Manifiesto: Por una Alhambra Única

Me uno con toda la solemnidad posible a este manifiesto, creado bajo el acertadísimo título de ‘Por una Alhambra Única’. Lean, lean. Después compartan. Debatan. Y, si es posible, defiendan a Granada.

Pueden unirse al manifiesto en Facebook y en Twitter.

POR UNA ALHAMBRA ÚNICA
Manifiesto en defensa de la singularidad del conjunto monumental

La Alhambra es un enclave universal, un mito histórico y artístico, un territorio cuya excepcionalidad ha sido reconocida a lo largo de los siglos. No pertenece solo a Granada. Es un conjunto monumental de Andalucía, España y el mundo. Desde que los Reyes Católicos entraron en la vieja capital nazarí un 2 de enero de 1492 el monumento viene gozando de un estatus de privilegio e independencia. Todos los gobiernos de los últimos cinco siglos han respetado la singularidad de un monumento que en 1984 fue reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En diciembre de este año la Alhambra, que ha sido referente internacional reconocida por altas instituciones como la Unesco, cumple veinticinco años desde que la Administración Autonómica Andaluza se hizo cargo de su gestión. Esa adscripción administrativa no ha impedido que en el Pleno del Patronato estén representadas instituciones públicas españolas, como el Ayuntamiento de Granada, la Universidad de Granada o el Ministerio de Cultura. El Pleno del Patronato, su máximo órgano de gobierno, es la metáfora más esclarecedora del carácter plural que la Alhambra siempre ha tenido.

En las últimas semanas han aparecido noticias inquietantes en cuanto al futuro del conjunto más visitado de España. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía anunció hace unos días que el Patronato entraría a formar parte de una agencia andaluza de instituciones culturales donde además del conjunto monumental estarían integrados centros tan dispares como el instituto andaluz de las letras, la red autonómica de bibliotecas, la agencia del flamenco, los teatros o los museos provinciales.

¿Qué relación guarda el conjunto monumental de la Alhambra con una biblioteca municipal, un teatro de provincias o un centro de arte contemporáneo? La Alhambra es mucho más. Es el mayor símbolo cultural que España posee, el sitio cultural más reconocido en cualquier país del mundo, el monumento que ha gozado desde hace cinco siglos de una singularidad que no puede perder.

Los argumentos ofrecidos por la administración autonómica son endebles. No convencen. Bajo la excusa de la crisis económica la Consejería de Cultura ha tratado de unificar en un mismo paraguas instituciones que nada tienen que ver entre sí. La Alhambra es la única entidad cultural pública española que genera beneficios que revierten en su conservación, difusión y restauración. Así lo recogen sus Estatutos y el Plan Director, aprobado en 2008, una hoja de ruta que señala el camino del monumento para los próximos años. Más incomprensible aún es esta decisión cuando hace meses la Junta de Andalucía anunció que el Patronato de la Alhambra y Generalife se convertiría en breve en una Agencia Especial que garantizaría una mayor independencia, autonomía y autogestión del conjunto áulico. La nueva norma que la Consejería de Cultura quiere aplicar es un retroceso absoluto, incomprensible, una vuelta atrás cuando en unos meses está previsto celebrar el veinticinco cumpleaños del traspaso de competencias del monumento del Estado a la Junta de Andalucía.

No existen argumentos racionales para justificar esta arbitraria decisión. La Alhambra no pretende competir con ninguna otra institución. Pero su excepcionalidad la hace única. Es probable que después de muchos años de autonomía a la Consejería de Cultura le sea difícil explicar con argumentos sólidos -culturales, económicos y jurídicos- una maniobra tan torpe que ha puesto a la sociedad civil andaluza en estado de alerta. La Alhambra pertenece al Estado Español. ¿Qué tiene que decir el Ministerio de Cultura, representado en el Pleno del Patronato de la Alhambra, ante una maniobra de este calibre?

