Otro empate pero con mucho frenesí

Crónica del Tenerife 2 – Granada 2, publicada en IDEAL. 

Una montaña rusa se instaló en el Heliodoro Rodríguez López, donde acaecieron giros inesperados y un final de sobresalto. Hubo cuatro goles apuntados al mismo equipo pero el partido acabó con un asombroso 2-2. El cuarto empate consecutivo para el Granada de Oltra, que tiene una aureola mágica cuando retorna a Tenerife. Siempre ha rescatado algo en sus visitas –cuatro– al club donde disfrutó de uno de sus dos ascensos a Primera.

Este último punto llegó con cierta desazón ante el desconcierto imperante. Cuando su rival más dominaba, marcaron los rojiblancos, colaborando Aitor Sanz en ello mientras hostigaba a Ramos. Con los suyos en ventaja y superioridad numérica tras la expulsión de Suso Santana –que pudo llegar antes–, con casi media hora para el final, los locales no sólo aguantaron el gobierno poco fluido de los nazaríes, sino que reaccionaron en el marcador, consumando la aparente tragedia a las puertas del minuto 90. Pero en el 92 se abrió la flor del entrenador y el asunto se igualó, de nuevo con un adversario alejando hacia la red propia, para mantener el registro impoluto del valenciano ante este querido adversario, pero perpetuar la racha sin ganar del Granada, que se eleva a 18 partidos oficiales enlazando con el terrorífico curso anterior.

El valenciano está curtido en una Segunda división que exige frecuentemente una pinza en la nariz al espectador. A los equipos les demanda pensamiento a largo plazo, licencias poéticas justas, solidez atrás, uno o dos que enchufen arriba, manejo excelso del balón parado y cierta inclinación hacia la experiencia. Importante esto último para Oltra; la querencia hacia los veteranos sobre las apuestas. De ahí que ante las dudas de los tres primeros partidos, él arrojara la certeza de que la alineación que ha ido pergeñando, sólo alterada por la lesión de Germán Sánchez e inicialmente por la baja forma de Adrián Ramos, aúna la configuración que ve adecuada para esta plantilla flamante.

La puerta quedará entreabierta para alguna luminaria, como Sergio Peña, que debutó con agrado, y el más físico Pierre Kunde, pero el técnico no parece amigo de grandes revoluciones si la situación no le fuerza. Insistió en colocar a la mayoría de piezas que ante el Barça B de inicio, salvo Ángel Montoro, en la grada por precaución. Alberto Martín, su sustituto aquel día, revalidó su dúo con Raúl Baena en el centro del campo, aunque mezclaron regular. Da la impresión de que ambos son más esforzados gregarios para que maneje otro al lado. La suma de ambos, resta.

Regresó al surco zurdo Darwin Machís, ausente unos días al volar con su selección, con lo que Pedro se reinstaló en la derecha y Antonio Puertas se quedó en el banquillo. El venezolano por fin dejó de confundir el pedal del acelerador con el del freno. Si evoluciona así y se le busca al espacio, puede abrir autopistas. Peña, en la segunda mitad, entendió cómo le gusta que se la pongan. Sin embargo, Oltra decidió retirar al ‘vinotinto’ y se acabó la profundidad por los costados, en esa recta final que pudo ser trágica.

Tampoco tuvo sorpresas el ‘once’ de José Luis Martí, salvo en el ariete, decantado por el canterano Brian Martín en lugar de Samuele Longo, uno de sus fichajes estrella. De sus botas nació la primera oportunidad, en el único despiste que se concedió Menosse en la primera parte, al poco de empezar. Botó el cuero y el uruguayo no acertó a despejarlo, por lo que el chico pudo retrasar la bola para que Tayron la reventara hacia la grada. El charrúa rechina a menudo y pasó un calvario después, tras el descanso.

Empezó mejor plantado el Tenerife, acaparando el peso del encuentro, algo que formaba parte tanto de su propio ideario como de su rival. No parece este Granada muy amigo de largas posesiones y sí de mostrar el colmillo cuando deba. Los locales se fueron acercando a Varas, sin exigirle, en un córner y algún envío pasado. Un cuarto de hora de balas que silbaron ante la puerta rojiblanca, concluido con la primera escapada de Machís. Parece que el venezolano va recordando lo que pide este nivel. Se dejó de caracoleos ornamentales y apostó por salir encarando con brío. De una falta que provocó empezó a enseñar Pedro su repertorio. Desde muy lejos, trató de catar a Dani Hernández. El tiro era lejano pero superó a la barrera por debajo. Le obligó al menos a tirarse.

