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Ramoncín no canta el cumpleaños feliz, por principios

Ramoncín me caía muy bien. En serio. La primera vez que lo vi fue como presentador del Lingo, en la 2, y entonces me pareció un tipo educado, culto e, incluso, divertido. Años después alguien me dijo que también cantaba. Pero fue hace relativamente poco cuando todo descubrimos que lo que hace el amigo del pollo frito es dar el cante.

¿Saben que Ramoncín no puede cantar el cumpleaños feliz? No, en serio, no puede. Dice la leyenda que si lo cantara en voz alta, al ser un tema por el que no recibe derechos de autor cada vez que se entona en los hogares españoles, se crearía una disfunción en el continuo espacio-tiempo que destrozaría todos los condesadores de fluzo del planeta provocando la extinción, inmediata, del ser humano.

Tengo la teoría de que Ramoncín es como la abuelita entrañable de Futurama que, cuando nadie le ve, se convierte en un ser perverso con risa maquiavélica tipo “bwajájájá”.

Hoy, en su 54 cumpleaños, les propongo hacer una lista de los regalos que le podrían gustar:

1.- Comprar un disco suyo. Como les decía, estuvo cinco -¡cinco!- años cantando -y por eso se hace llamar músico- y regalarte ‘Barriobajero’ supone una alegría doble para él: tiene un (nuevo) fan, recibe su parte justa de los derechos del disco y recibe, además, la comisión de la SGAE.

2.- Comprar un disco de otro. Da igual, del que sea. Él recibe la suscripción del cantante en cuestión y, además, la comisión de la SGAE.

3.- Hacer un cd inspirado en su música. Eso sería un detalle precioso. Elegir de entre todas tus canciones las que te recuerden a él, a sus años en la tele, a su vida como artista… y crear una recopilación que podríamos llamar ‘Ramoncín, I love you’. Siendo así, él: recibe la suscripción de los cantantes en cuestión utilizados en la grabación, recibe el impuesto añadido que pagaste por comprar una grabadora de cedés, recibe el extra que te cobran cada vez que te haces con una nueva tarrina de discos vírgenes y se hace, además, con la comisión de la SGAE.

4.- Ir al festival de Rock del Zaidín. Claro, porque aunque cobren el insignificante precio de un céntimo por entrada, él: recibe la suscripción de los cantantes en cuestión, recibe un porcentaje del presupuestos total de la organización, recibe la multa de miles de euros por organizar un encuentro donde jóvenes músicos -como él- buscan un futuro y, además, recibe la comisión de la SGAE.

5.- Pues la rima va con premio. Y lo mismo, el premio, también gusta.

¿Qué regalo se les ocurre?

El Zaidín contra la SGAE, reflexiones en voz alta

Hoy he tenido la suerte de haber charlado, en vivo y en directo, con el presidente de la asociación de vecinos del Zaidín y los organizadores del festival de Rock. Me voy a limitar a soltar, por pinceladas, las claves de nuestra conversación:

 

  • El tipo de la SGAE es un sevillano estirado, que ni se ha dignado a saludarnos y se ha limitado a darnos una tarjeta de visita. Nosotros le hemos dicho: amigo, lo siento, pero no nos da para hacernos tarjetas”.

     

  • Le hemos propuesto dos cosas. Uno, que nos patrocinen el festival. A ver, si su misión es velar por la cultura y hacer que llegue a todas partes, pues si ellos avalan el festival nos quitamos todos de problemas y podremos ser felices. Su respuesta: No, queremos dinero. Segunda propuesta, por intervención de García Montero, montar un concierto después del festival y, con los beneficios pagar lo que nos piden. Vuelven a decir que no, que quieren el dinero ahora”.

     

  • “¿La SGAE para mí? No es la Sociedad General de Autores. Es la Sociedad General de Recaudadores”.

     

  • “Si nos obligan a pagar 5.000 euros por mes lo que están haciendo es destruyendo el festival por completo. No podemos pagar eso. Lo que no deja de ser una incoherencia, porque nosotros actuamos como cantera de la SGAE en realidad. Aquí han tocado Los Planetas, Los Secretos… Y no quiero decir que seamos los creadores de su éxito, pero nuestro granito de arena hemos puesto”.

     

  • No vamos a robar para pagar a la SGAE

     

  • “Lo que más me ha dolido es que, encima, son tontos. Nos dicen que no nos quejemos, que nos cobran 15.000 euros y que no hace falta que paguemos IVA. ¡¿Cómo?! Osea, ¿que nos dicen que paguemos en negro? Son una mafia, de las italianas”.

     

  • “¿No son capaces de ver que para organizar este festival tenemos que echar nuestro tiempo personal? ¿Que no ganamos dinero? ¿Que hay grupos que vienen a tocar sin pedir un duro y que nosotros les damos, porque nos da la gana, una gratificación para que no les cueste dinero tocar? ¿No se dan cuenta de que lo que queremos es promover la cultura? ¿No ven que, supuestamente, buscamos el mismo objetivo?”

 

Esas son las claves. Las conclusiones se las dejo a ustedes.

Hablemos sin derecho de la SGAE

Me van a perdonar, pero yo creo que sí es necesaria una organización como la SGAE para controlar los derechos de autor de todos los creadores de España. En realidad, el único problema de la SGAE es la SGAE: sus miembros, su liderato y su forma privada, oscura y pesetera de llevarla.

Existe una sensación muy palpable de que la ‘Sociedad General de Autores’ es como un mal dibujado pícaro que se esconde detrás de una esquina y espera a que pasen, despreocupados e inocentes, sus víctimas: pequeños festivales, obras de teatro de pueblo, videos en youtube…

La SGAE, hoy, es un virus.

Una bacteria que se expande a su libre albedrío como y por donde quiere. Es una sociedad empeñada en poner puertas al campo, a la cultura. Justo en el momento en que el arte vive su mejor capítulo en la historia del hombre. Libres para leer, mirar, tocar, escuchar, gustar o callar.

Veo un claro ejemplo de hipocresía. Me explico: si a mi me da por comprarme una cámara de fotos digital o un dvd virgen o un reproductor de música, tengo que pagar un impuesto extra a la SGAE por si me diera el volunto de usar esos aparatos para descargarme música, películas, hacer fotos de conciertos o escuchar los grandes éxitos del Fary en mp3. Esta realidad aporta dos conclusiones:

1.- ¡¿Por qué carajo tengo que pagar un impuesto por las fotos que le hago a mi abuela?!

2.- Pagar la posibilidad de usar ese material para ejercer la piratería, ¿¿no me está dando, en realidad, derecho a bajarme películas, discos y hacer fotos de Carlos Baute cantando la más que repetida y abominable ‘Colgando en tus manos’ que es más pesada que las fatídicas galletas de la suerte de facebook??

Yo estoy, de corazón, con el Zaidín y su festival. Que viva el Rock, que vivan sus fiestas y que, si el público se anima, que se canten un temazo sin pagar un duro.

Amigos de la SGAE: Los virus son el germen de la vacuna.

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