A través de este manifiesto tratamos de convencer a la Junta de Andalucía de que su decisión es una equivocación. Pedimos que desista de su intento de englobar la Alhambra en una macroagencia. No pretendemos generar polémicas ni rivalidades, ni de ningún modo adscribir nuestro discurso a ideologías partidista o localistas. Por eso pedimos al Patronato de la Alhambra y Generalife, al Pleno y a su Comisión Técnica, que expongan las razones oportunas para que la Junta de Andalucía desista de su intento. Solicitamos al Ministerio de Cultura que defienda a la Alhambra desde Madrid con el fin de hacer ver a los responsables de la consejería andaluza que su decisión generará fricciones innecesarias. Y por último, rogamos al señor presidente de la Junta de Andalucía, don José Antonio Griñán, que convenza a los dirigentes de la Consejería de Cultura para que dejen sin efecto unas medidas que supondrían el fin de una historia de singularidad que comenzó hace 518 años, cuando los reyes Isabel y Fernando comprendieron que la Alhambra era un lugar único en el mundo que merecía ser conservada y difundida por gobiernos responsables y de altas miras.

Colectivo Ciudadano Por una Alhambra Única
porunaalhambraunica@gmail.com

Imprudencias que rozan Castelldefels

El accidente de Castelldefels es tremendo. Lo mires por donde lo mires, se respira la tragedia. Creo que coincidirán conmigo en que el origen del drama está en la imprudencia. En la ausencia absoluta de una reflexión, de un razonamiento o de un comportamiento sosegado. Hablando con algunos compañeros nos hemos dado cuenta de que, en realidad, tentamos -todos, la sociedad en general- la suerte a diario con decisiones peligrosísimas. Sin ir más lejos, hace poco sucedió algo parecido en las vías del tren de La Chana.

El ‘problema’ está en que la mayoría de las imprudencias que cometemos sin juicio, por suerte, no trascienden al terreno de la tragedia. ¿Pero eso es razón para rozar el límite?

Autovía de Granada

Autovía de Granada

Hoy, por ejemplo, a las 14:30 horas, íbamos por la desagradable y taponada autovía de Granada cuando nos hemos topado con una escena dantesca. Un coche estaba parado en la zona de cebra que hay entre carriles, en la incorporación a la autovía de la salida de la estación de autobuses. El conductor, suponemos que el padre de la familia, esperaba a que su mujer y su niña, de 4 ó 5 años, a que volvieran al coche. La madre sostenía a su hija, con los pantalones bajados, mientras ella orinaba. O-ri-na-ba. La zagala estaba meando en mitad de la autovía.

Francamente. ¿No les parece una barbaridad? ¿Un peligro? ¿Y si una moto sale más rápido de la cuenta y no ve a la niña? ¿Y si la niña se resbala y cae en la trayectoria de un coche? ¿Y si otro coche choca con el turismo de la familia? En serio, ¿en qué cojones estaban pensando?

Luego llega el suceso. Titulamos con indignación. Hacemos preguntas y buscamos respuestas. Y, con un suspiro, lamentamos: “Qué imprudencia…”

Mi ceguera

(Columna publicada el 19/06/10 en IDEAL)

Qué necesidad tenía de saber que murió. Díganme. Quiero esa razón tan primordial, tan urgente, tan vital. La ignorancia es un bien poco valorado y nadie les pidió que me informaran. ¿Acaso las páginas se pudrirán, las comas se harán ceniza y las letras olerán a viejo? ¿Tal vez dejen de latir las palabras? ¿Perderá sentido, olvidaré su nombre? “Saramago ha muerto”. Mienten.

Dicen que nadie escapa a los grandes placeres de la vida: el café solo, la cerveza en compañía, Miles Davis, el abrazo de otro, el beso de otra… Tarde o temprano, el universo termina dándote una sonora bofetada, imposible de esquivar. Ese goteo de maná llega con calma, en el momento preciso. Nunca pronto, nunca tarde.

No tienen por qué ser instantes místicos en los que una serie de casualidades consiguen cultivar su fe en un destino superior. Un día, simplemente, aparece un libro encima de la mesa. Alguien dice “léelo, te gustará”. Y la maquinaria conspiranoica te mece de orilla a orilla, como en un vals.

Esos chispazos de genialidad nos abren los ojos. Evitan una ceguera global, engendrada por la rutina y la falta de curiosidad –“empezamos a envejecer cuando perdemos la curiosidad”-, que nos convierte en reyes tuertos con ganas de seguir oteando nuevos horizontes. Perlas que inspiran a otros, como a Fernando Mirelles (‘El Jardinero Fiel’), que, en un ejercicio de alquimia, transmutó la palabra en fotograma con la inquietante ‘A Ciegas’ (2008).