La activación de Machís encontró la complicidad de Adrián Ramos, que va despertando del letargo. En una pared entre americanos nació un saque de esquina con el que Pedro hizo magia. Machís se le apostó al lado, Pedro amagó con el pase corto pero de pronto retrocedió y sin impulso, combó un lanzamiento que aterrizó en el segundo palo, donde Adrián Ramos se limpió la cobertura de Aitor Sanz. Tan sereno como su asistente, el colombiano vio cómo su marcador daba un funesto pase a su red. El cafetero, coautor de la diana, pasó de celebrarlo con excesos, aunque se le abrazara con cariño.

Tardaron poco los chicharreros en reprender. En otro balón al corazón del área, Charlie Dean dudó en alejarlo y al final se lo quitó de encima con la frente. Lo alejó tan manso que dejó a Tayron con un servicio perfecto para romper con un chut de nuevo imantado hacia los asientos. El marcador adverso contrarió al Tenerife, que se volvió más impreciso. Brian Martín intentó acercarse con una volea. El Granada siguió atento, achicando espacios, sin mucha continuidad más allá de las escaramuzas de Machís, con un Alberto Martín insustancial en la parte creativa.

El partido se tensó tras una tángana cerca del área técnica local. Ramos peleó por la bola con vehemencia, pareció más falta sobre él que suya, alguien le afeó la bravura en el banquillo, se encaró y todos se levantaron a increparle. Se montó la marimorena, hasta con el delegado Lucena de pacificador. El colegiado Pizarro Gómez, hasta ese momento poco influyente, empezó a tomar decisiones parciales. La batalla la saldó con amonestación al ariete. Luego, a pique del descanso, exoneró a Suso Santana de la expulsión tras un plantillazo a Machís por el que debió ver al menos la amarilla, que también le habría mandado a la ducha, pues ya tenía una tarjeta en su colección. Se libró de esta pero no de la siguiente disputa fea, ya en el acto definitivo.

Martí recurrió a Longo y el transalpino exhibió pronto por qué es uno de los atacantes más reputados de esta Liga. Los locales se dispusieron con un momentáneo 4-4-2 que en realidad propició que el Granada se desenvolviera mejor en esta transición. Llegó Joselu por banda para buscar a Ramos, que chutó al lateral de la red; Machís, en una aventura que saldó esta vez con la persiana bajada; y sobre todo un supuesto fuera de juego del colombiano, muy al límite, que dejaba solo a Joselu para remachar a quemarropa.

Corrigió pronto el preparador local con un futbolista que dio mayor asociación como Malbasic y los rojiblancos, ayer de negro, siguieron empleándose a la carrera. El colegiado perdonó otra ‘naranja’ a Vitolo, pasó de señalar una clara falta a Machís en un intercambio con Ramos pero no pudo eludir la expulsión de Suso Santana, ganada a pulso.

Quiso Oltra solidificar el centro del campo con Peña en lugar de Joselu y el peruano debutó de pie, agarrando el timón con la determinación de un tipo con galones pese a su edad. Varios envíos al hueco presagian la formación de un buen futbolista. Sin embargo, de una infracción suya, bastante lejana, encontró un maná el Tenerife. Aitor Sanz la colgó hacia la posición escorada de Sáenz y este se la puso a Longo, libre de marca. Al Granada le daban a probar de su propia medicina.

Los visitantes se apuraron. Guiaban el balón pero sin hacer peligrar de verdad a Dani Hernández. Los chicharreros tenían mecha para contragolpear. Oltra quiso alentar al apagado Puertas pero sacrificó en ello a Machís. Sumó muy poco con el almeriense. Peña sí acarició el tanto, pero se le fueron altos dos empalmes. Hasta Víctor Díaz estuvo a punto de salir a hombros. Con Kunde por Baena recuperó el Granada fuerza en las embestidas pero siguió encimando con ansiedad, hasta que ocurrió una desgracia.

Longo controló un rechace en la medular de espaldas, porfiando con Menosse, reducido. El italiano atendió por el retrovisor a Malbasic, quien esprintó ante Varas. Era el 2-1 y quedaba sólo el añadido, refrescando maldiciones pretéritas del año anterior. Pero algo ha cambiado. En un balonazo desesperado de Alberto Martín al área, Menosse tocó de testa y Jorge Sáenz, en el ejercicio de mandarla a córner, confundió su arco con el fondo. Un 2-2 con cuádruple autoría tinerfeña. Un buen resultado sobre el papel en un estadio así. Un nuevo paso inquieto vista la trayectoria del Granada que sigue sin descubrir el sabor de vencer.

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