Lo del agujero de la capa de ozono, genial para hacer amigos en la playa

No hay como eso del agujero de la capa de ozono para ir a la playa y hacer amigos y amigas; y es que desde que apareció el boquete ese hay unas relaciones más que entrañables y afectivas en mirando el mar soñé.
Antes, pongamos hace 25 años, ibas a la playa tal cual, te daba el sol y, como las serpientes, te caía la piel y salía otra, y si esa otra se te caía… pues otra y otra y así pues cuatro o cinco veces durante el verano. ¿Algún problema? Ninguno.

Pues fue que un científico se pusiera a mirar el cielo y ¡¡¡hala!!!, encontró un agujerito, y como somos así, basta que mirara uno para que todo dios se pusiera a ver la estratosfera y ya en vez de un agujerito, pero pequeñito él, lo que encontraron fue un agujerazo del carajo (disculpa el taco, pero como agujerazo y carajo rimaban…) Y desde que lo encontraron, esto de ir a la playa ya es diferente, para estos tipos que lo analizan todo una preocupación, pero para el resto una motivación, tiene su aquél, un algo distinto que ya hacía falta.

Como te decía, antes te echabas un liquidillo, que debería ser protección 0,000000025 y al agua; pero poco a poco, la protección fue aumentando y ahora ya hay quien se pone el 50, que cuando te toca restregárselo a uno/a te da ganas de coger un rodillo o una paleta de esas de albañil y a saco paco y a lo que salga, con tal de que le dejes algo de piel…

Mira, yo he visto niños que menos mal que se pasan la vida correteando de un lado a otro y no para, porque si solo anduvieran y lo hicieran despacito serían como zombis, van de un blanco los chavales… pero de un blanco que yo no sé mucho de esto pero la protección 1.500 la rozan.

Y esto de embadurnar a alguien como si le echaras cemento, que bien a gusto media hora te lleva, vamos que si te lleva, si no es más, pues por una parte es bueno porque con tanto manoseo no solo se han dado casos de enamoramiento instantáneo, que es normal, sino de quien se ha casado ya en la playa, como te lo digo, y otros le han cogido tanto gusto al asunto ese de la argamasa que han empezado FP II con una ilusión…

Yo cuando se acerca el verano, sobre abril o mayo, más o menos, la palabra «Nivea» es que me absorbe, me descentra. Y ya en junio, decir mi familia «vamos a la playa» y que a mí se me aparezca mentalmente la cajita de Nivea, esa azul…

En casa dicen que exagero, que me paso tres pueblos y que es una manía mía; pero para mí que este año desde junio me han crecido las manos. No las he medido porque me da un no sé qué y porque a ver con qué sujeto la cinta métrica si me la mido yo solo (seguimos hablando de la mano), pero que tienen un tamaño de Nivea, digo Nivea… de la NBA. Otra vez, ¿ves?, es que no hay quien me quite esa palabra de la cabeza, oye.

@manuelguisande

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