Los Cuaversos de Bitácora de hoy nos vienen del Mediterráneo. ¿Les gusta Khalil Gibran? Este poema está tomado de su libro «El loco». Y es como si me estuviera susurrando al oído, precisamente, lo que necesito oír. Muy en relación con esta columna que escribí para IDEAL, hace unos meses, también titulada «Derrotas».
DERROTA
Derrota, mi derrota, mi soledad y mi aislamiento;
me eres más querida que mil triunfos
y más dulce al corazón que toda la gloria del mundo.
Derrota, mi derrota, mi desafío y conocimiento de mí mismo,
por ti sé que aún soy joven y ligero de pies
y desdeñoso de los marchitos laureles.
En ti encontré perfecta soledad
y la alegría de ser humillado y despreciado.
Derrota, mi derrota, mi rutilante espada y mi escudo;
en tus ojos he leído
que ser entronizado es ser esclavizado,
que ser comprendido es ser rebajado
y ser entendido es tan sólo alcanzar la propia plenitud
y, como un fruto maduro, caer y consumirse.
Derrota, mi derrota, mi audaz compañera;
tú escucharás mis cantos, mis gritos y mis silencios;
y nadie sino tú me hablará del batir de alas,
del furor de los mares,
de montañas que arden en la noche;
y sólo tú escalarás mi escarpada y rocosa alma.
Derrota, mi derrota, mi inmortal valor;
tú y yo reiremos juntos con la tormenta,
juntos cavaremos fosas para todo lo que muere en nosotros
y nos erguiremos ante el sol con una voluntad,
y seremos peligrosos.
Pero no terminemos de forma pesarosa. Que el libanés también ha escrito otras cosas más optimistas:
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
Un sabio, Gibran. Y su elección, créanme, no ha sido gratuita.
Comentarios
21 respuestas a «CUAVERSOS DERROTADOS»
El truco es convertir la derrota en aprendizaje. Será rentable.
Rigoletto
El sur. Gracias Patón por abrirnos sus puertas.
[…] El sureño Patón […]
It can’t rain all the time, una canción de Jane Siberry
Rigoletto, el truco, la enseñanza o el arte. Un fracaso enseña mucho más que cien victorias. O debería.
Bomarzo, hay que viajar, aunque sea con la imaginación.
Javi, qué gran verdad y qué bien expresada… Gracias, compañero.
Cuantas veces la derrota no encierra una victoria oculta, es solo cuestión de saber buscarla. Por lo general, los perdedores son mucho más atractivos que los victoriosos.
Cierto, Jorge. Nustra querida y añorada estética del perdedor.
La derrota se queda con nosotros. No nos abandona. Llega un punto en que hasta como buenos masocas nos gusta que nos mime. Y poco a poco se va convirtiendo en nuestro pequeño triunfo.
La victoria al principio creemos que es nuestra. La compartimos y, luego, vemos que es para los demás y entonces descubrimos que esa victoria no fue otra que nuestra gran derrota.
En fin, sin generalizar pero a veces pasa.
Gracias Jesús!
Claro
[…] hoy hablamos de derrotas en nuestra entrega de Cuaversos de Bitácora, de Estepona nos llegan noticias […]
Si pierdes, no pierdas la lección.
Te mando este poema, para meditar:
¿Qué esperamos agrupados en la plaza?
Hoy llegan los bárbaros.
¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Qué leyes votarán los senadores?
Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.
¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?
Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignares y títulos.
¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?
Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.
¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?
Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.
¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?
Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.
¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.
Gibran tiene las vocales del Yin-Yan. Por eso podrá escribir tanto pesimista como optimista. Buenos versos que nos haces llegar. Lo de la tormenta, una gran reflexión
Madrina, fascinante historia, la de los bárbaros. A mí me queda una duda: ¿no será que los bárbaros ya han venido y, silenciosamente, se han instalado entre nosotros?
Gregorio, me alegro de que te hayan gustado. Sí. Hay que aprender las lecciones que las derrotas nos ofrecen. Es lo más inteligente.
Clarito, como en aquella película colombiana: Perder es cuestión de método.
-¿Quién no se ha sentido derrotado alguna vez ? Yo muchas, pero espero que las próximas que vengan en mi vida, llevarlas con paciencia, con dignidad. Son versos tristes ,pero a la vez transmiten fuerza.
Recuerda Jesús que no estás solo.
Cuídate.
Jesús, la derrota puede ser el principio de la próxima victoria.
No me gustan mucho los símiles de la milicia, quizás porque conozco muy bien todo aquello y la deshumanización que implican sus eufemismos (daños colaterales, acción bélica, bajas en combate…)
La vida es un contínuo vaivén. Un día sale el sol y al siguiente truena. Un momento produce una sonrisa y al siguiente cae una lágrima.
Es bueno reir y sonreir. Pero nunca será malo llorar, aunque sea en silencio.
Saludos. Alfa79
Cierto. Por eso hay que hacer lo que nos comentaba un anónimo lector: como mínimo, parender de la derrota.
Un abrazo a todos.
Sí. Nunca caminaremos solos., Aunque a veces, la travesía del desierto es la única posible. La única apetecible.
Gran poema, Jesús. Valiente y profundo, como deben ser los versos. Y hermoso.
Enhorabuena con algo de retraso en esta semana complicada.
Un abrazo.
But even then, I was starting to think that I really wanted to try my hand at writing a novel. It took me a few years to sit down and actually start writing fiction. It took even longer to get it published.