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Granada CF: Mi vecino de la playa

Mi vecino de la playa es un buen chico. Muy majo. Lo conozco hace ya muchos años, cuando todavía no surcaba una línea de expresión por mi cara y apenas tenía que afeitarme un día a la semana. No siempre es divertido entrevistar a futbolistas porque acuden al tópico con demasía. Pero él siempre soltaba alguna frase ingeniosa, sincera, rompiendo los clichés de su profesión.

Mi vecino de la playa no era un jugador normal. Iba a la Universidad y hacía una dura carrera de Ciencias, que le ha costado trabajo sacarse. El chico se ha casado con su novia de toda la vida y no es un adicto de la estética. Viste a la moda pero no es de los que se duermen peinándose. Tiene una paleta rota, que endurece una cara más bien amistosa.

Mi vecino de la playa emigró un tiempo a Asturias, mi tierra materna, y fui a visitarle allí. Lo vi algo pasado de kilos, normal por donde vivía, pero aún así era el mejor de su equipo. Le vi marcharse de Granada y regresar con galones. Hasta hoy, en los que luce el brazalete de primer capitán del equipo.

Mi vecino de la playa llegó a debutar en Segunda con el Sporting de Gijón. Rayas rojiblancas, pero verticales. Mañana parece que actuará en la Copa del Rey, con el Granada, rayas horizontales, bajo la condición de equipo de plata. Supongo que dormirá sin nervios, a pierna suelta, con esas extremidades torcidas que le hacen correr de una manera tan característica, patosa. Un porte que no debilita su condición futbolística.

Creo que para que mi vecino de la playa sea titular en el Granada hoy algo malo tendría que estar pasando. O el rendimiento de los fichajes es malo o se encadenan los lesionados, como es el caso. Siempre arranco el año pensando que otros vendrán que le apartarán del foco. Pero mi vecino acaba jugando un montón de partidos, sacrificándose, leyendo con inteligencia cada jugada, sabiendo que en el fútbol una mente privilegiada no necesita el cuerpo de un culturista.

Mi vecino de la playa, como ya se habrán dado cuenta desde las primeras líneas, se llama Manolo Lucena. Mañana actúa en Albacete. Puede que la fastidie, que no esté a la altura, pero con él me siento seguro. Por esfuerzo no será. Porque es un buen chico y lo da siempre todo.

Granada: Fabri, cambiado o enloquecido

En ocasiones me gustaría contar con una cámara de fotos con objetivo de gran calidad que me permitiera congelar el posicionamiento de un equipo a todo campo. Ayer me tocó ver en el Lopera una situación que cuestiona los clichés conservadores que se le adjudican a Fabri. El Granada atacaba por el flanco derecho, en las botas de Nyom. Éste se apoyó en uno de los mediapuntas y en su apertura a la izquierda apareció Siqueira de falso extremo. Entonces miré atrás y comprobé el riesgo. Iñigo y Mensah eran los únicos futbolistas que mantenían las posición. Había demasiadas distancias entre las líneas. Poco después, tras encadenar varias acciones a favor, llegaría el 3-1 que deprimió si remedio a los rojiblancos.

Entonces pensé en el técnico gallego y su supuesta querencia por el pragmatismo. Fabri aplicó un modelo el año pasado que primaba la seguridad por encima de todo, con cuatro zagueros en los que sólo un lateral gozaba de suficiente libertad para la incorporación, Allan Nyom, donde la pareja de mediocentros tendía a anclarse, a proteger antes que crear. Fabri ha renovado su manual esta temporada y su apuesta se encuentra aún en planos. La defensa se ha adelantado, los laterales suben sin fijarse si su homólogo se queda a defender y tan sólo hay un pivote defensivo que escolte a los dos mediapuntas.

El planteamiento, en teoría ofensivo, ha conseguido garantizar posesión de balón en muchas fases del juego, pero sufre con las características de unos futbolistas más dados a la circulación que al gol. Geijo queda como máximo exponente del ataque, ayudado por Orellana y Benítez, cuyos registros anotadores no han sido excesivos hasta la fecha.

Fabri ha roto con su austero libreto, aquel que le dio el ascenso, por otra parte. Tal vez en coalición con los mandos, pretende un Granada más creativo y jugón. La crisis semanal afectó finalmente a sus elegidos, porque a buen seguro Amaya habría sido titular ante el Betis, vista la baja forma de Iñigo López. A Mensah le urge un hermano mayor que lo llame a capítulo con frecuencia, para que deje las frivolidades, tal y como hizo Mainz el curso anterior con Nyom. Esa zaga cogida por alfileres e inexperta dejó en ruina el mejor rato de juego del equipo, el que transcurrió desde el descanso y el 3-1 bético. Carlos Calvo, sin maravillar, le dio más mordiente a la zona de tres cuartos, ganando esa movilidad que tenía el Betis con Rubén Castro. Después se disolvió, como todos.

