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Indalecio Sánchez: “La Facultad de Medicina no puede hacer apología del alcohol”

La corazonada del Lucas retumba entre los marcos de la pantalla. Las reacciones al artículo del otro día han sido de lo más variopintas: “Respetemos la tradición”; “es una chiquillada”; “tenemos derecho a divertirnos”; “los alumnos destrozan la calle”; “los que destrozan no son representativos de la inmensa mayoría”.

Indalecio Sánchez Montesinos, decano de la Facultad de Medicina de Granada, también tiene mucho que decir. Después de una charla reposada y concienzuda, me queda claro cuál es la conclusión del doctor: “Medicina no puede hacer apología del alcohol”. Pero, si me permiten, vamos a profundizar en la conversación.

Sánchez considera que “la celebración del patrón (Lucas) se confunde con las novatadas; y no es lo mismo”. Cree que en los últimos años, la fecha más señalada del arranque del calendario universitario se ha ido pervirtiendo hasta llegar al follón del año pasado. “Los chicos, en el 99% de los casos son buenos. El 1% restante no lo es tanto”, aclara.

Y claro, el decano subraya hacia ese 1% que es el culpable de arrastrar a otros jóvenes ajenos a la facultad y que participan de un botellón multitudinario: “Si hay un botellón por el Lucas se le achaca a los que convocan… Osea, a la Facultad de Medicina. Y eso es imperdonable”.

“Yo mismo -explica- charlé con los alumnos de cuarto hace unos días y les pregunté cuál es el objetivo del Lucas. Coincidieron en que era divertirnos y conocer a los compañeros… ¿No podemos conocernos de otra manera también divertida? ¿Es necesario el botellón? Si no somos críticos con nosotros mismo, no podemos crecer y mejorar”.

Indalecio habla del amor a la Facultad y lo que eso conlleva. De la vocación: “Desde aquí pedimos un compromiso a los alumnos que va mucho más allá de haber sacado un 9 y pico en selectividad. La vocación no es una nota de corte. Hay muchas familias que vienen a lamentarse porque sus hijos no han entrado por unas centésimas… No podemos perder de vista el compromiso y el privilegio de estar aquí. Como Facultad no podemos hacer apología del alcohol, de las drogas o del tabaco. No como Facultad. Como personas, los alumnos son libres de hacer lo que quieran, pero no podemos dar esa imagen”.

El decano, incluso, considera que las agresiones a los médicos y la sobresaliente pérdida de respeto a la profesión son también consecuencia de este tipo de actos que trascienden a la opinión pública. “Esa imagen de desmadre… Aquí organizamos muchos eventos que sí son representativos: semanas saludables, encuentro con asociaciones, sensibilización…”

“Creo -añade- que los alumnos tienen una presión social para celebrar el Lucas como hasta ahora. Ellos mismos me dicen que no es compresible la actuación de los alumnos en la fiesta. Otros vienen y me dicen que a sus padres les parece muy bien que se celebre el Lucas, ¿vamos a su casa a manchar a ver qué dice? O los defensores que hay -ejem, ejem- en los medios de comunicación, ¿vamos a sus periódicos a hacer una fiesta?”

“No puedo prohibir las novatadas, aunque si fuera Ministro lo haría. Y no porque tenga 50 ó 60 años no entiendo a los alumnos y sus ganas de divertirse… pero no quiero que se refieran a ellos como ‘los borrachos’. Quiero rigor. Un compromiso real. Los pequeños detalles son trascendentales para conseguir la Facultad que queremos. La Facultad de Medicina no puede hacer apología del alcohol”.

Y termina: “Si tú vas por la calle y no ayudas a alguien que lo necesita, tú verás. Pero un estudiante de Medicina se compromete a hacerlo. Es una vocación. Y esa vocación también se tiene que ver en estas cosas. Que el Ayuntamiento se gaste 12.000 euros para arreglar los desperfectos del Lucas del año pasado es vergonzoso, con la crisis que tenemos hoy. Seamos responsables”.
En fin, les toca a ustedes, granadinos de a pie y honorables alumnos de Medicina. ¿Qué opinan de las palabras del decano? ¿Estropea El Lucas la imagen de la Facultad? ¿Deberían controlar la celebración o, por el contrario, dejarlo estar? ¿Está la tradición equivocada? ¿La culpa de todo es de los periodistas que lo magnifican? Hablen, les escuchamos.