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Hoy juega la grada

5 dardos para el Granada – Valladolid

* De los estragos ocasionados por los manotazos renace un Granada permeable en la calma del aislamiento mediterráneo pero que calibrará su limpieza ante un equipo académico, comandado por uno de esos entrenadores que aboga por la victoria siempre, pues rechaza la indiferencia y es carne futura para equipo con aspiraciones. Que nadie espere un Valladolid pusilánime, como nadie soportaría un Granada apático. No se puede llamar de nuevo al público a rebato y decepcionarle por enésima vez. Alcaraz alistará un equipo muy parecido al del Calderón pero aguarda a la reacción anímica. Tras mucho telele y algún ataque de pánico, al conjunto le toca enseñar una dentadura afilada.

* Se codicia el manido punto de inflexión para enterrar el de desviación que Pina, con agudo criterio, situó en el gol de Hemed que dio el triunfo en Los Cármenes al Mallorca. Aquella derrota terminó de dar vida a otro rival directo, como había ocurrido con el Celta una semana antes, con armonioso pero insuficiente juego rojiblanco. Agrietada la confianza, solo se sumó con el Zaragoza y el Levante, antes de ceder en Bilbao, para luego caer en barrena con el Betis y el Atlético. Jugadores que varían, sistema que se trastoca y referencias que se volatilizan constituyeron el indigesto caldo que convierten la cita de este sábado en una operación a corazón abierto.

* Lucas no puede inventar nada a estas alturas. Conoce a la plantilla y su versatilidad, aunque rasca para obtener el estímulo que permita ver la mejor versión de cada uno. Pero una vez ejercido el brusco giro de timón en el Manzanares, habrá cosas que no pueden ser desandadas. Roberto y Diakhaté volverán a tener una oportunidad. La otra tuvo tintes de reivindicación y la marraron. Esta segunda adquiere connotaciones de redención. Siqueira ocupará el lateral y Recio cubrirá la ausencia de Brahimi. Hasta ahí, pocas sorpresas.

* La enorme interrogación radica en el ataque, donde le busca a Ighalo compañero de viaje. Podía ser Aranda, pero unas molestias le alejaron de la última sesión y tal vez del encuentro si no se recupera a tiempo. Parece que en el segundo escalón de preferencias del técnico está El-Arabi, aun con su actual tónica insípida, con lo que Alcaraz se agarraría como una lapa a su sistema con dos puntas. Buonanotte sigue a la espera de su turno como enganche, aunque por las prácticas raro sería que irrumpiera de salida. La única carta que no ha sobado el preparador pero que sigue guardando para usarla de comodín.

* A falta de ese jugador carismático que arrastre a la hinchada, con tanto disgusto a cuestas, la afición tiene que evocar sus principios fundacionales. La resistencia a la adversidad, el apego sobrenatural y el ánimo atómico que consigue con sus palmas alterar los acontecimientos a favor. La afición no puede conformarse con ser el número doce. Tiene que vibrar sobre el campo. De este día tan señalado brotará la esperanza o cundirá el caos.

Lo natural o lo pasado

5 dardos para el Real Valladolid – Granada CF

*El Granada se dispone a ponerse en manos de Orellana ante la ausencia de Brahimi. Orellana, un tipo singular. Jugador espléndido en Segunda división, donde ha conseguido dos ascensos seguidos. Talento para la zona de influencia cuando sopla el viento a favor. Nunca le fueron tan bien las cosas en el Granada como cuando el equipo se perfiló con credenciales hacia la fase de ascenso. Fue entonces cuando se soltó en lo deportivo. De la misma manera, en el Celta empezó con altibajos, hasta que los gallegos cogieron rumbo hacia el salto de categoría. Entonces se integró y no solo sumó, sino que se hizo figura. La grada le entendió mejor, le abrazó. Él quería quedarse allí, pero el Celta no tenía dinero suficiente para pagar su cláusula. Le pidieron que se rebelara ante Pina, pero no se atrevió. Tal vez se resignó. O le convencieron los elogios de Anquela. O le satisfizo la promesa de cobrar más en breve. Solo lo sabe él. El hombre llamado a dar los pases claves en el partido de Valladolid.

*Orellana empezó con enorme fuerza en pretemporada. Si algo no se dudaba es que él sería el director de orquesta rojiblanco. Pero arrancó la Liga y retornó la versión ‘Guadiana’. Se podía pensar que necesitaba tiempo para adaptarse. Algo que no ha requerido Brahimi. Tampoco Benítez, que venía de parado. Ambos le han desplazado del equipo, hasta ahora. Entre tanto, una regresión continua. La grada le vuelve a mirar regular. Esa que le aplaudió sin merecerlo el día que se pitó despiadadamente a El-Arabi, precisamente ante el Celta. Ahora también le soplan a él. Quizás le venga bien. Comprobado que cuando el entorno le acaricia el lomo él no responde con juego, tal vez que le aticen por todos los frentes le acabe motivando el sentimiento de acallar bocas. Es una suerte de masoquismo, parece. Reclama el cariño del mundo pero cuando lo tiene, no funciona. Si le dan cera, parece reaccionar. Calidad tiene, es indudable. Pero en Primera no ha enseñado nada aún. Poco en el Xerez, hace tres cursos, y raquítico por ahora en el Granada. Está a tiempo de cambiarlo.