Todos los elefantes mueren. Pero algunos son inmortales:

“Dice aquí el primo maximiliano que salomón. La reina no lo dejó acabar, No quiero saberlo, gritó, no quiero saberlo. Y corrió a encerrarse en su cámara, donde lloró el resto del día” (‘El viaje del elefante’).

Mesones, la calle más ‘fresca’ de Granada

En estos tiempos de reciclaje, consumo responsable de energías y meditación zen en pos de la Madre Naturaleza, hay cosas que todavía me sorprenden. A ver, no es que yo sea el mejor ejemplo ni el más coherente, pero me queda cierta sensibilidad. Sobre todo cuando, en mitad de una calurosa caminata por Granada, de golpe y porrazo, paso de 38 grados a 32 en poco más de un segundo. Les cuento.

Desde Plaza Trinidad, la calle Mesones no parece la mejor opción para llegar a Puerta Real rápidamente: demasiada gente apelmazada, muy relajados y a paso de tortuga. Pero, por unas cosas o por otras, termino entrando. A estas alturas del paseo, sufro del conocido estigma del ‘Sobacus Camachus’ o, lo que es lo mismo, un calor de tres pares de narices. Sin embargo, cuando ya estaba intimando con las enésimas gotas de sudor, llega el paraíso a ritmo de Fujitsu: Mesones.

Calle Mesones (2005)

Calle Mesones (2005)

No les exagero: por lo menos 5 ó 6 grados menos que en el mundo real. ¡A pesar de la marabunta!  Bueno, puede que eso explicase la turba… En fin, el caso es que casi todos los comercios -que no son pocos- de la calle Mesones tenían puesto a toda pastilla el aire acondicionado, con las puertas abiertas de par en par. Para compartir. A tutiplén.

Desde el punto de vista empresarial, es una gran idea. Lo de ‘Centro Comercial Abierto’ toma especial sentido: miles de posibles clientes mirando escaparates, paseando sin prisas, disfrutando del fresquito. Ahora bien, y corríjanme si me equivoco, ¿en términos medioambientales es una iniciativa un tanto dudosa, no?

Con lo delicados que estamos con estos temas, me extraña que ninguna fuerza política, de camino al Ayuntamiento, haya notado este brusco cambio de temperatura. O, quizás, quién sabe, prefirieron dejar de abanicarse, que es muy cansino.

¿Han notado este fresquito? ¿Dónde más se despilfarra el aire acondicionado?

¡El Gorrón se cuela en los toros!

Pues sepa Vuestra Merced, ante todas cosas, que a mí me llaman El Gorrón, hijo de gorrones, natural de la Malafollá, aldea de Granada. Mi nascimiento fue dentro de la tierra del chavico, por la cual causa tomé el sobrenombre. Siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi persona ciertas sangrías mal hechas por las que juré venganza a la sazón. A falta de otra regla, por no echar la soga tras el caldero, aprendí que tres cosas hay en la vida: salud, amor y morcilla. Que el dinero, gracias al que convenga, es un aburrido pasatiempo

En una de mis otras vidas fui El Gorrón, insigne bucanero de la tapa, tahúr del rebujito y rapsoda de la morcilla. Vivir por la gorra en la feria de Granada fue una de las aventuras más singulares a las que me he enfrentado. A lo largo de tres años me granjeé un estatus ferial del que me siento profundamente orgulloso. Los niños me señalaban por la calle, los camareros me gritaba “¿una cervecita Gorrón?” y las damiselas caían postradas ante mis pies. Ahora entiendo lo que deben sentir Mark Hamill o Macaulay Culkin cuando se levantan por la mañana, se miran al espejo y descubren que ya no son Luke Skywalker ni el niño de Sólo en Casa. Tampoco El Gorrón.
Yo, que conseguí comer rodeado de los miembros más ilustres del Colegio de Médicos de Granada.  O cuando me colé en la fiesta infantil y me fui cargado de chucherías y chocolatinas. La vez que enamoré al rojo séquito de la Alhambra… Aquello estuvo bien, pero nada comparado con el detalle de que, un año después, se acuerden de ti. Gracias, de todo corazón.

El Gorrón en la Caseta del Colegio de Médicos (2008)

El Gorrón en la Caseta del Colegio de Médicos (2008)

El año pasado fue la despedida de El Gorrón. Y fue muy especial. Por aquello de que estábamos con la crisis (tampoco hemos cambiado tanto), nos propusimos compartir nuestro poder, hacer que la gente comiera y bebiera gratis y vivir emociones que, sin pasta, son impensables para un bolsillo de andar por casa. Para nuestra sorpresa, en vez de con un guantazo bien plantado en cada moflete, terminamos entrando por la Puerta Grande. ¿Se acuerdan?

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Como las grandes historias, El Gorrón ha sido una trilogía. Este post pueden considerarlo como los extras de la edición en DVD. Y, quién sabe, dentro de unos años, quizás, alguien se atreve a hacer el remake. Sólo queda, una vez más, alzar mi sombrero y ofrecerles la más cariñosa de las reverencias. Nos vemos en los bares.

El Gorrón y El Canario, adorados por las maravillosas chicas Alhambra

El Gorrón y El Canario, adorados por las maravillosas chicas Alhambra

¡¡¡Katie te mato!!!

Si es que no entendemos a los jóvenes de hoy día. Tan pasionales, tan impetuosos ellos. Está claro que no todos son tan justicieros como el grupito del que vamos a hablar a continuación, pero sí son una enorme masa fácilmente visibles en eventos como La Feria de Granada.

Les pongo en situación. Diez de la noche, llegamos al recinto ferial de Almanjáyar. El irritante calor nos empuja, directos, al palito de ron de la Casa de Motril. Un griterío nos saca de nuestro sonambulismo etílico para embaucarnos, sin remedio, en una batalla campal entre un ejército de Yolis, Yonis, Chonis, Joshuas, Jeremys, Chrístians y Federicos -que digo que alguno se llamará Federico-. Ríete de Mordor, tú.

Como ustedes comprenderán, el origen de la pelea se sale de mi entendimiento. Creo que fue un tema de celos y amoríos prohibidos, a juzgar por el empecinamiento hormonal que se respiraba en el ambiente. A saber. El caso es que, enfrente de la caseta de Motril, había dos niñas cogidas del pelo de la otra como si se les fuera la vida en ello. Los agarrones eran tan bestiales que ni Chuck Norris con dos PowerBalance podría haberlas separado.

A su lado, uno de los fenómenos le había arrancado el piercing de la ceja a otro zagal. Oye, igualito que un toro sangrando en el albero de la plaza. Los amigos de ambos, en vez del ‘olé’, les arengaban con sentidos “¡hijoputa, hijoputa!”

Dos damiselas a lo Street Fighter

Dos damiselas a lo Street Fighter

Mientras que el corrillo se hacía más y más grande alrededor de la pelea de gallos y gallinas, los niños pequeños que pasaban por allí rompían a llorar por los terroríficos gritos de la chupi panda. Por fin, los colegas de los ’streetfighters’ decidieron intervenir en la trifulca y sujetar a los púgiles. El burro que separó ceja y piercing como el que le quita la etiqueta a una camiseta nueva, dio unos pasos atrás, cogió un carrito con un bebé (¡un bebé, por el amor de Dios!) y salió escopetado calle arriba. La criatura -gracias, Aído- estuvo a punto de volar. Literalmente.

Cual perrillo faldero, una de las dos chicas enzarzadas en la épica de la cabellera, corre despavorida detrás del, suponemos, padre escurridizo.

Entran en escena ocho voluntarios de Protección Civil y seis Policías Locales que intentan, sin mucho éxito, calmar la situación. Los jóvenes están visiblemente nerviosos y se mueven con fuertes aspavientos. Algunos intentan correr detrás de la pareja mientras que los agentes les frenan con todo su cuerpo.

Una niña de las implicadas, alza la voz y sentencia el evento:

“¡Como la pille! ¡Ésa tiene mi edad, tiene 13 años! ¡A esa puedo matarla!… ¡¡¡Katie -léase queiti- te mato!!! ¡¡¡Te maaaatooo!!!”

Compresivos con el duro trabajo del Juez Calatayud, retomamos el norte. El palito de ron. No sin antes hacer una foto de los restos de la refriega, antes de que todos pusieran pies en polvorosa. Sí, eso es pelo. Y había mucho más.

El pelo y el pendiente de Katie

El pelo y el pendiente de Katie

Un taxi me atracó en el Aeropuerto de Granada

Aeropuerto de Granada-Jaén

Aeropuerto de Granada-Jaén

Acabo de entender, en mis carnes y en mi cartera, la disputa entre los taxistas de Granada. Ya saben, todo ese embrollo del taxi único y los pueblos que se niegan a unir fuerzas con el resto de la tropa de la provincia. El domingo llegamos al insigne Aeropuerto Federico García Lorca de Granada-Jaén -ni pollas- y optamos por coger un taxi de vuelta a la ciudad. Descartamos el autobús porque, a nuestra pesar, es más lento que el caballo del malo. En fin, taxis.

Nos subimos al vehículo que, por lo pronto, destacaba por no tener casi ningún elemento descriptivo clásico de los taxis (pegatinas, letreros, etcétera), con especial incidencia en la ausencia total de taxímetro. El caso es que, obviando la minucia de que en zonas de 60 kilómetros de máxima iba a 120 y que en plena autovía superó los 160 a ritmo de sevillanas, la señora conductora, al llegar a Gran Capitán, nos cobró 27 euros.

-¿Por qué 27 euros? -preguntamos.
-Porque yo tengo unas tarifas y, más o menos, dependiendo de la zona, así cobro -respondió ella.
-Osea, ¿que nos cobra lo que usted quiera?
-Esto es así, si quieres te hago una factura.
-Vale.

Taxis en el Aeropuerto

Taxis en el Aeropuerto

Hoy he preguntado a varios taxistas y, nada más hacerles saber que mi duda era sobre sus compañeros del aeropuerto, se adelantaron: “Qué, ¿te cobró lo que te doy la gana?”

Chauchina, Santa Fe y Chimeneas tienen coto privado de caza con el Aeropuerto. Y lo entiendo, oigan. Con cuatro paseos que den al día ya tienen el jornal más que robado ganado. Es normal que no quieran ser como el resto de los taxistas mortales de Granada y tener, claro, un puñetero taxímetro que exima al usuario de regatear el precio de su viaje.

Por cierto, para futuros viajeros, los taxistas me han advertido de que lo que hay que hacer en estos casos es pedir la tabla de tarifas antes de subirse al taxi, para evitar sustos posteriores.

¿Les ha pasado algo parecido o soy yo el más tonto del reino?

El final de Perdidos, el principio del Perdón

Perdón. Me veo en la obligación de agachar las orejas y aceptar la merecida reprimenda, pues yo fui uno de los primeros tripulantes del Oceanic 815. Los primeros capítulos de la serie no importaban a casi nadie. Éramos muy pocos los que nos sentimos atraídos por la mitología del superviviente y la mística de la redención, de la última oportunidad. La pólvora corrió rápido y los cuatro o cinco que vimos el episodio piloto, dimos la voz de alarma: No os perdáis esto, os va a encantar. Y aquél final, con el secuestro de Walter… Cosa de genios.

Temporada a temporada os fuimos convenciendo de que ‘Perdidos’ merecía la pena y, al final, quedamos, incluso, para ver capítulos juntos. “Live toghether, die alone”, ya saben. Y fuimos nosotros los que, cuando la serie perdió el norte y cada capítulo era una nueva paranoia os arengamos con un discurso profético: “No perdáis la fe. No nos van a fallar”.

Pero lo han hecho. Lindelhof y Cuse, los últimos creadores de la serie, lo han hecho. Nos han fallado estrepitosamente con un final que hunde, por completo, todo el trabajo de seis años. Seguir leyendo ‘El final de Perdidos, el principio del Perdón’

El Sevilla gana la Copa del Rey: grillos en Granada

Una rápida reflexión para la mañana después de la final de la Copa del Rey. Hablemos de acciones y reacciones.

  • Acción: El Barcelona gana la Champions. Reacción: Marabunta a la Fuente de las Batallas.
  • Acción: El Barcelona gana la liga. Reacción: Marabunta a la Fuente de las Batallas.
  • Acción: El Barcelona gana la Copa del Rey. Reacción: Marabunta a la Fuente de las Batallas.
  • Acción: El Atlético de Madrid gana la UEFA. Reacción: Marabunta a la Fuente de las Batallas.
  • Acción: El Real Madrid gana… Bueno, algo habrá ganado. Reacción: Marabunta a la Fuente de las Batallas.
  • ACCIÓN: El Sevilla, el equipo andaluz más poderoso y, por tanto, supuestamente el más representativo de la Comunidad Autónoma gana la Copa del Rey. REACCIÓN: Grillos en la Fuente de las Batallas.

