Joselu halla un punto dentro de una nevera

Cronica en IDEAL del Cultural 1 – Granada 1

Apareció Joselu con su estaca para herir a otro moribundo al que el Granada estaba por sanar, como le pasó con el Nástic o con el Sevilla Atlético. A la chita callando, el delantero onubense está confirmando su fama goleadora y halló algo comestible en la nevera. Fue en el Reino de León, donde se las prometía muy felices la reivindicativa Cultural Leonesa. Rodri, menudo, saltó más que Saunier quedando poco para llegar a la pausa y había alimentado la fe de ruptura de las nueve semanas que llevaban sin ganar, aunque seis de ellas dejaran un punto. El mismo botín que se resignaron a aceptar.

Esta Liga loca… Loca, loca –con el tono de la canción de Pancho Céspedes– ratifica que nadie vence con la gorra. Que es una guerra agotadora, en la que el prestigio se concita con lucha, en la que tener dinero suma, como es lógico, pero no lanza gratis a la estratosfera. Ninguno de los clubes que aterrizó desde Primera y que, por tanto, en su momento recibió una inyección por el descenso, consiguió la victoria esta jornada. El Osasuna y el Sporting tropezaron en sus estadios. El Granada sí sacó algo, a domicilio. Una palanca si lograra decantar el duelo directo del próximo domingo ante el líder Huesca.

En la nevera leonesa, Oltra atrajo el calor africano. Se decantó por Kunde, convertido desde hace unas semanas en el becario de Montoro, considerando que ya estaba listo para la interinidad por la sanción del valenciano. Fue la pizca de sorpresa en la alineación, guardando al recién recuperado Baena. Kunde arrancó tibio pero zarandeó la situación sobre todo en la segunda mitad, con poderío aéreo, aguante en el intercambio y asomando con un chut impresionante. No es como el centrocampista al que sucede pero sí concita otras virtudes atractivas.

El regreso del avión
La otra novedad entre los titulares era obvia. El regreso de Machís tras el entretenimiento con su selección. De su surco nació la primera gran ocasión del partido, en una triangulación rápida por la zurda con un envío de Álex Martínez que parecía huir hasta que llegó a pies de Pedro. Ese Pedro que en el arranque de Liga embocaba cada disparo y que ahora sufre ataques de miopía. Tiró duro, abajo, pero Jesús Fernández no se rindió y repelió con la pierna.

La orden de Oltra parecía clara. Escarbar a la espalda de la defensa local, muy adelantada y vulnerable en carrera. Probó Machís con la mecha encendida pero él mismo la apagó con un tirabuzón digno del trampolín olímpico. En vez de puntuación, Arcediano Monescillo le endosó una amarilla. No cambió el plan y de nuevo intentaron generar superioridad en la zurda con los mismos protagonistas de la clara ocasión inicial. Álex Martínez volvió a colocar el esférico y Pedro lanzó desviado, sin tino.

Para la Cultural resultaba duro comprobar que su aparente superioridad en la gestión de la pelota no se transformaba en llegadas efectivas. Intentó desprenderse de ese manto con un tiro lejano de Yeray, tras un buen movimiento colectivo de los leoneses. Alberto Martín, que solventó alguna avería durante el acto, tuvo que cometer falta tras una pérdida suya en salida y Buendía exprimió el tiro directo ajustándolo a un palo. Varas se estiró y el poste hizo el resto para repelerlo. Otro chut de Señé, en el rechace de un saque de esquina, concluyó con el tramo de advertencias. Se avivó Machís en el otro lado y de su intentona hasta el fondo nació un centro que Pedro cabeceó muy flojo, a las manos de Jesús. Las alternativas se sucedían con disparos desde leguas o sin que exigieran gesticulación de los porteros.

Los riesgos de la Cultural eran una puerta abierta para Joselu, que robó la pelota en una salida de Yeray y el Granada armó un ataque no culminado, con un córner que también llevó veneno. En un centro de Pedro, tanto el ariete como Espinosa pudieron encontrar el destino que ansiaban. El mediapunta llevó una tendencia opuesta a Kunde a lo largo del encuentro. Mientras el camerunés creció con el brío, el talaverano se disolvió cuando se aceleraron los acontecimientos.

Cuando el primer tiempo se agotaba, llegó el cabeceo de Rodri para validar el esfuerzo local, con Saunier despistado en la oposición. Suponía un escenario inquietante, como ocurrió en Los Cármenes. La necesidad de remontar.

Con los mismos pero con más decisión, el Granada enfocó el acto definitivo con autoridad. Una gran llegada, con Joselu yendo a peinar muy abajo y un rival rozándole, se cerró con un trallazo de Alberto Martín que Jesús alejó. Buendía empujó a Machís para desequilibrarle en una internada pero tampoco pareció pena máxima. Ahí se lesionó el argentino y contagió temor en la Cultural, al irse su mejor mente. El equipo leonés extendió un poco más su dominio, con un intento de Yeray. Oltra quiso mejorar la presencia ofensiva renunciando a Espinosa y colocando dos puntas, Manaj y Joselu. El nuevo módulo dio alas a los rojiblancos, agarrados a Kunde y Machís, los más enérgicos. El africano sacó el látigo y el balón parado fue arrinconando a los leoneses. Manaj se topó con Jesús en un remate que diezmó a ambos y Puertas apareció por la derecha por el fatigado Pedro.

Entre intentonas, se cernió la estampida correcta. Salió el Granada como tantas veces, a la carrera, con Kunde y Machís por el mismo espacio. El venezolano se llevó el cuero hacia dentro, combó un pase al corazón del área y allí Joselu controló y buscó la esquina, como en el billar.

El gol desencadenó un duelo abierto, constante en las áreas, aunque a puerta fueran más intentos de los visitantes. Saunier tentó la expulsión y Oltra le quitó del entuerto con Quini, desplazando a Víctor Díaz como central. El tiempo añadido dejó algún bosquejo pero la gasolina bajó su nivel hasta la reserva. Un cansancio que se posó en Joselu, que pudo dejar tiesa a la Cultural. El conquistador al menos de un punto cuya cotización depende de lo que ocurra en Los Cármenes con la pandilla de Melero y Cucho.

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