*La otra fórmula es una vuelta al pasado. Dupla arriba, con Floro y El-Arabi. No suena conveniente. Ni suman juntos hasta ahora tampoco ni con el Valladolid resulta productivo descargar tanta artillería arriba, pues los pucelanos son densos y creativos en el centro del campo. Pero Floro tendrá minutos. Entonces veremos si quiere firmar capítulos dorados o si solo está ya para el epílogo. Siendo el único que tiene el instinto del rematador clásico, sería una pena que se acabara diluyendo con una marcha precipitada.

*El doble pivote está a punto de alterarse. Iriney está con cuatro amarillas. Mikel Rico lleva dos semanas que no sabe qué es entrenar con continuidad para evitar que se agraven sus problemas físicos. Yebda no ha entrado en la lista por muy poco. Pronto será competencia. Es necesario. Zona sin muchas alternativas. No como la delantera, donde cede Ighalo, aún en pretemporada, y entra Machís, erigido como ese talento en ciernes al que obstaculizan la progresión. Eso o Anquela no se equivoca al dejarlo sin minutos.

*Estas dos semanas son importantes para la temporada. Valladolid y Espanyol pelean por lo mismo que el Granada, y ambos duelos los afronta sin Brahimi, su elemento indispensable. Si los rojiblancos sobreviven con holgura, adquirirán un refuerzo moral enorme. Si se patina con reiteración, Anquela estaría en la cuerda floja. Si Orellana y Floro Flores quieren abrirse hueco y obtener un respaldo a la altura de su ego, es hora de que irrumpan en el campo y derritan las críticas.

 

Granada: Fabri, cambiado o enloquecido

En ocasiones me gustaría contar con una cámara de fotos con objetivo de gran calidad que me permitiera congelar el posicionamiento de un equipo a todo campo. Ayer me tocó ver en el Lopera una situación que cuestiona los clichés conservadores que se le adjudican a Fabri. El Granada atacaba por el flanco derecho, en las botas de Nyom. Éste se apoyó en uno de los mediapuntas y en su apertura a la izquierda apareció Siqueira de falso extremo. Entonces miré atrás y comprobé el riesgo. Iñigo y Mensah eran los únicos futbolistas que mantenían las posición. Había demasiadas distancias entre las líneas. Poco después, tras encadenar varias acciones a favor, llegaría el 3-1 que deprimió si remedio a los rojiblancos.

Entonces pensé en el técnico gallego y su supuesta querencia por el pragmatismo. Fabri aplicó un modelo el año pasado que primaba la seguridad por encima de todo, con cuatro zagueros en los que sólo un lateral gozaba de suficiente libertad para la incorporación, Allan Nyom, donde la pareja de mediocentros tendía a anclarse, a proteger antes que crear. Fabri ha renovado su manual esta temporada y su apuesta se encuentra aún en planos. La defensa se ha adelantado, los laterales suben sin fijarse si su homólogo se queda a defender y tan sólo hay un pivote defensivo que escolte a los dos mediapuntas.

El planteamiento, en teoría ofensivo, ha conseguido garantizar posesión de balón en muchas fases del juego, pero sufre con las características de unos futbolistas más dados a la circulación que al gol. Geijo queda como máximo exponente del ataque, ayudado por Orellana y Benítez, cuyos registros anotadores no han sido excesivos hasta la fecha.

Fabri ha roto con su austero libreto, aquel que le dio el ascenso, por otra parte. Tal vez en coalición con los mandos, pretende un Granada más creativo y jugón. La crisis semanal afectó finalmente a sus elegidos, porque a buen seguro Amaya habría sido titular ante el Betis, vista la baja forma de Iñigo López. A Mensah le urge un hermano mayor que lo llame a capítulo con frecuencia, para que deje las frivolidades, tal y como hizo Mainz el curso anterior con Nyom. Esa zaga cogida por alfileres e inexperta dejó en ruina el mejor rato de juego del equipo, el que transcurrió desde el descanso y el 3-1 bético. Carlos Calvo, sin maravillar, le dio más mordiente a la zona de tres cuartos, ganando esa movilidad que tenía el Betis con Rubén Castro. Después se disolvió, como todos.

Todos los análisis que he leído (el mío también) se concentran en la desdibujada labor defensiva del equipo. Algunos también apuntan a la excasez de ocasiones. Bajo mi criterio, generar 4 ó 5, como ayer es más que suficiente para ganar o empatar en Segunda. El problema viene si se regala tanto atrás. Pero hay otro mensaje pasado por alto. Geijo actuó los 90 minutos sin demasiada suerte y Fabri no acudió a su teórico sustituto, Muriel. Agotó un cambio para relevar a Bergantiños por Kitoko, cuando la sangría era evidente. Tariq se quedó en Granada. El club busca un centrocampista ofensivo, variando la apreciación inicial de contratar a un delantero. El conflicto de la no llegada de Chando parece dejar algún daño colateral.

No tendrán tiempo para lamentarse, ni trabajar mucho. Tampoco es necesario que se flagelen porque estos fiascos pueden ocurrir en el arranque y sirven para aclarar asuntos. El miércoles hay Copa y el domingo, Liga en casa ante el Valladolid. Tal vez algún no habitual despunte. Quizás afloren las cautelas y veamos un equipo más prudente y fortalecido. Más de Fabri. Porque o lo han cambiado o lo están volviendo loco.