Hace unos meses escribía las siguientes palabras: «Escapar corriendo es, por tanto, un signo de inteligencia que podemos y debemos utilizar en nuestro propio beneficio y en el de las personas que nos rodean. Al menos, siempre que hagamos un camino de ida y vuelta, trazando una hoja de ruta que nos devuelva al punto de partida.»
Titulé al referido artículo, precisamente, «Escapar corriendo», y lo he querido utilizar como arranque de esta crónica porque, si cambio el verbo «correr» por «viajar», casi podría suscribir, palabra por palabra, las sensaciones que me embargan justo antes de encaminarme al Líbano, a pasar las vacaciones más atípicas de mi vida.
Muchas veces salí a correr huyendo, escapando de alguna cosa. Pero nunca viajé, hasta ahora, por tal motivo. El viaje siempre ha sido una constante en mi vida, pero contemplado como un fin en sí mismo. Viajar por viajar. Por conocer nuevos paisajes, nuevas personas. Por ver cosas distintas. Por sentir emociones diferentes. Viajar para sentir otras vidas, otros mundos. Viajar en busca de puestas de sol o amaneceres distintos y distantes a los de las hermosas faldas de Sierra Nevada. Viajar para descubrir nuevos sabores, disfrutando de texturas distintas a las habituales. Viajar para no entender el idioma en que me hablan, para regatear comprando, para no escuchar las campanas echadas al vuelo, marcando las horas del devenir cotidiano del tiempo.
Y, sin embargo, por primera vez en mi vida, emprendo un viaje en que no se trata de ir a ningún sitio, sino de marcharse. Lo importante no es el destino. Ni la acción de viajar en sí misma. La motivación que inspira este inminente viaje al Líbano es únicamente escapar, huir, desaparecer, cortar, desconectar. Casi, casi, claudicar.
Por eso me voy solo.
Algún amigo se ha enfadado por no haber contado con él para este viaje. Lo siento. Pero tampoco habría sido yo la mejor compañía para estos días. Días silenciosos, días de recogimiento y meditación. Días en que muchos de los acontecimientos de 2008 pesan como una losa y que están pidiendo a voces quedar sepultados definitivamente, de cara a 2009. Triste, solitario y final, que hubiera titulado Osvaldo Soriano.
Nunca, un cambio de año, me había llevado a plantearme tantas cosas. Por eso, la identificación con esta imagen de Mingote. Cruce de caminos. ¿Hacia dónde ir? ¿Qué dirección tomar? Como el tiburón, que si deja de nadar se ahoga, hay que continuar caminando, siempre adelante. Hacia atrás, ni para tomar impulso.
Y para saber hacia dónde, qué dirección seguir, nada mejor que alejarse unos cuantos de miles de kilómetros de los paisajes habituales, para tener una cierta perspectiva. Otras voces, otros ámbitos; en afortunada definición de Truman Capote.
Un viaje, al Líbano, que podría haber sido al Perú. O al Japón. O a la Cochinchina. Da igual. Porque lo importante era poner tierra de por medio. Y espacio. Y, sobre todo, silencio, mucho silencio. Así las cosas, no sé qué veré en este viaje. No conozco ni un hito del recorrido que voy a hacer. Nada sobre la historia, el paisaje, la sociedad, la política… Nada.
Parto, de nuevo, hacia Oriente Medio, como podría partir hacia al Antártida o hacia el Polo Norte. Porque en el origen de este viaje, lo importante no es ir, sino irse. No es llegar, sino partir. No es tanto ver o descubrir cuanto perderse, romper y olvidar.
Una nueva e inédita dimensión de esa afición, viajar, consustancial a mi forma de ser, a mi forma de ver y entender la vida, que me deparará nuevas sensaciones y que, espero, me hará volver con nuevas ideas, perspectivas e inquietudes. Un viaje con el que trato de marcar un antes y un después y que, a buen seguro, será memorable.
Seguimos.
Jesús Lens Espinosa de los Monteros.
Comentarios
21 respuestas a «LÍBANO: ESCAPAR VIAJANDO»
Te entiendo PERO no te aplaudo el destino… te sale de los «membris» irte y te vas… Relajate y «olvida por un momento tu triste carcel sombria…» Oye, que te noto triston… Pues de eso lo menos. Y te digo lo que a Lia, ojo con lo que comes y lo que bebes…
Buen regreso.
Te entiendo perfectamente porque yo necesito otro viaje de esos de desconexión y renovadores del cuerpo y la mente, pero por desgracia a mí no me llega, así que tú disfrútalo y deja lo malo del 20008 por el camino, no te lo vayas a traer otra vez de vuelta.