Todos los análisis que he leído (el mío también) se concentran en la desdibujada labor defensiva del equipo. Algunos también apuntan a la excasez de ocasiones. Bajo mi criterio, generar 4 ó 5, como ayer es más que suficiente para ganar o empatar en Segunda. El problema viene si se regala tanto atrás. Pero hay otro mensaje pasado por alto. Geijo actuó los 90 minutos sin demasiada suerte y Fabri no acudió a su teórico sustituto, Muriel. Agotó un cambio para relevar a Bergantiños por Kitoko, cuando la sangría era evidente. Tariq se quedó en Granada. El club busca un centrocampista ofensivo, variando la apreciación inicial de contratar a un delantero. El conflicto de la no llegada de Chando parece dejar algún daño colateral.

No tendrán tiempo para lamentarse, ni trabajar mucho. Tampoco es necesario que se flagelen porque estos fiascos pueden ocurrir en el arranque y sirven para aclarar asuntos. El miércoles hay Copa y el domingo, Liga en casa ante el Valladolid. Tal vez algún no habitual despunte. Quizás afloren las cautelas y veamos un equipo más prudente y fortalecido. Más de Fabri. Porque o lo han cambiado o lo están volviendo loco.

Granada CF: El gol, Geijo y Tariq

Hay jugadores que definen su estilo por una acción, un simple movimiento. El gesto delata su propia forma de ver el fútbol. Ante el Málaga, Álex Geijo hizo un bonito gol, pero el destino de su maniobra no era, precisamente, que el finalizara la jugada. Instantes antes de que perfilara su cuerpo para ajusta el balón hacia las cercanías del poste, el hispanosuizo se giró como una peonza en el balcón del área y trató de filtrar un pase hacia Benítez. El cuero topó con un defensa y ese rechace le habilitó para disparar a gol. Cualquier delantero egoísta ya habría intentado buscar la red desde el primer segundo. No Geijo, cuya calidad técnia le habilita para ser asistente, aunque a veces pueda parece más un pasador que un matador del área.

Geijo ha estado algo en la diana este verano porque se sabe de la importancia del hombre que ocupe su posición en el campo. En un 4-1-4-1 como desempeña el Granada, el valor ofensivo del que se muestra en vanguardia debe ser máximo, acaparador. Ese sistema requiere de una participación alta en las oportunidades de los mediapuntas, más alguna buena racha goleadora de los extremos. Abel, con su tiro lejano y faltas, bien podría alcanzar una cifra decente. Menos probable parece lo de Óscar Pérez. Orellana sí tendría que postularse para ser segundo en las estadísticas de tantos, mientras que Benítez, que ha llegado a este verano como un tiro, tendrá que demostrar que aparte de grandes centros es capaz de precisar los lanzamientos.

El Granada ha buscado insaciablemente una alternativa a Geijo. Me comentaba Eduardo Gómez Lalo que también tiene un carácter especial, que bien podría traducir en un año mágico o que podía sumirse en la irregularidad. Dice también que lo ve un punta con facilidad para la expulsión por que es duro en su fútbol, por lo que habrá más de un día una puerta abierta par otra posibilidad en ataque. Aquí entra Muriel y Tariq. El colombiano es una caja de sorpresas, pero como todos los jóvenes y talentosos suele sufrir ansiedad en los últimos metros. Un problema que se soluciona con confianza, como con Ighalo. En cuanto a Tariq, el emiratí baraja sus opciones. Sabe que aunque Fabri parezca no contar con sus servicios, en parte por haber llegado en un estado físico pobre de sus vacaciones, es por sus cualidades un hombre ideal para ciertos encuentros en los que toque tirar de épica. Su ilusión era jugar en Segunda y aunque sean minutos irrisorios no la querrá desaprovechar.

Tariq y Geijo, Geijo y Tariq. Dos delanteros de corpulencia pero con desarrollos diferentes. Uno, Tariq, el clásico ariete. Otro, Geijo, más un fino estilista, que allana el terreno. A ello se suma Muriel, pura magia. También Osei, todavía una interrogación, y una posible sorpresa de última hora. La dirección del Granada trabaja a destajo. Otras cosas se entrenan pero el gol, como se ha dicho tantas veces, se compra.