Para mí, que vivo cerca de Puerta Real, fue lo bueno de que ganara el Sevilla. Nadie lo celebró. Porque, por esa razón que nadie comprende pero que casi todos los granadinos compartimos, también prefería al Atlético con la copa.

¿No les parece políticamente curioso?

Incoherencias educativas que cuestán más del 5%

La renovación de los libros gratuitos pesa

La renovación de los libros gratuitos pesa

La nueva ¿estrategia? del Gobierno para solventar la crisis ha recibido muchísimas críticas. Entre las medidas, la más mediática ha sido la reducción del 5% de los sueldos de los funcionarios. Una decisión controvertida que, por aquí, pese a no darnos ninguna alegría, nos parecía el menor de los problemas.

Durante el fin de semana, un profesor de un Instituto Público granadino me escribió un correo para analizar una serie de puntos que no tienen desperdicio. Les cuento:

1º El tema de los libros de texto gratuitos. Han pasado 3 años y ya tenemos que cambiarlos. ¿Así nos apretamos el cinturón? Tenemos en el instituto libros que están sin usar y muchos nuevos. Además si un alumno lo perdía o lo rompía debía pagarlo. Se les dijo a los alumnos que no podían subrayarlos, ni hacer los ejercicios sobre él. Los buenos alumnos (que cada vez son menos) los cuidan, y los malos no los usan, por tanto es un derroche innecesario.

2º El gobierno ofrece ordenadores gratis para los alumnos de 5º de Primaria. Estos alumnos no saben escribir, pero tienen ya que cargar con un ordenador. Es un gasto inútil. Y no sé si sabrás, pero me han comentado que en algunos colegios el día de entrega de ordenadores allí aparecieron todos los alumnos (los absentistas que no aparecían jamás estaban allí) para recoger su ordenador portátil. Al día siguiente se vendían ordenadores y piezas en el mercadillo…

No sé cómo se les han ocurrido estas ideas tan absurdas ¿A quién le habrán preguntado? Es sólo una forma de ganar votos pero no es una solución para atajar el problema de la educación en España. Los niños cada año vienen peor de los colegios. A día de hoy los alumnos de 1º de la ESO son los más difíciles de controlar. No tenemos medios, y para muestra un botón:

3º tema. El pasado miércoles 12 de mayo en el instituto “Gaviota” de Adra (Almería) una niña agredió a su profesora. La profesora no pudo hacer nada. Llegó la dirección y tampoco. Llegó la guardia civil según me han contado compañeros del centro y la niña se dedicó a contestarles y a correr como le dio la gana. Ellos tampoco sabían como tratarla por ser una menor. Luego vinieron los padres y obviamente (no era de esperar) tampoco supieron tratarla. Los niños hoy en día son intocables. Ellos lo saben, se aprovechan de su situación y hacen lo que quieren… Las cosas van a peor y el gobierno les regala los libros y un ordenador portátil para chatear.

Esto se tiene que romper algún día por algún sitio.

¿Sobran los portátiles de las aulas?

¿Sobran los portátiles de las aulas?

Está claro que hay incoherencias educativas que cuestan más del 5% del sueldo de ningún funcionario. Y sí que me parece una absoluta barbaridad ambas inversiones: libros y portátiles, con la que está cayendo. He de suponer que, puestos a recortar, el Gobierno recapacitará y dejará de lado las medidas populistas en pos de un gasto controlado. O no… ¿Muchos votos en juego?

Pese a que hay alguna honrosa excepción, la mayoría de profesores que conozco critican con dureza la implantación de los portátiles. Y no porque estén en contra de las nuevas tecnologías. Si no porque es una aplicación extraordinaria con la que se podrían comprar muchas tizas.

Profesores, alumnos y todos los demás. ¿Qué opinan? ¿Les parece bien la inversión en portátiles? ¿Y la renovación de los libros gratuitos teniendo en cuenta que se podrían seguir usando? ¿O tal vez en su centro sí que necesitan renovarlos? ¿Tan incontrolables son los alumnos? ¿Es aceptable perder el 5% del sueldo en vez de recortar las otras medidas?

Ustedes mandan.