El delantero español David Villa (d) celebra con su compañero Juanfran Torres el gol marcado a la selección australiana
El delantero español David Villa (d) celebra con su compañero Juanfran Torres el gol marcado a la selección australiana. :: EFE

La selección española cumplió con éxito el último compromiso del Mundial de Brasil al ganar al conjunto australiano por tres tantos a cero. Sin embargo, de nada sirvió la honrosa victoria para poder seguir en la mayor competición de fútbol ya que La Roja llegaba al encuentro sin posibilidades matemáticas de pasar a la siguiente fase, tras perder con Holanda y Chile. Es por ello que la vigente campeona que dirige Vicente del Bosque, regresa antes de tiempo a España con un amargo sabor de boca y muchos proyectos e ilusiones rotas. Porque el fútbol no es solo pasión, sino también caja, y en esta ocasión, se va a quedar muy vacía.

Muchas son las empresas que al calor del fervor que mueve La Roja, se habían preparado para sacar el mejor partido económico de una selección que hasta la fecha no había defraudado. Pero como el cuento de la lechera, todos los planes han dado al traste con la temprana e inesperada eliminación. La más perjudicada de todas ellas, sin duda alguna, Mediaset, propietaria de los derechos de emisión del Mundial de Brasil, por los que según cifras no oficiales, ha llegado a pagar cerca de 35 millones de euros. Los de Tele 5 se imaginaron una final como la de Sudáfrica con 16 millones de espectadores, 85% de share, y anuncios a 200.000 euros. Sin duda alguna, una jugada bien planificada sobre papel y mal rematada en el campo que a día de hoy se deja notar en su cotización bursátil con una caída continua desde que España cayó contra Holanda.

Si la pasión de La Roja se vive en la distancia a través de la televisión, también se viste con su camiseta y en este caso Adidas, patrocinador de la equipación española, acumula en solo una semana un stock de más de 70.000 elásticas que difícilmente tendrán salida ahora que la campeona ha cedido con premura su trono. No sé si el gigante deportivo alemán encontrará una forma de reciclarlas por las de otra selección como la chilena, que también se denominan como auténtica Roja; lo que va a ser más difícil de reciclar va a ser la gran cantidad de merchandising de la selección española que ya se acumulan en comercios y tiendas deportivas y cuyo valor puede superar con creces los 5 millones de euros en pérdidas. Que no le extrañe si dentro de poco por repostar gasolina le regalan una camiseta. Seguramente que más de alguna empresa no tenga sitio donde almacenarla.

El reguero de pérdidas que deja la descalificación de España no cesa y se extiende empapando todos los sectores de la economía como el hostelero. Los otros grandes perjudicados de la eliminación no podrán repetir las cajas que hicieron en la pasada Eurocopa y Mundial. Fernando, regente de un bar en un centro comercial de Granada, comenta que en el primer partido no tuvo mesas suficientes para todos los aficionados que eligieron seguir a La Roja junto a sus amistades. Imagen que contrasta con el último encuentro disputado frente a Australia que dejó todas las mesas vacías. “La gente ha preferido celebrar San Juan que seguir a la campeona” añadía resignado. Se estima que de haber llegado España a la final, la cifra facturada por el sector rondaría el millón de euros.

Cifras que caen como castillos de Naipes y que tumban los proyectos de empresas patrocinadoras como Iberdrola, Movistar, Cruzcampo, Pelayo, Cepsa y tantas otras, que como todos, pusieron su dinero e ilusión en La Roja. Tal vez aún no sea el momento de hacer cuentas y esperar a otra cita para recoger lo sembrado en esta campaña. Las pérdidas están ahí, pero la inversión tal vez de futuros réditos.

Ya ven, La Roja y sus jugadores, que por cierto hubieran cobrado una prima de 720.000 euros por ganar el Mundial, no son los únicos que se han llevado un amargo sabor de boca por su inesperada eliminación en la primera fase.


Los brotes verdes que nadie ve
Los rescates bancarios que vienen