Unos ‘anteojos’ que llevan al liderato

Crónica del Osasuna 0 – Granada 0 en IDEAL. 

Hay estadios con solera que se convierten en facultades donde los equipos se doctoran o quedan retratados. El Granada salió distinguido del Sadar con un punto honorable tras un ejercicio completísimo, de punta a punta. Se le resistió el sobresaliente ‘cum laude’ por la falta de gol pero se engalanó por la seriedad generalizada, blindando su portería. Durante la temporada ha habido pasajes más brillantes aunque siempre salpicados de ciertas concesiones a los contrarios. Victorias que tuvieron sus momentos de irregularidad. No fue así ante el Osasuna, que también se había estudiado a los nazaríes. Los navarros suman su cuarto empate seguido, aunque el punto se les pudo esfumar en el tramo final si Machís llega a estar más ducho en la rúbrica en un par de llegadas.

A la tortilla le dieron la vuelta y lo que en mayo fue un Osasuna-Granada entre dos equipos ya descendidos que trataban de evitar el último puesto de la clasificación, ayer se convirtió en un duelo por el liderato de Segunda. El empate resultó benigno para el que quedó colista aquel día. Unos rojiblancos, ayer de verde menta, que han ido edificando un armazón cada vez más resistente desde la llegada de Chico Flores y que funcionaron con temple en la salida de balón, con la mejor versión de Espinosa en todo el curso. Agazapado entre los mediocentros rojillos, el hecho de que los locales actuaran con dos puntas motivó una superioridad en la medular que alivió el tráfico en la generación de aproximaciones, aunque ninguna acabara en las redes.

Respeto entre grandes
El respeto al adversario se palpó desde los primeros compases. Ambos equipos contuvieron las respuestas iniciales del rival. Prudencia para no incurrir en errores gravosos e insalvables. Guardia alta, distancia para esquivar bien los golpes furtivos y paciente espera para que apareciera el hueco en el intercambio. Midiéndose en cada gesto. Un arranque más para entendidos tácticos que para entusiastas del espectáculo. Estrategia en las trincheras más que bombardeos. Ajedrez entre Diego Martínez y José Luis Oltra.

La lluvia jugó su papel. El césped drenaba mejor que el de muchos otros campos pero la pesadez alteró las conducciones. Lastró en el primer tiempo a Machís. El fuego rojiblanco quedó aguado aunque ayudó a ello la red de detección que le colocó el técnico local, quien se curtió en equipos granadinos.

El juego se suspendió sobre envíos hacia la frontera, por si algún vigía se despistaba a la hora de despejar. El Osasuna amenazó con un lanzamiento de falta de Roberto Torres, que se afiló cuando buscó puerta en lugar de una frente amiga, aunque sin llegar a palos. Diego Martínez maneja también los útiles de diseño y en un córner el Granada pudo llevarse un sobresalto. Tocaron en corto para que Quique amagara con un disparo desde fuera del área, aunque su tiro lo recogió David Rodríguez dentro y, al girarse, buscó a Oier, solo. El capitán rojillo marcó pero estaba en claro fuera de juego. No hubo muchas más alertas para los mosqueteros de Javi Varas.

Todo el acto inaugural dignificó a los zagueros, figuras sobreexpuestas ante la meteorología y los muchos pases largos, que se perpetuaron. Aridane, que estuvo en nómina rojiblanca, perseguía bien a Joselu y despejaba lo que por allí le arreciaba. Chico Flores y Saunier mantenían su comportamiento marcial, robóticos en la resolución, siempre con un ojo puesto en los movimientos de Quique, el más activo de la vanguardia navarra.

El Granada buscó bajo la manga el recurso de la esquina a su vez, pero los navarros atendieron a una posibilidad de saque que llegó a Montoro en la corona del área. Le dificultaron el tiro, que se marchó alto. Crecieron los nazaríes, con emergente presencia de Espinosa, pululando por espacios que no disparaban la alarma enemiga. Activó ataques frecuentes, como uno que secundó Pedro y otro posterior, enhebrado por Machís, que el propio extremo alicantino trató de convertir en tanto con un disparo potente, pero Sergio Herrera se agachó a evitar los males. Se ganó el jornal.

El Osasuna es un conjunto engorroso, que hostiga con denuedo. Se aplicó tras el descanso a la caza de una diana sorpresiva. Cruzó algunos envíos aéreos aunque sólo cogió el marchamo adecuado uno desde la izquierda que cabeceó Torró en escorzo. Despidió una parábola con aroma a veneno. Tuvo una situación parecida David Rodríguez, aunque peinando sin tanto giro. Con más ímpetu que fútbol, los locales intentaron empotrar a un Granada indemne y tranquilo.

La aproximación rojilla abrió espacios para percutir como reacción. Por fin pudo correr Machís, al que habilitó Espinosa en profundidad. El venezolano dejó pasar la bola para Álex Martínez, quien se la compuso a Espinosa, mal en la volea. Los locales introdujeron dos cambios. Uno para aclarar el panorama, con Xisco en lugar de David, aunque nada solucionó. El otro vino forzado por la lesión de Coris, ayuda básica para Lillo en la contención de Machís. De las Cuevas no siguió tanto al ‘vinotinto’. De ahí que anduviera entonces con mayor soltura.

Sin tantos grilletes, salió por la izquierda y le colocó un centro a Joselu estupendo, que el onubense rozó bien pero se interpuso la chepa de un defensa, cuando tenía a Sergio Herrera mal colocado bajo el marco. Fundido ya, Rey Manaj recogió su testigo y pudo ser objeto de penalti en un agarrón leve en un córner. Pulido Santana no se complicó en un encuentro que se podía presumir bronco pero que se mantuvo en una esfera de nobleza.

Cuerda a Machís
A Machís le dieron cuerda y en su pericia estuvo decantar la balanza. Pudo ser en una de sus punzantes diagonales, que desbarató Sergio Herrera con un paradón. También en una conexión con Espinosa, con el talaverano midiendo de nuevo a Herrera, con otra respuesta con temple en el arco. Kunde salió por él para intentar agregar fortaleza sin descartar el susto ajeno. Pudo llegar en el enésimo contragolpe pero tanto el camerunés como Manaj no encontraron la escapatoria.

Aparte de un tiro pifiado de Quique, el Osasuna no inquietó hasta el tiempo añadido, en el que dejó alguna sensación ofensiva con prolongaciones desde lejos. Quien volvió a tener las victoria cerca fue Machís. Burló al inexpugnable Aridane pero justo cuando tenía que chutar, se le escabulló el control.

Oltra amarró con Quini por Pedro en la derecha y sólo tuvieron que lamentar un posible remate de Xisco ante el que se anticipó Víctor Díaz. Hubiera sido injusto que el Granada no firmara las tablas. Manos estrechadas entre dos grandes maestros. Conjuntos programados para dar el salto. A los rojiblancos se les ha curtido la piel en salidas complicadas. Se han ganado hollar la cima. Han de procurar ahora que no lleguen los vértigos aunque su trayectoria avala que son unos expedicionarios cada vez más expertos.

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