Granada CF: Prestigio (columna de Ideal)

Buscar un delantero que le discuta el puesto a Geijo puede haberle salido caro al Granada, con cierto daño para el prestigio de sus jerarcas, aunque las posibles incidencias en el vestuario sólo podrán medirse a partir del domingo. El club arranca la Liga con el rival más laureado de cuantos pueblan la Segunda división pero nadie habla de ello. Tampoco se subraya las buenas sensaciones que ha arrojado el equipo durante la preparación. Sólo se discute acerca de lo que ha derivado del fracaso de la llegada de Chando y los cambios en el futuro de los dos jugadores que entraron en la operación de canje.
Tariq, el máximo goleador el año pasado, ha pasado de frenar su mudanza murciana a ser invitado a salir de nuevo nada más volver, para al día siguiente asegurar su plaza. A Amaya, que también tornó de vuelta, le colgaron un cartel de intrasferible que él mismo ha desechado 24 horas después. Ambos fueron idolatrados en el último amistoso, donde disputaron los minutos finales como homenaje.
Esta pequeña crisis, todavía no resuelta, atestigua la primera maniobra improvisada de índole deportiva en toda la etapa de la dirección, aclamada anteriormente por su acierto y exactitud. Nadie se explica cómo permitieron que se diera por hecho el fichaje de Chando y que los futbolistas implicados asumieran su salida cuando el movimiento estaba pendiente. El berenjenal se les ha ido tan de las manos que podría afectar a la moral de una plantilla incrédula ante el estupor de ver que sus compañeros vienen y van en pocas horas como si fueran mercancia, cuando consideraban al grupo casi por cerrado. El Granada, que afrontaba el inminente choque con la ventaja mental de la calma institucional y la continuidad que no tienen los béticos, alcanza la cita en un clima forzosamente inestable.
Dicen que la magia consiste en tres actos. La promesa –un nuevo punta–; el giro –no viene, se pierde un defensa y se queda tocado un suplente– y el prestigio, donde se ve algo nunca observado, que deja patidifuso. Así ha sido el truco final del Granada, aunque sus ‘ilusionistas’, lejos de agradar, no han estado esta vez a la altura de su crédito.

Granada CF: Entiendo a Amaya

Me trasladaba hace tiempo Juanjo Ibáñez, amigo, compañero y reconocido madridista, una crítica sobre Florentino Pérez que comparto sin discusión. Contaba que el gran error del presidente blanco es haber hecho prevalecer el valor de las figuras que contrataba al propio peso del club. Así, Florentino acuñó la famosa frase “ha nacido para jugar en el Madrid” como lema indiscutible en su política de fichajes, haciendo resaltar los títulos individuales del contratado más que el honor que debía suponer para ellos mismos alcanzar su cima futbolística al ser captado por el mejor club del siglo XX, el que más copas de Europa tiene. El Madrid dejó de ser un equipo para transformarse en un ramillete de figuras. El aficionado comenzó a identificarse con ciertos jugadores más que con la propia institución. Cuando estos bajaban su rendimiento, caían en desgracia o se precipitaba su salida, el vacío en el corazón de la hinchada era profundo y el club se quedaba desmembrado al haber perdido parte de su esencial colectiva.

Yo entiendo a Iván Amaya. Lo que no entiendo es el comportamiento de ciertos aficionados, que han hecho de su causa y de la de Tariq una cruzada casi tan sentida como su propio afecto al Granada. Ciertos seguidores han confudido profesionalidad con fidelidad, compromiso con amor, idolatrando a personas que, en mayor o menor medida, están de paso. Amaya es un futbolista en una edad madura, que busca su felicidad y la de los suyos antes que cualquier otra cosa, como cualquier hijo de vecino. Desea jugar, ganar el máximo de dinero y asegurarse el futuro mediante el mayor número de años de contrato. Si a ello suma el habitar en una ciudad agradable, donde su familia se acople, la miel se impregna sobre hojuelas.

Amaya se ha sentido traicionado por la dirección del Granada probablemente. No contaba con entrar en una operación de intercambio de fichas, pero fue lo suficientemente inteligente para asegurarse el retorno con una ampliación de contrato. Volvía a descender de categoría, pero lograba recalar en un club con masa social con claras aspiraciones de ascenso. Se le vio afectado en su salida pero la rotura de negociaciones debió desquiciarle. De repente, se encontraba en un Granada donde había perdido su fuerza como capitán en el vestuario, donde partía en posición de desventaja para actuar de titular, donde le quedaba sólo un curso más como rojiblanco. Amaya encaraba el curso emocionalmente herido y se le escurría la gran baza que le ponía el Murcia a mano. Moralmente, estaba cargado de razones para solicitar a la dirección del Granada que le dejara marchar, tras haberse prestado al trueque previo. Amaya, que curiosamente me comentó hace meses que Murcia era una ciudad que le gustaba para vivir, retornará el camino emprendido el lunes, ante el estupor del hincha del Granada.

La historia es rocambolesca y todavía tiene un par de cabos sueltos. Uno, que se consume la rescisión del madrileño. Dos, Tariq Spezie, que hoy parece que se queda y mañana no sabemos qué. La moraleja para el socio es categórica. El futbolista actúa bajo los mismos mecanismos que cualquier oficio, sin que sean necesario establecer un compromiso marital con la empresa que le paga. Los jugadores vienen y van, pero queda el club y su gente. Por eso, hoy hay que dar las gracias a Amaya por su trabajo, por el gol al Alcorcón y por haber jugado con las costillas maltrechas durante muchos partidos. Cumplió su misión. Ahora vendrán otros que ocuparán su hueco en el imaginario de la gente. No barramos su recuerdo con demagogia. Todos habríamos hecho lo mismo en su lugar. Ni Raúl regaló su finiquito para salir del Real Madrid. Así gira este mundillo.

Granada CF: El adiós más corto del mundo

23,44 minutos de la noche del sábado (más o menos). Zona mixta del estadio de Los Cármenes. Fran Latorre, de TG7, sostiene el micrófono que conecta a la cámara que maneja Álex Cámara (otro ex de TeleIdeal). Delante del objetivo, un futbolista alto, fino y bronceado, con el pelo rubio, vestido con un polo verde de La Martina. No quería irme a casa sin al menos despedirme de dos de los tipos que aparentemente dejaban el Granada CF ese día. Iván Amaya me estrechó la mano con firmeza, mientras le deseaba suerte y me daba las gracias. Pero me quedé con un detalle importante de nuestra corta conversación: “Hasta el lunes no quiero dar por hecho nada, porque las cosas se pueden romper”. El gitano no se equivocaba. Este martes se volverá a entrenar de rojiblanco tras quebrarse la operación con el Murcia que iba a deparar también la salida de Tariq y la llegada del delantero Chando.

Amaya tiene muchos tiros metidos en esto del fútbol y no descartaba que la rocambolesca maniobra acabara mal. Al final, no habrá discusión en la grada si el esfuerzo económico y humano que ponían los rojiblancos para pescar a Chando era excesivo o no. Dos de los héroes del ascenso retornan tras haber sido homenajeados por la afición y haber empapado de lágrimas mientras abandonaban Los Cármenes. Pero el club no da por cerrado el capítulo de altas y bajas. Mientras garantizan que Amaya volverá a ser uno más de la plantilla, la puerta sigue abierta para Tariq, al que se le sigue buscando reemplazo, con el que apretar a Geijo.

Parece que el Granada no ha dicho su última palabra en este mercado. Ni la penúltima. Me da a la nariz que lo mismo llegan algunos jugadores más, y recalco el plural. Estimo dos, mientras desalojarán a unos tantos. Queda todavía hasta final de mes para dilucidar el negocio. Quién sabe, Tariq no sería el primer delantero que aguanta el acoso de una dirección que no cuenta con sus servicios y acaba convirtiéndose no sólo el titular sino en gran goleador. Una bonita reivindicación, tal vez onírica. Ayer decía adiós, hoy de nuevo hola y tal vez mañana un para siempre, o un hasta nunca.

Granada CF: El sino de Tariq

Un delantero goleador tiene la carismática habilidad de calar muy hondo en el corazón del aficionado. En el fondo, el hincha lo considera parte vital de los objetivos logrados, la rúbrica del éxito en forma de tantos. Goles son amores y en eso los puntas resultan auténticos Casanovas. Por eso, cuando su tiempo pasa o su fulgor se apaga, al público le cuesta desprenderse de ese romance granjeado tras muchas batallas. Citar a Tariq consiste en trasladar pundonor, entrega y finalización. Se ha erigido como el último héroe del granadinismo y cuando la gente lo ve en el banquillo o percibe tentativas del club para desprenderse de él, sufre sobremanera.

Tariq puede se víctima de las exigencias de la nueva categoría. Dudo que haya muchos más motivados que él en el actual plantilla, pero tal vez con eso no alcance. El Granada pagó en su momento traspaso por uno de los arietes más impactantes de la Segunda B y pese a esquivar alguna crítica en sus fases más aciagas, supo mantenerse siempre firme en la titularidad y alcanzar el estrellato. En Alcorcón, en el último gran duelo, se fajó y fingió lo que hizo falta por tal de arañar segundos al cronómetro y soportar el vendaval local para que los rojiblancos llegaran a Segunda por la vía rápida.

El justo premio para un hombre que lo ha dado todo es la oportunidad de probarse en Segunda, aunque ya esté en una edad madura para la carrera de un futbolista. Pero no apunta a titular y en la presentación del equipo ni siquiera disputó minutos, interpretado como un posible mecanismo de presión para que deje hueco. Tariq conserva un cartel excelso en la ‘B’ pero por su cabeza no ronda la idea de retroceder al pozo. Le han abierto una puerta y quiere pelear en igualdad, por más que resuenen los ecos de otros vanguardistas contrastados.

El fútbol es una máquina que ensalza y tritura mitos a un ritmo frenético. Objetivamente, el Granada tiene que mirar por sus intereses deportivos y si encuentra un delantero que mejore a Tariq y consigue una salida airosa para el emiratí, tendría que agarrarse a ello. Pero el fútbol, como reiteró el presidente Pina el otro día, rebosa de un componente sentimental que hace de Tariq una figura especial para la grada. Eso sí, también tenía ese estatus Josemi en su día y ya se vio que su rendimiento en un nivel elevado no estaba a la altura de su papel en Tercera. La frialdad de los números o el calor del afecto. El debate que condicionará el sino de Tariq.

Granada CF: Preciso y fiable (columna de Ideal)

Toda marca automovilística se precia en su publicidad de hacer vehículos precisos y fiables. Son cualidades que garantizan la consistencia que el público mayoritario desea, más allá de acabados lujosos o motores gigantescos. El nuevo Granada puede sentirse bastante orgulloso pues ha adquirido los componentes necesarios para implantar estas características en su estructura, con una conducción flexible que sabe adaptarse a las circunstancias del juego. Los experimentos y la puesta a punto se culminan a medida que se aproxima el arranque liguero y la traza del turismo que conduce el gallego Fabri alerta de que este proyecto interesante no puede sacar pecho sin humildad porque acabaría siendo hundido pero sí puede competir con resistencia y garantías de dar la talla en Segunda división sin quedarse amedrentado en los talleres.

La victoria ante el Málaga no puede transformarse de repente en una encendida euforia que suscite una conciencia bruscamente optimista entre la hinchada, pero sí delata que los rojiblancos han alcanzado la cota de empaque apropiada para estas fechas y que su técnico tiene las ideas nítidas. Ya tiene un once titular articulado a falta de recuperar a algunos lesionados que puedan cuestionar su actual voluntad y sabe que el sistema 4-1-4-1 será el sello de la casa. Un dibujo que obliga a tener un delantero rentable en las ocasiones que se cocinen, como supo ser ayer Geijo, un portento del ataque cuya mejora física es paulatina pero que acapara olfato y destreza con el balón. Es una garantía si sus piernas aguantan sin fracturas.

Las ensoñaciones son malas compañeras de viaje y al buen aficionado le conviene no crecerse ante este alegre arrebato de derrocar a un conjunto de Primera en el trofeo Los Cármenes. La plantilla es amplia pero contiene debilidades que surgirán en plena faena. Habrá más molestias físicas, sanciones, bajadas de rendimiento y calamidades arbitrales. Circunstancias futbolísticas que nadie puede prever todavía. Como el límite de este Granada flamante, que no apunta a bólido implacable que queme la pista pero que es un utilitario con el caprichoso accesorio de ser descapotable. No se pone techo.

Granada CF: Un derbi de los de siempre

El derbi comporta por definición un valor afectivo tremendo. La contienda de rivalidad vecinal enfrenta algo más que la mera disputa de un partido de fútbol. Se miden idiosincrasias, tópicos y humores. Granada ha visto relegada la intensidad de estos duelos a periféricos compromisos con localidades provinciales, fruto de su ocaso en categorías humildes. Pero hoy, en Los Cármenes, se recupera por unas horas el derbi de siempre, aquella batalla en la que se dirimían algo más que puntos o posiciones en una clasificación. Un Granada – Málaga rebosa de aroma a fútbol, tardes intensas y tertulias interminables. Un encuentro rescatado en la amistad de la etapa Sanz pero que llega con la menor distancia deportiva en mucho tiempo entre ambos conjuntos. Un rival de los que sugieren nostalgia al aficionado viejo.

