En la portada de ideal.es hay cincuenta y una noticias. Medio centenar están dedicadas a la actualidad: subvenciones que no llegan, el crecimiento de la pobreza, proyectos que no se consolidan, calles tomadas por trabajadores, decenas de acusaciones políticas -vacuas, si me permiten, en su mayoría-, líderes corruptos, sucesos trágicos… Medio centenar, al fin, dedicadas a la realidad que nos rodea. A la verdad de la que debemos informar; abordar y superar. Con rigor y fuentes. Con la crudeza y el salvajismo del periodismo al que nos rendimos cada mañana.
Hay una, sin embargo, que tiene otras ambiciones. Una entre cincuenta: ‘A la atención del New York Times’.
Desde que el pasado dos de octubre lanzáramos la etiqueta #paraNYTIMES, la marea ha atravesado toda España: RTVE, La Sexta, Antena 3, Cuatro, ABC, LaRioja.com, EsRadio, Cope, Onda Cero, blogs de El Mundo y El País… Tanto Eduardo Peralta, director de IDEAL, como un servidor o cualquier otro redactor implicado en la iniciativa, hemos subrayado siempre que no se trata de confrontar con la cabecera estadounidense ni de criticar, en absoluto, el magnífico trabajo fotográfico de Samuel Aranda. Se trata de un ejercicio de autoestima. De resaltar otra verdad que también existe. La parte de la verdad que debería inspirarnos cada día para afrontar la crisis, en cualquiera de sus vertientes.
Sin izquierdas ni derechas.
Jamás criticaría a alguien que no esté de acuerdo con la iniciativa. Acepto que pueda parecer una ingenuidad o una estupidez. Faltaría. Lo que realmente me molesta es la inequívoca visión de algunos que ven, sin miramientos ni debate, una mano política moviendo los hilos. Un esfuerzo titánico de un periódico local por “hacerle el juego al PP”, “negar la realidad”, “esconder la mierda debajo de la alfombra”, “maquillar al muerto” y “olvidar la lucha”.
Y tengo un temor: En la actualidad, ¿buscar una imagen positiva es de derechas y la negativa, de izquierdas? Y hace cuatro años, ¿hubiera sido de izquierdas? ¿Por qué? ¿Por qué destacar el trabajo, la solidaridad, la familia, personas queridas, lugares evocadores y cualquier cosa que inspire a levantarse cada día tiene que pertenecer a un bando? ¿Qué absurdo es ése? Que yo sepa han sido dos gobiernos los que nos han puesto contra las cuerdas. Y ambos merecen las pancartas. Lo que nosotros buscamos con #paraNYTIMES es un rincón para lo humano.
Enviar una fotografía es, en realidad, un detalle sin importancia. Eso no va a cambiar nada. Pero es un gesto que implica una creencia, un ánimo, un “no me rindo porque no me sale de los coj**” (como el de José Luis), que sí me motiva. Al menos eso es lo que me transmiten las historias que leo cada día (historias, por cierto, que también suceden en las manifestaciones, en las protestas y al lado del que necesita ayuda, en la calle). Quizás sea reducir todo a un tópico, pero estamos ante el vaso medio lleno o medio vacío. Un sincero canto al optimismo.
Esa idea debe primar por encima de la imagen. Porque, sinceramente, estoy cansado de las etiquetas gratuitas: Si escuchas cantautores, de izquierdas; si usas zapatos, de derechas. Si lees poesía, de izquierdas; si ves películas de acción, de derechas. Si vistes camisetas, de izquierdas; si es un polo, derechas. Si comes shawarmas, izquierdas; si es una hamburguesa, derechas. Si escuchas a los Beatles, izquierdas; si escuchas a Abba, derechas. Si te dejas barba, izquierdas; si es un bigote, derechas. Si haces una foto en blanco y negro, izquierdas; si es a color, derechas… ¿De verdad alguien se lo cree? Y digo más: el día que aprendamos a criticar a los partidos desde dentro y a no ver la política como un partido de fútbol, empezaremos a romper con la corrupción. Las notas discordantes son necesarias. Las ideas deben pertenecer a las personas.
¿En qué nos convertimos si para hacer la revolución sólo podemos ver la tristeza? ¿No les anima a levantar los brazos descubrir que hay gente dispuesta a cambiar? Si mientras haya desgracias no podemos apuntar a lo bueno que nos rodea, ¿viviremos así siempre? ¿No debería ser el optimismo como objetivo un lugar común a la izquierda y a la derecha? Perdemos en trabajo, educación, sanidad, vivienda… ¿y también el ánimo? ¿No se puede ser igualmente crítico desde un espíritu luchador, enérgico, colorista, motivado? Hagamos también la foto cincuenta y uno.
Sé que no voy a cambiar la idea de los que creen que enviar fotografías #paraNYTIMES es un triste juego político. Pero tenía que decirlo, aquí hay dos lados: querer y no querer. Nada más. Si quieren, les esperamos.
“Pero ¿por qué son malos los hombres? Cómo me sorprende este mundo. ¿Por qué se dejan llevar de inmediato por el odio, la rabia? ¿Por qué les encanta vengarse, hablar al punto mal de uno, cuando no van a tardar en morir? Pobrecillos. Que esa aventura de los humanos, que llegan a esta tierra, ríen, se mueven y de repente dejan de moverse, no les haga ser buenos resulta increíble. ¿Y por qué te contestan enseguida mal, con voz de cacatúa, si eres dulce con ellos, lo que les mueve a pensar que no eres importante y por lo tanto resultas inofensivo? Muchos tiernos deben ser malos, deben fingir ser malos para que les dejen en paz, o incluso, cosa trágica, para que les quieran. ¿Y si nos fuéramos a la cama a dormir? Perro dormido no tiene pulgas”.
Albert Cohen













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