Machís desbarata a ‘su’ tieso Granada

Crónica del Leganés 1 – Granada 0.

Fundidas sus piezas maestras, con reemplazos horribles en zonas críticas, el Granada sucumbió en Butarque y ante el refranero, que recuerda que no hay peor cuña que la de la misma madera. Lo evidenciaron Machís y Rubén Pérez, ambos cedidos en el victorioso y modesto Leganés, que recupera la distancia de cinco puntos en la clasificación y ancla a unos rojiblancos tiesos y sin mordiente a domicilio.
El venezolano empujó a la red el balón que le dio el triunfo a los pepineros, en el minuto 83. Un premio a las múltiples llegadas en cascada de los locales durante la segunda mitad. El sevillano se comió el centro del campo, donde fracasó con estrépito Samper, diluido sustituto del sancionado Uche, que ni construyó fútbol ni arropó a una zaga fraudulenta, con un comportamiento patético en el único tanto. Lombán y Vezo exhibieron sus vergüenzas, aunque el foco en la diana se posó sobre el asturiano, con una pérdida lamentable en el rechace de un córner a favor, a 70 metros de Ochoa.
Su pase errado incitó un contragolpe bien hilado por los albiazules, que nadie entorpeció bien. Un punto no era mal registro para el Granada ante el agotamiento. La derrota, justa por ocasiones, suponía un mazazo en la aspiración de salir del descenso por primera vez desde que se colaron en este curso.
Alcaraz se aferró a su base, pese a estar diezmada, y a su sistema de protección, muy debilitado sin Hongla, Gastón Silva, Uche y Foulquier. Obtuvo un rendimiento desesperante, con sus habituales titulares sin chispa y los miembros de la segunda unidad confirmando el porqué de su hacinamiento.
El entrenador forzó su motor hasta griparlo, tras tres extenuantes duelos en seis días, donde no ha tenido lugar para sustituciones planeadas, como sí hizo su homólogo Asier Garitano en Mestalla, el pasado martes. Se podía permitir allí la derrota. Repescó el esqueleto que barrió al Deportivo en su terreno el sábado anterior y muy pronto se notó que iban a otro ritmo. Sin sobrarles la calidad en demasía, mantienen una conjunción extrema. Cuando parecían obcecarse por su falta de puntería, se destapó Machís con su primer gol de la campaña. Nada menos que ante la escuadra propietaria de sus derechos. La suficiencia de los gestores del Granada en verano dejó a él y al propio Rubén Pérez sin la cínica ‘cláusula del miedo’. Parecían sobrados, tanto el entrenador como el director deportivo, con la certeza de que acabarían levantando una plantilla de quilates, que no añoraría a nadie. Pero se equivocaron, uno y otro, como el tiempo ha confirmado. Hoy están ambos despedidos. Al menos, Piru no repitió este error antes de irse en el mercado de invierno con Tito y Alberto Bueno, censurados ayer por la imposición contractual.
El encuentro careció de condimento en la primera mitad. El miedo a perder contaminó la atmósfera. Se fue inclinando en contra de los nazaríes tras el descanso, cuando se encendió el piloto de la reserva. Parecía cuestión de tiempo que Ochoa dejara de escupir pelotas, pero al final llegó la vencida bajo una forma singular. En una reacción a un leve avance rojiblanco, con las líneas en campo contrario. Tanto guarecerse sin disimulo para luego caer en la rendición en una de las pocas veces que pisaron el otro prado.
Todo pudo cambiar cuando no se había cumplido ni el primer minuto. El asistente invalidó una subida de Adrián Ramos que le dejaba en pugna con Iago Herrerín, por un fuera de juego inexistente. Al poco hubo una fresca subida de Héctor, que no supo rematar Samper con la testa, entrando solo en el área. Pero enseguida, todo se retrayó. El lateral zurdo empezó a ser exigido por El Zhar, muy motivado ante el que pudo ser su club en enero. Por la diestra, Cuenca dio síntomas de flaqueza también, unidos a sus problemas para corregir como defensa puro. El Leganés localizó la debilidad y sus laterales enfilaron con centros agresivos. Testaron a una retaguardia plagada de reservas, en la que salpicó el balón como un bulto extraño. Vezo se movió con bastante torpeza. Pudo hacer penalti a Guerrero.
Sin melodía pero con percusión, los locales iban empotrando a un Granada vulgar, que no encontró agujeros para la fuga. Desaparecido Samper, con Wakaso obligado a faenar en su caladero y en el de su compañero, los visitantes catapultaron esféricos, difíciles de controlar para unos agotados Pereira, Carcela y Ramos. El belga-brasileño fue el único que piso el área enemiga con ansia en una subida solitaria con varios recortes, que cortó Mantovani.
La nulidad de Samper resaltó hasta en algunos pases sencillos marrados. A balón parado empujó el Leganés, que al filo del descanso estuvo a punto de adelantarse. Carcela sintió molestias en este último tramo anterior al entreacto. Saltó después, pero pronto le sustituyó Kone, tirado al costado, con una indolencia propia de un retirado.
El pánico a equivocarse se apoderó de cada cuerpo. Acudía a la memoria del equipo sus fallos garrafales en San Mamés. Pero el Granada tampoco se supo atrincherar. El Leganés llegaba antes a todo, acariciaba el tanto en barullos. Adquirió certeza de que el marcador podía ser suyo. A Ochoa se le acumuló la tarea, en faltas, córners y algún disparo.
Alcaraz no modificó líneas, siguió aferrado al milagro de que aguantara el pestillo de la puerta y se encomendó a Boga como reactivo. Garitano se inclinó por Machís y pronto contrastó su acierto. El venezolano dio dinamismo, importunó a Cuenca y contribuyó a acorralar a los rojiblancos, que sólo tiraron a puerta directamente una vez, en una falta de Wakaso, en el 75. Después llegaría el ‘regalo’ de Lombán. Luciano y Morán volaron para que Machís se viera forzado a pedir perdón a la hinchada visitante, que no le ha podido disfrutar en Primera, por la ineptitud y la soberbia con la que nació este proyecto, que ahora tratan de rectificar, con algunos efectivos absolutamente mediocres. Una vuelta accidentada a su refugio, donde el Granada se siente fuerte, pero llega el Atlético de Madrid.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *