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Cantos de sirena

Allan Nyom tenía descrito en un borrador de contrato su futuro deportivo paso a paso. Club de pertenencia, años de vinculación, emolumentos y otras cláusulas personales, que garantizaban un aparente confort a ojos de un asesor profesional, su representante. Pero de repente, Nyom ha dejado el documento de lado, sin estampar su firma, para proceder a hacer público un supuesto malestar con las condiciones ofrecidas, que según esgrime no le “valoran”. Como en la Bolsa, la cotización de un futbolista fluctúa, pero no es lo mismo lo que uno  se cree y lo que los demás están dispuestos a ofrecer por los servicios. En algún momento han de placarse las negociaciones para afrontar la situación y llegar a un acuerdo, o bien a la ruptura. El baile de opiniones denota una inestabilidad personal.

Huelga decir en el momento aún crítico en el que profiere el descontento, con la permanencia aún por sellar. Aún es mayor la sorpresa general ante una renovación que parecía encarrilada. De repente, lo que estaba en capilla no le vale, presionado al parecer por el entorno familiar, que le insiste que apriete, quizás también adulado por alguna tentativa que intuye en otros lares. Lo cierto es que Nyom ha sometido sus carencias a un rincón últimamente, consiguiendo que sus debilidades se oculten y prevalezca su extraordinaria fortaleza en el duelo con los extremos que le atacan. Esto puede haberle provocado algún delirio excesivo.

Nyom siempre ha sido un chico sumiso con los jerarcas del Granada, a los que les agradece la oportunidad de vestir la rojiblanca, con la que ha contribuido a llegar a la élite. Pero también reconoce a su gente que le tienta probar en otras ligas de estilos más físicos, donde él sacaría lo mejor de su repertorio. Esto sostenía en su esfera hace unos meses. Luego empezaron los contactos y parecía finiquitado que seguiría en Los Cármenes. Ahora, nadie lo tiene claro. Este martes también habló y mucho del partido en Valencia, de su importancia. De lo único que, por ahora, debería de importarle. Su momento de forma quizás le haya hecho llegar esos seductores cantos de sirena. Aquellas criaturas mitológicas invocaban a los marineros con sus voces atipladas hasta embelesarlos. Navegaban en su dirección con la torpeza de chocar con las rocas que les daban cobijo a estos seres mitad mujer, mitad pez. A lo mejor aquella cera que usó Ulises para tapar sus oídos haga falta de vez en cuando en ciertos jugadores para ignorar opiniones ajenas al fútbol, que pueden deformar la realidad.

 

Saltar la banca

5 dardos para el Atlético de Madrid – Granada

* El entrenador es el único sujeto de estudio capaz de recibir un adjetivo y su contrario por parte del mismo calificador en cuestión de segundos, en virtud del marcador. Así, un técnico que repite con asiduidad su once titular se dice que es sabio por la muestra de confianza hacia sus pupilos. Pero si los resultados se resienten entonces es inmovilista, porque no tiene cintura para aprovechar otros factores. Si por el contrario opta por romper esa quietud para encontrar soluciones a la tendencia aciaga pero sin hallar la fórmula, en su lugar argumentan que da bandazos, que ha perdido la perspectiva y, llegado al caso, que la categoría le viene grande. Todo eso bulle en el entorno del Granada ante la contrarreloj de ocho etapas que le restan, tras el petardazo ante el Betis, con un cambio de sistema tachado de defensivo, pero que sin duda no lo fue a tener del nítido 1-5. Lucas buscó potenciar a Brahimi en su puesto natural y aprovechar la baza sentimental de Iriney, entre otras cosas. Todo se estropeó y la semana le ha servido para cavilar una verdadera renovación. El Manzanares les espera como el Rubicón a Julio César.

* Cambio de portero, tres defensas diferentes con respecto a la última cita, siendo solo uno por la forzada ausencia de Siqueira por sanción. Un mediocentro menos, Iriney, para atrasar como en San Mamés a Brahimi y recuperar la pareja ofensiva Ighalo – Aranda, con el malagueño recién estrenado como goleador. Una alineación revolucionaria, con una zaga nunca utilizada y los mejores elementos ofensivos a priori. Un notable experimento que mete sus raíces en una cita controvertida. Vuelven muchos de los hombres que estaban en el campo el día que Anquela fue destituido. Solo que hay un giro. Mientras que el jienense terminó su ciclo con un ‘trivote’, Alcaraz arriesga otra vez con solo un mediocentro recuperador, Mikel Rico (que encima tiene llegada) y todo el repertorio de vanguardia, salvo Buonanotte, que hasta ahora está más tiempo en el césped que de pie, y El-Arabi, que hasta ahora va más a pie que corriendo.

* Lucas se juega mucho. Una imagen bochornosa podría precipitar una decisión fulminante que parece improbable a día de hoy, pues la directiva ha intensificado su muestra de confianza en esta semana, con la presencia incluida de Gino Pozzo, que ha venido a pacificar y respaldar a Pina, cuyo discurso ante el vestuario ha sido optimista y nítido. En estos momentos la unidad es fundamental. Algunos tendrán la ocasión de hablar en el campo. Que demuestren su valía y no tendrán que ir derramando lágrimas por las esquinas ni ante los periodistas para atarse a una plaza en el campo.

* El Atlético de Madrid es un equipo corajudo y visceral, con demoledor talento arriba pero con menos cordura en su centro del campo con la baja de Arda Turan. Eso sí, Simeone tiene un diamante llamado Oliver Torres que si actúa puede dejar a alguno patidifuso. El Granada tiene un principio serio que mantener. Máxima seguridad atrás, eliminar los espacios de aprovechamiento para los locales, que se enreden y se les puede contestar con velocidad. Así tendrán esperanza de que el Calderón sea el lugar donde germine el ánimo para afrontar el último repecho sin la tristeza actual.

* El sol sonríe en la reválida de aquellos que fueron fulminados en la etapa del nuevo entrenador. Roberto ha callado y esperado su momento. Diakhaté se desahogó en Francia pero ha enjugado su pena. Se les mira con lupa, como a todos. El Depor duerme por encima y el Zaragoza espera rascar algo ante un Barcelona si sus dos mejores futbolistas. Una jornada que se presenta tenebrosa pero que todavía puede cambiarse saltando la banca en un estadio inaccesible.

Diakhaté se entierra

Nunca solucionó el ostracismo de un futbolista una rajada en los medios de comunicación. Es más, los excesos verbales se suelen pagar caros. Algunos jugadores extranjeros han cogido la costumbre de desahogarse en medios de otros países ante situaciones que consideran injustas. Pero cuando se pasa de un lamento a la pataleta, en general se suele acabar intensificando el alejamiento. Pape Diakhaté ha enterrado su futuro en rojiblanco tras sus últimas declaraciones, en las que apunta al club y al entrenador como blancos, permitiéndose el lujo de asegurar que es mejor que los jugadores que actúan en estos momentos como titulares en la defensa. Compañeros ante los que hoy tendrá que dar la cara, justificando sus palabras, quizás culpando al periodista que le preguntó. En cualquier caso, contribuyendo a caldear un ánimo sin venir mucho a cuento.

El caso no deja de ser curioso porque hace pocos días sus representantes pregonaron también que su jugador estaba siendo ninguneado por el Granada, al aparecer en unos partes de convocatorias como lesionado, cuando no lo estaba. Diakhaté fue llamado a capítulo y se desligó de lo dicho por sus agentes. Ahora es él mismo quien suscribe aquellas sentencias, que encima no se ajustan a la realidad, porque sí fue cierto que alegó molestias en las vísperas de varios desplazamientos. Algo bastante sospechoso.

El senegalés es el fichaje más caro de la historia del club. Según cuenta en la información, tiene encima el sueldo más alto. Pero Alcaraz no cuenta con él, como tampoco lo hizo Fabri, ni Resino cuando se recuperó de la lesión. Anquela cerró su etapa con él, tras sestear con su titularidad, en un partido horrible ante el Sevilla, donde erró con estrépito, impotente ante el fulgor del rival. Futbolista en teoría fuerte, que lució el curso pasado precisamente en el próximo campo que se visita, San Mamés, y que presume de tener una buena salida de atrás. Poco de eso se ha comprobado. Otras, sí. Persona equivocada de rumbo, que ha contribuido poco al equipo que apostó fuerte con él, que no ha convencido nunca por lo que se le buscó salida tanto en verano como en invierno. Pero aquí sigue. Rechistando. Con un parlamento que humilla a algunas de las personas con las que comparte rutina, a los que tendrá que dar explicaciones. Será entonces cuando escuche ciertas verdades incómodas.

Chupón o jugón

5 dardos para el Granada – Levante

* Ambos son llamativos, capaces de enhebrar jugadas alucinantes, pero no es lo mismo un chupón que un jugón. Un chupón agarra el balón y es capaz de sortear adversarios con enorme destreza, aunque con frecuencia acaba estrellado con un defensa que cierra el pasillo o bien concluye con un disparo torcido o un pase errado. El jugón es diferente. A menudo, es una evolución del chupón. Posee la misma asombrosa cualidad para driblar, pero suele valorar otras opciones valiosas. Frenarse y tocar, levantar la cabeza y variar la orientación, disparar desde lejos o buscar una pared. En esa disyuntiva hay jugadores importantes en el Granada. No es necesario el detalle. Todos los tenemos en la cabeza. En ellos está estancarse o progresar. Ser chisposos o estruendosos.

* El Levante puede venir fundido de la Europa League pero jamás es un rival cómodo. JIM ha introducido un gen competitivo que no se diezma ni con los suplentes. El estilo es pragmático pero efectivo. Defensa rocosa, centro del campo de soltura y con posibilidad de llegada y un delantero que culmine. Aquí hay una notable ausencia. Los granotas vendieron a Martins y se quedan con Acquafresca, otro de esos delanteros que busca cartel con los valencianos aunque, en principio, tiene bastante peor pinta que el  nigeriano.

* El Granada sabe que será un partido de espacios cortos y Alcaraz recuperará a Buonanotte por sus posibilidades de introducción entre zagas densas. También volverá Aranda, quien se mantiene de espalda al gol pero que fluye en ataque con sus adecuadas decisiones en la circulación. El equipo se parecerá en nombres al que se enfrentó al Mallorca en Los Cármenes, salvo por la presencia de Nyom. Tendrán que ser capaces de desenredar la maraña rival.

* Peligro en el centro del campo, pues Mikel Rico está con cuatro amarillas, Iriney tiene para un par de semanas mínimo y Yebda será operado en unos días. Una vez más, la ventana podría abrirse para Lucena, aunque Lucas está intentando reciclar a Brahimi como posibilidad para el perfil creativo de los mediocentros, en un trabajo formativo para que alcance el grado superlativo que apunta, pero que no confirma.

* Jornada propicia por resultados ajenos, que se quedará corta si no se amplía la brecha con el descenso con un triunfo que no llega desde Riazor, ante una grada deseosa de festejar bajo la lluvia. De ver a los chupones convertidos en jugones. Un proceso que no condiciona el sistema, sino cada uno de ellos. Sí lo ansían, lo conseguirán.

 

El Levante, viejo jabalí

La eliminación de un equipo español en competiciones europeas supone una tristeza para la afición nacional, pero las circunstancias que sufrió anoche el Levante seguro que aliviaron a ciertos seguidores rojiblancos, que vieron al conjunto granota hacer un esfuerzo digno de encomio para remontar, ya en la prórroga, el gol conseguido por Salomón Rondón. El Levante exprimió a sus jugadores en pos de la remontada, dentro de un plantel veterano que ha ofrecido un rendimiento fantástico las dos últimas temporadas, pero que acusa el esfuerzo extra de la Liga Europa. Su rendimiento irregular en los partidos de la competición doméstica posteriores a sus cruces con rivales de otros países así lo corroboran.

El Levante tiene una puntuación en la tabla que le mantiene en la zona tranquila, por lo que no necesita abusar de sus jugadores más importantes a estas alturas, por lo que es probable que Juan Ignacio Martínez se guarde a algunos de los que tuvieron que afrontar el dificultoso encuentro ante el Rubin Kazan en el banquillo. Pero ojo, la posibilidad de que el domingo haya un contrincante con teóricos suplentes no rebaja la competitividad de esta escuadra. Ya con suplentes plantó cara en su estadio a un Getafe con sus mejores galas, con el que empataron con un gol ‘fantasma’ que les anularon.

Si de algo puede presumir el Levante es ser una estructura acorazada, que no se entretiene en retórica y se afianza sobre una defensa solvente y una salida rápida en ataque. Han perdido a Martins, su gran estrella en vanguardia, el hombre que logró dos goles en el partido de la primera vuelta ante el Granada, el día de sus cumpleaños. Tal vez otros destacados reposen también el domingo, pero ese equipo siempre resulta indigesto bajo cualquier condición. Es como el viejo jabalí acorralado. Cuando parece a punto de ceder, arremete con furia. Si los rojiblancos sucumben ante un exceso de confianza al ver una alineación plagada de menos habituales, cometerá un error de bulto.

El virus FIFA y la continuidad

5 dardos para el Deportivo – Granada

* La ansiedad supura en La Coruña, donde su Dépor afronta el duelo con el Granada como un penúltimo desafío para sacar la cabeza del pozo. Pocas veces los rojiblancos encontrarán un rival más exigido por la clasificación. Si vencen, apuntillarán a un rival directo por la permanencia. Por ello, el enfoque del duelo difiere de la victoria con el Madrid, donde prevaleció la organización defensiva ante un contrario destensado e inconexo en Liga. El Dépor querrá rebelarse ante su adversidad, dominar hasta rendir al Granada. Soportar el asedio jugará en favor de los de Alcaraz, que buscarán mantener su cota protegida y que el nerviosismo adversario se acreciente, tanto en el campo como en la grada. Un partido de desgaste que medirá las prestaciones reales de la retahíla de nuevos de fichajes. Sus posibilidades ofensivas sobre todo.

* Lucas no juega tanto al despiste como Anquela. Prueba situaciones, le da matices a sus ejercicios, pero acaba probando con su once titular probable. Un axioma del fútbol dicta que lo que funciona no se toca. La pregunta que se elucubra es si lo que valió en casa con el Madrid será útil para derrotar al Dépor. Alineación y planteamiento pronto quedarán despejados. Hay un par de posibles cambios.

* El virus FIFA puede afectar a la planificación. La banda derecha rojiblanca de la última cita, formada por Nyom y Torje, ha tenido trabajo extra durante la semana, por la convocatoria con sus selecciones. El rumano retornó motivado tras marcar un golazo de falta y participar en otro de los tantos de Rumanía ante Australia. Nyom volvió a entrenarse con sus compañeros el mismo viernes, aunque su portentoso físico pocas veces se ve afectado por sobreesfuerzos. Torje tiene un tremendo rival en la derecha, pues Lucas postula a Buonanotte como una de las opciones en el costado diestro. La continuidad es probable, pero no se puede descartar esta variante. Bien de inicio o sobre todo en la segunda mitad.

* En el ataque también podría aparecer, más temprano que tarde, El-Arabi. Ighalo hizo un extraordinario desgaste ante el Madrid, aunque no marcara, pero precisamente su historial inmaculado a la hora de finalizar (aunque le adjudicaran el gol ante el Rayo) puede devolver la plaza al francomarroquí, tras su regreso de la Copa de África. A Alcaraz le gusta pero tendrá que ser capaz de inyectar ese espíritu competitivo que proliferó en el reciente triunfo en Los Cármenes.

* El drama se cierne sobre Riazor, pero para los locales. Los visitantes pueden fallar y no caer en descenso. Pero una derrota rebajaría el clima ilusionante generado con esta nueva etapa. El Granada ha formado una estructura con capacidad para abordar cualquier tesitura, ante equipos fuertes y parejos. El Dépor chequea los mecanismos de este Granada, pero la profunda preocupación está en la orilla gallega.

Leyenda ante el blanco perfecto

Crónica del Granada – Madrid publicada en IDEAL este domingo

Los muchos niños que ayer chillaban entusiasmados con una alegría indescriptible al ver convertida una tremenda fantasía en realidad un día se harán mayores, peinarán canas y se les saltarán las lágrimas nostálgicas y sinceras al recordar una fría pero imborrable noche de febrero que alcanzó la posteridad. Correrán los años y en su memoria se alojara perenne aquel partido bragado, que relatarán con insistencia y dulzura a sus nietos, con el regusto orgulloso del humilde que derribó al coloso. A un campeón de Liga despistado en sus quehaceres domésticos pero siempre imponente, con una gama de recursos de impresión. Todo un Real Madrid que inclinó la rodilla ante aquel Granada que en los 70 acuñó la leyenda de ‘matagigantes’ y que rescató muchas décadas después para regocijo de esta nueva afición, que tanta amargura tragó en el pasado, desde el abandono de esta categoría elitista en la que ahora se doctora. Preñada ahora la grada de chavales que tal vez ya no elijan con prioridad entre el Madrid o el Barça, sino que defiendan sin ambages en el colegio los colores del equipo de su ciudad. Rojiblancos para siempre. Un sentimiento que ha ofrecido muchos quebrantos, con recientes episodios de pasión, que alcanzaron su cénit. El éxtasis.

La resurrección del club se consumó definitivamente. Holló una cumbre escarpada, un ‘Everest’. Caerá la tierra sobre esta hazaña, vendrán glorias y fracasos pasajeros, pero ninguno de los que se abrigaban en Los Cármenes mientras la humedad caía sobre sus cabezas dejará de mentar una proeza descomunal.
Hay momentos entrañables que parecen escritos de antemano. En muchos lances anteriores, una pifia tonta ha destrozado ilusiones en la trayectoria de este proyecto. Anoche no iba a ser así. No podía ser así. Los hados, caprichosos, así lo designaban. El esfuerzo fue increíble, no hubo rendición de principio a fin en los jugadores, pero el Granada ni siquiera necesitó tirar entre los tres palos. Cristiano Ronaldo, el elemento sideral del adversario, peinó a la red un esférico envenenado desde la bandera por Nolito en la primera parte y los chicos de Lucas Alcaraz protegieron el botín con su vida misma. El nieto del mítico González ya sabe que su reestreno en el banquillo quedará grabado con letras de oro. El hincha volvió a ejercer su profesión en casa y no pudo tener mejor entrada. La leyenda se forja ante el blanco perfecto.
El sello Alcaraz se impregnó en un equipo curtido desde el arranque, de enorme desgaste en varias parcelas para robar el balón, con la lógica emotividad de un encuentro de este calibre, ante un contrario ilustre que insuflaba arrojo en el modesto. El flamante técnico cambio de portero e introdujo a dos de los fichajes del mercado invernal. Aranda por fin fue titular y debutó Nolito en el costado zurdo. La otra variación apareció en defensa, aunque era obvia, pues el que venía actuando, Diakhaté, estaba sancionado, así que su puesto lo ocupó Íñigo López. El tiempo dirá si con continuidad.
Con todo
El Madrid ilustraba su once con lo mejor de lo que tenía disponible, pese a las bajas de Pepe, Casillas y Özil, pero conectó en la primera parte el modo pusilánime con el que encara el campeonato, sobre todo fuera del Bernabéu, lejos del juicio sumarísimo de su grada. Un conjunto de excelso arsenal que ni siquiera obligó a Toño a sacar balones en dirección a su meta durante ese acto. El portero alicantino comenzó algo dubitativo, con varios saques errados y alguna descoordinación con su zaga, pero no pasó a mayores. Calentó los guantes y dejó inmaculada su puerta.
El Granada venía herido por su fragilidad a balón parado hasta ahora. Ocho dianas había encajado durante el magisterio de Anquela. Sin embargo, estrenó la nueva dinámica aprovechando la estrategia para anotar. Fue en un córner muy cerrado por parte de Nolito, cuya trayectoria desvió involuntariamente Cristiano Ronaldo hacia la red protegida por Diego López. Pronto quedó definido que a partir de ahora el lanzador desde la bandera será el sanluqueño, quien también tuvo una extraordinaria oportunidad de abrir la lata en un contragolpe que gestionó Aranda, más productivo lejos que cerca del área contraria. Al final Nolito acusó la falta de ritmo pues no venía siendo habitual en el Benfica, pero el público le honró con frecuentes aplausos.
El Madrid seguía con el ritmo ralentizado, trenzando con dificultad, ahogado por la falta de espacios que provocó el Granada con su repliegue intensivo. Ese esmero táctico permitió sobrevivir a los rojiblancos con el expediente limpio al descanso, aunque Modric y Kedhira fueran actores ocasionales en alguna ruptura mal finalizada. Cristiano Ronaldo trató de enjugar su pena por el tanto en propia meta con dos lanzamientos de falta, que no encontraron la dirección esperada por el luso. Todo sonreía a los locales, que se fajaron con denuedo y tuvieron alguna salida airosa en vanguardia. Ighalo desmontó a Varane en un mano a mano pero su chut con la zurda se alejó de la meta.
Cabreo de ‘Mou’
La furia desencajada de Mourinho se manifestó tras el receso, cuando introdujo dos cambios ofensivos, con el motrileño Callejón y Benzema. Ambos protagonizarían durante ese segundo acto la mejor ocasión de los blancos, en el único error de Diego Mainz, que hasta ese momento había dado una lección de jerarquía atrás y de suficiencia sacando el balón. Mainz resbaló y los visitantes irrumpieron con velocidad. Callejón encaró y chutó, pero Toño reaccionó adivinando la intención, repeliendo. Benzema pescó el balón y tenía la portería escorada pero sin vigilancia. Sin embargo, tiró pifiado, en un error clamoroso. El azar expulsó la opción de empate. Nada podía mancillar aquella gesta que se estaba cocinado, ante la incredulidad general.
El Granada afrontó con vigor la recta final, aunque el equipo se vio dominado por la ansiedad en algunos momentos. El inmenso trabajo defensivo encontró algún defecto en ciertos contragolpes llevados con demasiado vértigo, especialmente por Torje. Poco se le pudo reprochar al rumano en la vertiente de contención, como a Nolito, quien parece bendecido para el triunfo en Granada. La ocasión lo merecía, pero si este grado de compromiso es perpetuo, con la calidad que hay arriba el cuadro puede dejar en el olvido muchas de las dificultades arrastradas.
Mikel Rico se aupó en un medular llena de cepos. Fue cartesiano en todo momento, barriendo sin contemplaciones, dando poso con el balón. Mejoró en mucho a Recio, que trabajó pero le faltó criterio con el esférico. Arriba se acuñó una sociedad interesante a futuro con dos puntas que alternaron bien las posiciones. Ighalo cuajó un encuentro inmaculado en cuanto a entrega y Aranda ratificó que sabe cómo armar un ataque.
El Madrid se desesperada impaciente, pues no encontraba huecos para funcionar. Alcaraz empezó a mover recursos. Buonanotte también se bautizó ante su nueva parroquia y el preparador se guardó los dos últimos relevos hasta las puertas de la prolongación. Nada alteró unos acontecimientos festejados con estruendo, tan impensables que hasta hoy llevarán a pellizcarse. Pero no fue un sueño. El Madrid cayó en Los Cármenes. Disfruten a gusto, mientras les lagrimea el alma. De pura felicidad, claro.

Filos goleadores

La falta de gol no solo se resuelve con buenos delanteros, igual que los problemas defensivos no se solventan con un par de centrales adecuados. La manera de jugar es determinante para mejorar ambas variables, aunque todos sabemos que hay jugadores con mayor poder realizador que otros. El gran lastre del Granada es que no ha compensado la falta de eficacia del hombre elegido como más adelantado con otros finalizadores que partan de otros puestos.

Si el curso pasado un lateral izquierdo, Siqueira, y un central, Íñigo López, aliviaron en parte las carencias de un conjunto que ya tenía problemas para terminar jugadas, este año está siendo aún peor, pues salvo el arrebato inicial de Torje y la estadística endulzada por El-Arabi, que metió muchas dianas inservibles de cara al resultado final en los partidos iniciales del campeonato, no ha irrumpido ese jugador que sin ser punta nato acompañe a la hora de besar las redes con el balón.

La directiva pretende combatir esta situación con Nolito y Buonanotte. Aunque es pronto para concretar cómo les aprovechará Alcaraz, parece evidente que ambos futbolistas se acomplarán a los costados, desde donde entrarán a pie cambiado, para aprovechar su poder regateador en diagonal y su buen disparo. Con ello el Granada ganará en capacidad para generar peligro y tal vez olvide sus dificultades para romper los lacres. Con Aranda arriba, a la espera de lo que pueda pasar con ‘Seba’ también, quedaría Brahimi como enganche de un centro del campo donde seguirán peleando por dos puestos Recio, Rico e Iriney, más Yebda si finalmente se queda.

Queda muy abierto quiénes serán los centrales cuando todos estén disponibles y se abren nuevos frentes en el lateral derecho y la portería. No hay que olvidar que Juanma Ortiz trabajó con Lucas en Almería y habla maravillas de él, por lo que Nyom podría ver cuestionada su titularidad. El técnico granadino también tendrá que tomar una decisión en el marco, entre la continuidad de Roberto o el rescate de Toño.

Solo queda claro algo: las soluciones en vanguardia han aumentado. Los costados se han afilado.

Las pausas

5 dardos para el Granada – Espanyol

Un periodista sudamericano inquiere Anquela sobre la necesidad de fichajes en el mercado de invierno. Pausa. Larga pausa. Anquela medita. Se toma su tiempo. Delata su pensamiento. Claro que hoy haría fichajes, aunque no le guste remendar. Hay algunos que le han decepcionado. Se afanó en darles cariño y no le han respondido. Pero la puerta de las contrataciones la ve aún lejos. Solo hay un día. El día D. Su gran desafío inminente. Donde se juega el puesto, aunque Pina le ratifique en privado. Dependencia total del resultado, de la imagen. Es el partido. No hay más allá por ahora.

* Preguntado por Floro, vuelve a parar. Porque si no lo hace, hubiera explotado. Construye la coartada sobre la marcha. Habla de una molestia. Luego el parte de la convocatoria le coloca fuera por decisión técnica. La realidad. La que no se puede enmascarar. Está más fuera que dentro. Es una de las decepciones. Puede haber jugado sus últimos minutos. Anquela seguirá meditando si jugar con dos puntas o con mediapunta, pero el italiano no entrará en las cábalas. Se ha bajado del caballo.

* Anquela acabó destrozado el partido de Copa. En el vestuario, todos le vieron roto. Allí llegaron Pina, Cordero y Pozzo. Se les acercaron varios pesos pesados del Granada. El mensaje fue claro. Al míster no hay que echarle por nada del mundo. Aseguraron que sacarían la situación adelante con él. Habrá tenido problemas para encontrar el sistema y los jugadores idóneos, algún talento no se ha enchufado pero puede tener seguridad de que la gran mayoría, los referentes de la plantilla, le han respetado. Es su gran baza para sobrevivir a este reto.

* Ensayo con Ighalo y El-Arabi, la opción probable. Posibilidad de Orellana y El-Arabi. Remoto que el enganche sea Brahimi, recién salido de lesión. La lista hace convivir a varios jugadores que salen de problemas físicos. Evita la citación de los otros dos delanteros, quedando fuera Machís y Floro. Así, no podrá tocar a rebato a última hora. Las soluciones tendrán que ser otras. Más extraña es la baja de Mainz, el mejor en Copa. Aunque Anquela reconoció que es una decisión injustísima, el alegato sirve de poco. Es imposible que, a día de hoy, Mainz sea el cuarto central. Rotundamente.

* Cuentan que Javier Aguirre es ejemplar en su discurso de motivación. Que es un especialista en apelar al espíritu de hombres alicaídos. Anquela tendrá que medir bien sus instrucciones anteriores al partido. Hacer una pausa. Tomarse su tiempo. Pueden ser las últimas, o las primeras de un cambio radical. Una catarsis. En un día así, que saque lo que lleva dentro. Que no se guarde nada. Que sea Anquela, para que el juicio sea real. Hoy se puede ganar. Mañana será otro día. Volverá a salir el sol. La rueda seguirá girando. Es lo que tiene el solitario oficio escogido por el jienense.

Anquela y la cama

Me insinúan que transmito cierta euforia en mis valoraciones del Granada tras el partido ante el Athletic. Creo que es una percepción equivocada, distante a mi postura, de una intencionada prudencia por mi parte. Solo afirmo que me pareció honorable el despliegue del equipo en la segunda parte, no solo por la actitud, sino también por comprobar que hay aptitud. A veces, uno duda de lo que tiene más claro.

Cuestiono que fuera una raya en el agua. Creía, y ahora reafirmo, que hay futbolistas adecuados para formar un equipo competitivo, digno para medirse al resto de rivales por la supervivencia en Primera. Pero, si cabe, tan importante como esa sensación positiva se encuentra la que viene de una comprobación relevante. Los jugadores, dispersos durante este arranque de Liga, están comprometidos en sacar este proyecto adelante, no pretenden adjudicarse el mandato del vestuario, que por ahora corresponde a Anquela, algo que por sus actos corroboran.

Quiero pensar que ese vestuario no está contaminado, que si el técnico tiene que perder su cargo será porque los directivos comprueben que su trabajo esteriliza el éxito, no porque los futbolistas decidan que es mejor bajar los brazos y cambiar de jefe. Quizás me congratulo de algo que debería de darse por hecho, pero no siempre es así. La plantilla está con su técnico y ahora está en sus manos mantener en vilo el carácter adecuado para que sus planteamientos reluzcan. Le esperan dos citas de altura, ante dos equipos que, a día de hoy, están en puestos de acceso a la Liga de Campeones. Es un reto exigente, que no puede afrontar solo. Si sus hombres empujan, el desafío podrá encararse. Anquela, para su suerte, tiene la cama deshecha.