su padre. Ante la imposibilidad de enrolar al delantero venezolano en Inglaterra por problemas con el visado, al final optó por su cesión a la escuadra de su progenitor. El parecer del jugador, que pretendió en última instancia regresar al Granada ante sus primeras suplencias con los transalpinos, cayó en saco roto.

Aparentemente Pozzo ha dado aliento y ha servido de faro en algunas cuestiones para Jiang Lizhang desde su desembarco en el seno rojiblanco. Pero en lo deportivo, sus aportaciones se han reducido drásticamente. De su visita junto a Juan Carlos Cordero a comienzos del mercado, sólo se cerró la cesión de Gabriel Silva, un lateral izquierdo con carrera en el ‘calcio’, pero que quedó señalado tras su lamentable actuación ante Las Palmas. Desde entonces no ha entrado en una sola convocatoria de Jémez. Ocupa una de las preciadas tres plazas de extracomunitarios. Puede que se reponga, pero está claro que no fue un préstamo de los que marcan diferencias.

La intentona con Amrabat tampoco surtió efecto, en este caso por la negativa del técnico del Watford a liberarle. Curioso que en la última citación le excluyó, tras la llegada de varias contrataciones. El marroquí era un deseo de Piru para el juego de bandas, que se fue al limbo.

Aparte de Gabriel Silva, hay tres futbolistas de Pozzo en el Granada actual, en su primer equipo. Está Foulquier, al que quiso enviar a Italia, pero el francés se negó, pues prefiere el campeonato español. Hizo valer que sus derechos federativos son del Granada. Los económicos, no. Con Kelava no hubo mucha disputa. También está firmado por los rojiblancos, que no vieron mal contar con él como tercer portero. En cuanto a Uche, Pozzo pretendió que ampliara su estancia como nazarí, con el fin de terminar su formación, pero su objetivo es firmarlo en cuanto pueda por el Watford y que sea un ‘hornet’ en el futuro.

Los nuevos mandos han revolucionado la plantilla, pero todavía están en franca transición desde el modelo anterior, que saneó al Granada y recuperó el fútbol de élite, bajo una perspectiva de beneficios para el inversor también, mediante la fórmula de los traspasos de jugadores a interés propio. En el filial, Pozzo todavía tiene muchas semillas, pues le viene fenomenal ante la ausencia de limitación de extracomunitarios y las posibilidades de competir que ofrece aún la Segunda B para chavales con talento pero no formados. Poco a poco este hilo se irá quebrando, hay un mínimo de un curso de demora, y el ‘B’ quedará dominado por valores en ciernes de la propia entidad. Mientras tanto, la sombra del italiano se conserva.

El Arabi es el máximo goleador del Granada. Ahora está en Catar, donde pagaron los aproximadamente 4,5 millones que costó en su momento. Ese aire despistado que le acompaña se evidencia también en su desconocimiento sobre cómo se gestó su porvenir. Su retorno quedó vetado desde el principio. Jiang compró el edificio sin apenas muebles. Se los quedó el anterior propietario o los vendió al mejor postor. Aunque se hubiera puesto la carne en el asador, El Arabi habría acabado donde quisiera Pozzo.

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