Otro fiasco para inaugurar el nuevo año

Crónica en IDEAL del Cádiz 1 – Granada 0

La primera vuelta acaba hoy y el Granada puede verse fuera de posiciones de fase de ascenso si el Lugo vence en Almería en el partido que cierra la jornada. Una realidad tétrica que arruga las expectativas, aunque quede tanto por lidiar. Marcar la meta del ascenso conllevó una exigencia por parte del entorno ante la que es difícil estar a la altura. Es más cómodo agarrarse al discurso de los 50 puntos, los que suelen marcar la salvación, aunque con la boca pequeña se pueda esperar lo máximo. Así se aparcan debates estéticos. Aparte de la distancia en puntos, de cinco, al Cádiz y al Granada les separan sus mensajes. Pretencioso el rojiblanco, aunque ajustado al potencial económico. Prudente el amarillo, con un discurso ‘cholista’, de partido a partido. Dos conceptos opuestos en su fútbol. El local, de contragolpe; el visitante, de dominio, no siempre fructuoso. Dos maneras de abordar, en realidad, el mismo objetivo. Planes que solo el tiempo corroborará.

Cayó el Granada en el Ramón de Carranza en un partido que reflejó las particularidades de los adversarios. El Cádiz se llevó los puntos explotando lo que hace muy bien. Cuenta con un porterazo, la defensa repele balones hasta con suplentes, sus bandas son supersónicas y estruja como pocos el balón parado. Trazos básicos pero productivos que le encaraman al primer puesto provisional. Los rojiblancos anudaron la pelota a sus pies y disfrutaron de oportunidades bastante claras pero todo quedó en un nuevo fiasco a domicilio. Les escamotearon un penalti por mano de Abdullah, estrellaron un disparo en el travesaño y celebraron sendos duelos de sus delanteros con el arquero rival, uno en cada parte. Nada alteró el marcador que estableció un cabezazo de Kecojevic bajo un guion manoseado: la sexta marcha de sus extremos y la estrategia en faltas y saques de esquina. Cualquiera que contemple a los amarillos descubre pronto sus fortalezas. Al Granada no le bastó con contener algo mejor que otros a Salvi y Álvaro García. El Cádiz sabe hacerse fuerte en ventaja.

Los años nuevos son terribles para los nazaríes, cuyo primer partido a domicilio se salda sin victoria desde 2009. Estadística añeja, aunque aproximarse a la actual como forastero es terrible. El equipo no gana desde finales de octubre, en Soria. Lleva tres partidos sin marcar como forastero, un bagaje paupérrimo. La escuadra se desespera con fases de posesión de balón que no finalizan en oportunidades y da pie a la respuesta del contrario. Una vez más, los de rayas horizontales añoraron a su ciclón Machís, quien tapa tantas situaciones de bloqueo en encuentros ajustados. Esta vez Espinosa no resultó tan determinante como ante el Sporting, cuando provocó un penalti.

Marcados Licá y Puertas, alternativas en los costados que se quedaron en casa, Oltra no atisba soluciones y, cuando se desespera, acude a la aglomeración en ataque repartiendo el espacio entre los tres delanteros disponibles. Joselu y Manaj erraron en la culminación. Ramos apenas dispuso de soluciones. Sigue a distancia de su mejor nivel. En general, a todos les falta convicción cuando se alejan de Los Cármenes
El partido tuvo tramos engañosos. La pelota se acarició más en el lado rojiblanco, algo que no lamentaban los de Álvaro Cervera. Espinosa fue el ajuste en la izquierda, sin variar el resto del decorado. Fue a más Sergio Peña, con un exquisito repertorio técnico, capaz de desequilibrar por pura calidad pero que ha de dar un paso adelante en su relación con el gol. Tuvo un disparo combado antes del descanso y un chut al travesaño después que hizo suspirar a Cifuentes.

Saunier estuvo a punto de anotar de cabeza al cuarto de hora, en una falta que le dispuso Pedro. Su giro de cuello fue inocente y no imprimió fuerza. Hubiera tenido polémica, porque partió de fuera de juego. También dejó en evidencia al árbitro una mano en el área de Abdullah, con el brazo separado del cuerpo, que no convirtió en pena máxima.

Peña dirigía cada operación. Un gran acercamiento suyo, a la carrera, encontró el barrido providencial de Villanueva cuando el peruano buscaba a Pedro, solo en la derecha. Se exponía el Granada y dejaba huecos atrás, por los que perforaron las centellas amarillas. Varias faltas escoradas iban entonando al Cádiz en los remates. Salvi dispuso de una con saque prolongado y funcionó la pizarra. Garrido bloqueó a Chico Flores, quien perdió la marca de Kecojevic, un central muy goleador de cabeza. El nuevo ‘Íñigo López’ para Pina y Cordero.

A pique estuvo el Cádiz de aclarar el asunto en una subida de Álvaro García, aquel escurridizo futbolista que regaló Piru el curso pasado. Se fue de Kunde, centró fuerte y Romera tiró al centro, donde estaba firme Javi Varas. La réplica del Granada vino por la derecha. Pedro conectó con Joselu, este fintó con habilidad y se plantó ante Cifuentes, al que intentó vencer con una vaselina, que el cancerbero adivinó. En el otro lado, Salvi siguió sembrando el desconcierto con el esférico detenido.

El Cádiz siguió firme con sus principios mientras el Granada se adentró en la segunda mitad con necesidad de trastocar los acontecimientos. El larguero de Peña resultó lo único que llegó a soliviantar a los gaditanos hasta la media hora del acto final. Oltra tiró de Manaj y Baena por Espinosa y Montoro. Dos puntas, con el albanés junto a Joselu, y más brío con el malagueño en la medular. Al poco llegó un balón largo de Kunde que se ‘tragó’ Villanueva y que Manaj cruzó fuerte, encontrando a un inmenso Cifuentes.

Descerebrado Barral
Cervera remodeló su formación con cambios y dio entrada a David Barral, otro ‘ex’. A los pocos minutos, ya tenía una amarilla. Algo después, la roja directa, cazando a Saunier, como si le debiera dinero. Un descerebrado. Para entonces el encuentro se había tensado algo. El Cádiz avanzó fugaz y el Granada lo rifó todo, ya con Ramos por Peña, extraña sustitución.

Podrían haber estado todo el día así, que ese 1-0 parecía inquebrantable. Como la voluntad de unos amarillos que miran a Primera de tapadillo. Los nazaríes se postularon con arrogancia y sin mejora en las visitas, más algún fichaje, el gran deseo de 2018 no parece sencillo.