Llega el Granada con las facturas de una intensa pretemporada a cuestas, todavía lejos de su mejor nivel según todos los indicios. Es probable que hoy forme con un once aproximado al que debutará en Liga, aunque las lesiones impiden manejar todas las variantes a Fabri. El gallego afronta una oportunidad de alegrar a la afición, sedienta de una buena imagen que haga figurar una temporada exitosa, partiendo de la modestia. El contrario le viene al pelo, porque de la mano de Josualdo Ferreira los de la Costa del Sol practican  un juego de iniciativa y posesión que viene como anillo al dedo al más especulador y contratacante de los rojiblancos.

La previsible lluvia no debería de restar un ápice de ánimo al penúltimo partido de la preparación. Una etapa de puesta a punto que se cierra el sábado con el Almería. El nuevo seguidor discute sobre la conveniencia de hacer nuevos fichajes, sobre todo en la zona ofensiva, donde parecen no apreciar el valor gol esperado. El viejo hincha, sin embargo, seguro que se conforma con clavarle el colmillo a unos boquerones a los que espera mandar escaldados por la cuesta de las Pedrizas. Como antaño.

Granada CF: Subvenciones, excusas y divorcios

Espero que este sea mi último post hasta después de las vacaciones. Llevo toda la semana de relajo en teoría, pero no he parado. Me ha sido inevitable opinar sobre los últimos acontecimientos en relación al Granada. Prometo desconectar desde hoy, ya que me voy al pueblo y desde allí enlazo un par de viajes para olvidarme de casi todo durante unos días y venir con las pilas cargadas. La verdad es que la semana ha sido agotadora. Ayer estuve en la tertulia de TG7 y tocamos todos los palos. En el adiós, como no, tengo que hablar de subvenciones, excusas y divorcios.

Los lectores de este blog saben mi opinión acerca de las ayudas con dinero público al deporte profesional. Estoy en contra de las mismas, pues considero que hay otras formas de ayudar indirectamente. Si hay que dar un apoyo monetario, debería de ir hacia la base, la cantera, nunca a los primeros equipos. En problema es que en Granada el Cebé estableció un precedente muy peligroso, que ahora ha provocado la lógica envidia en el Granada. El baloncesto ha estado altamente subvencionado, mientras su dueño explotaba comercialmente los réditos de la ACB sin apoquinar prácticamente nada. Al fútbol siempre se le tachó de marginal pese a tener una evidente masa social. Ahora, cuando su repercursión multiplica a la de la canasta pide lo suyo. Y ahora no hay.

Pero la excusa del alcalde ha sido vaga. Ahora se agarra a lo que siempre antepuso Diputación, que tanto fue criticado por la corporacion municipal. Alegan que la Agencia Tributaria lo impide, cuando los administradores concursales del club insisten en que sí puede haber auxilio instititucional. Un lío de carácter jurídico y económico que nadie acaba de resolver pero que sigue perjudicando al fútbol y que encorajina a una hinchada decepcionada con los políticos que sí estuvieron luciendo palmito en las fotos pero que ahora  se bajan del barco.

En el fondo, percibo un divorcio. No había cariño en las palabras del alcalde al presidente del Granada. Las soluciones indirectas parecían un buen complemento, pero ahora al equipo le apremia el líquido en cantidad. Pero Torres Hurtado no está por la labor y parece que hay algo más que trabas legales. Parece que Pina ha caído en momentánea desgracia para la plaza del Carmen. Un percance aún mayor que el episodio de las bolsas de basura. Si este alejamiento no se resuelve pronto, el proyecto se va quedar tambaleándose.

Aguarda un fin de mes duro, con la asamblea a cuestas, el pago a AFE que para unos hay que hacer y para otros no, la llegada de patrocinios privados importantes que den aire al presupuesto, el reguero de partidos amistosos… Pretendo apagar a Arrigo bastantes días, pero será inevitable que me informe de lo que sucede. Mi ilusión es que no surga nada crucial hasta el 18 agosto, mi fecha de vuelta, que coincide con el Granada – Málaga en Los Cármenes. Si no hay motivos mayores, será muy buena señal. Que descansen todos. Se despide este servidor de ustedes, como dice Carlos Herrera. De corazón.