Uche se cobra la cuenta pendiente

Crónica del Nástic 2 – Granada 0

Con ese nombre que suena a locomotora, Ikechukwu Uche arrolló al Granada en tres minutos estelares, agrandando el ajuste de cuentas de los exrojiblancos. En ella figuran varios desheredados que tuvieron un tránsito fugaz como nazaríes o que simplemente no contaron con el afecto del respetable. Uche no cayó de pie de en Los Cármenes y años después, con 34 primaveras, demostró guardar todavía caballos en su motor, implacable ante la desidia defensiva de los visitantes, que ya no supieron cómo reaccionar.
Uche se cobró la cuenta pendiente, como tantos otros antes que él. A este equipo le salen los divorcios como los de los millonarios caprichosos. Si recientemente Sergi Guardiola sólo esturreó maquillaje en la victoria del Granada ante el Córdoba, el nigeriano se lo quedó todo, el piso y el coche. Lo hizo como en trance, en un lapso que cercenó una salida al campo decente de los de Oltra, con varias mudas nuevas, pero que se desmoronó con los empellones del africano.
El técnico valenciano midió riesgos en esta semana que supone un test de esfuerzo para el banquillo, con saltos de apenas tres días entre jornada y jornada. Además de lo que tiene en la enfermería y de la necesidad de cubrir la sanción de Pedro Sánchez, Oltra dio asueto a Montoro y Espinosa, que ya saltó en los últimos minutos, cuando el enredo parecía incorregible.
Alberto Martín debía de dar mesura en compañía de Baena. Kunde, aportar fuerza en la mediapunta. Antonio Puertas tenía que evitar que se añorara al francotirador alicantino. Nada de eso pasó, aunque en realidad el equipo se desangró en la parte de atrás, la línea que se mantuvo intacta con respecto a la victoria ante el Lugo. Flojeó Menosse más allá de lo razonable.
El arranque, sin embargo, no pronosticó el desastre. Se percibía un plus de energía del rival para la presión, muy decididos hacia el juego directo, pero los nazaríes aparecieron al asalto en campo contrario a ráfagas, con prisa. Estando Pedro fuera, se repartieron responsabilidades en el lanzamiento de faltas. Álex Martínez probó fortuna pero topó con la barrera y Kunde también dejó ver que chutaría las de perfil diestro. El camerunés tendió a ser el ejecutor y lo más peligroso que sacó otro ‘ex’, Stole Dimitrievski, nació en las botas del ‘doce’.
Encontraron rendijas por los costados, como en una aparición suelta de Baena que terminó con un centro larguísimo. Pero sin duda la mejor la propició el propio malagueño en un saque rápido, desde la medular, hacia la estampida de Machís por la izquierda. Envió hacia Puertas, que se adelantó demasiado y voleó en pifia. El almeriense está irreconocible, lejos de las maravillas que alumbró en su día en el filial y de la madurez que parecía haber alcanzado en el conjunto de su tierra. Es ahora mismo un elemento extraño en busca de su identidad.
Que Uche iba a desmontar pieza a pieza a Menosse quedó acreditado ya en una primera refriega en la que el nigeriano reclamó penalti, que no pareció por exagerado. El uruguayo, limitado en lo técnico, depende de su vigor para mantener las hechuras en la categoría. Sin fuelle, se vulgarizó.
Joselu intentó acallar al público local en un empalme en la salida de un córner. A falta de creatividad, bueno seguía siendo sacar jugo del balón parado. Pero al final Uche empezó a recoger el fruto de su insistencia en un pase que hizo bueno su maravilloso control orientado, con la comba justa para quebrar a Menosse. Aceleró al máximo y doblegó a Varas por debajo de las piernas. Inapelable. Lo celebró con ganas pero quedó con apetito. Se deleitó pocos minutos después, en un error del casi siempre infalible Víctor Díaz, que despejó mal, hacia atrás, pillando a contrapié de nuevo a Menosse, tieso, abriendo la pista para el despegue de Uche de nuevo, que sepultó a Varas otra vez.
El Granada se quedó grogui. A punto estuvo de encajar una tercera diana seguida, con una subida de Tejera en mano a mano con Saunier, que este desvió a ras de hierba. El francés, que no entrenó tras el encuentro del domingo por unas molestias, se mantuvo digno durante este truculento apagón.
Intentó Machís salir como un rayo, pero una y otra vez supieron estrecharle el cerco. Fue uno de esos días en los que se envuelve en su particular remolino. Uche siguió contestatario en otra maniobra en la frontal con varios recortes que desparramó con un tiro alto. A Oltra se lo llevaban los demonios. El Nástic parecía un boxeador probando puños ante un saco inane.
Joselu fue el único que no aflojó en su insistencia pero sigue sin encontrar la ruta del gol. Tampoco es que los alardes de creatividad propiciaran grandes ventajas. Toda reacción era a empellones. Sin el cerebro de Montoro y la peligrosidad permanente de Pedro en el lanzamiento, la escuadra se gripa.
La Segunda división es así. Una batalla de atenciones que puede decantarse por un mero tramo de inspiración. Lo cierto es que tras el descanso el Granada trató de dar la cara pero conectar secuencias limpias le costó un horror, mérito también de un Nástic ordenado y con una estupenda recaudación en la alcancía. Todo pudo cambiar si los visitantes culminan una llegada en tromba, que ni Puertas ni Kunde ni Joselu, cada cual con una suerte de disparo, pudieron acomodar en el cesto de Dimi.
Dos puntas
Oltra trastocó el mecanismo táctico con Rey Manaj por Baena, para pasar a tener dos puntas y retrasar a Kunde hasta el timón. El camerunés, con más contacto con el balón, mejoró algo la salida, sin florituras, y hasta dio la sensación de que el delantero albanés podía dejar alguna buena noticia. Tuvo un golpe, le reventaron la nariz y le pusieron un apósito muy llamativo, con el que se vino a menos.
Kunde empleó su fuego para intentar reducir la diferencia. Ejecutó una falta brillante que Dimi mandó a córner. El nigeriano fue hacia la bandera pero truncó su saque sin llegar al primer palo. Era el reflejo de todo el conjunto, capaz de lo mejor y lo peor en apenas segundos.
Iba el Granada a la desesperada, con Puertas, Machís y Manaj levantando el polvo, sin tino. Los contragolpes rivales metían el miedo en el cuerpo, pero los nazaríes tenían que insistir, ya sin ambages, dejando tres atrás cuando Oltra colocó a Licá en el carril derecho, sacrificando al asaeteado Menosse.
Tampoco así llegó algo mejor, en medio del descontrol. Machís pudo ser expulsado tras un duelo de testas con Abraham. Espinosa salió en plena desesperación. Estuvieron más cerca los trallazos del local Juan Muñiz a base de faltas lejanas. De Tarragona hubo poco limpio que sacar pero no hay tiempo para lamerse las heridas. Aguarda el Oviedo el sábado. La racha se ha cortado y algunas dudas también vuelven. Hay ciertas dependencias subrayadas.

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