Feliz viaje!!
Besillos
Te vas a Oriente pero regresarás como un Gran Rey Mago la noche de Reyes. Mofletuda se alegrará mucho de verte.
Tu familia pensará mucho en tí, no lo dudes.
Un abrazo.
Mofletes, no lo dudo. Ni se me ocurriría. A ver qué encontramos por aquellos lares!! Os echaré de menos. A ver si a la vuelta ya gateas también para adelante
Néfer, ya te desquitarás. Ni lo dudes.
MJ, buena ida y buen regreso, sin duda. Ojalá.
Foces, son éstas fechas complicadas en las que demasiadas cosas se nos vienen encima. Y alejándote, parece que pesan menos.
Jesús, estoy pensando en el último párrafo de El Buscón: No se cambia de vida por cambiar de lugar. Haces bien en irte, pero no puedesa huir de ti mismo ni de tus fantasmas poruqe los llevas dentro de ti.
Mucho acierto en el 2009.
Un abrazo
Rigoletto
Rigoletto, pero la distancia hace que veas las cosas desde otra perspectiva, que pienses de forma más fría y desasosegada. Estar a miles de kilómetros permite una reflexión más serena, menos ansiosa, de las cosas que te importan.
Tienes razón Jesús. Todo depende de la perspectiva con que se mire. A veces, la perspectiva es tan cerca que la imagen se difumina y no podemos ver bien. Hay que irse lejos, muy lejos, para ver las cosas con mayor claridad. Aunque lo que comenta Rigoletto tb tiene su razón.
Te deseo un fantástico 2009. Lo tendrás, estoy segura.
Claro
Si, alejándote no olvidas PERO mandas los coñazos a la caja B…
Cuídate chaval, no hay nada como perderse para encontrarse con lo más profundo de uno mismo. A mi también me hace falta, pero de momento seguiremos aguantando el tirón.
Sí. Se trata de alejarse para tener una perspectiva más completa, más fría, más sosegada. ¿Por qué el Líbano? Porque mi amigo Daniel me mandó el mensaje preciso en el momento oportuno. Ya veremos cómo nos va.
Lo que es una alegría es tener a familia y amigos que se preocupan por uno. Impagable. De verdad.
Viaje a lo desconocido, no se si serviría para ello, pero te envidio y cuando vuelvas, espero que nos relate algo de tan maravillosa experiencia. Un abrazo
Ten cuidado con esas salidas a lo desconocido sin compañía. Si te ves en peligro, aplica la frase:
«LÍBANOS» Señor, de todos estos males.
Espero que encuentres eso que buscas.
Suerte y a pasarlo bien.
Querido amigo. Será importante para tí. Un año extraño éste. Muy activo en lo deportivo – tu gran año -. Mejor en unas cosas, peor en otras, pero muy útil para crecer. Todo eso lo podrás meditar lejos, en otra cultura, en otro lugar. Y tendremos el privilegio que no lo cuentes. Seguramente no nos veremos -cachis, hubiera sido buen día mañana para correr y charlar- hasta la vuelta. Si es así, ya sabes, mis mejores deseos y los de Mati. Cuídate.
una imagen genial, jesús, viajar al país de la huida, huir para encontrar la salida, cambiar en una tierra que muda diariamente su piel. excelente¡¡¡¡
Sí, los fantasmas van con nosotros, como dice Rigoletto. Pero en lo desconocido uno no tiene tiempo de pensar en fantasmas. Tienes la libertad de huir. Suerte, Jesús
Te vamos a echar muuuuuuuuuuchooooo de menos, tenlo por seguro. Estoy deseando ya!!! que vuelvas, para que empieces 2009, que éste (éste sí, seguro), a a ser TU AÑO, el mejor, sin duda. Ah!, cuídate mucho de salirte de los caminos…ya sabes…y, sobre todo…¡intenta disfrutar!
Kss.
Acuerdese que hay mas de un hombro donde apoyar la cabeza.
Buen viaje Paton.
Sobre todo, carga pilas y disfruta. El 2008 ya se desvanece y en 2009 vas a flipar. Un abrazo!!!
Los caminos, Pam, los caminos. Los caminos que son inexcrutables. Muchas gracias, colegas. Es la idea. Afrontar el comienzo de 2009 con serenidad y distanciamiento. Con una cierta calma. Una cierta paz.
A la vuelta hablamos de todo ello.
[…] cuando me decidí a escribir las palabras de esa entrada tan gratamente recibida y comentada: “Líbano: escapar viajando”. Un texto que es duro de escribir… si sientes todas y cada una de las palabras y las […]