Las cosas de Pepe

pepe cassete

El humorista Pepe da Rosa dedicó una coplilla a su amigo el ‘Rosquilla’, que sufría un «padecimiento erótico amoroso cardiovascular». Para que se olvidara de un amor no correspondido le aconsejaba que paseara delante de la pretendida con otra mujer cogida del brazo y, en caso de no funcionar, regresara al día siguiente acompañado de dos féminas: «Una mujer no puede pasearse con dos hombres porque no pega, en cambio, un hombre puede pasearse con media docena de mujeres si le da la gana, que para eso nos queda todavía ciertos privilegios. Tú, y los que sois como tú, tenéis la culpa del ‘empavamiento’ del sexo débil». Al final, el cómico remataba con el contrapunto y marchaba corriendo porque se le había parado el reloj y le castigaría su parienta.

Estos romances se bautizaron en los setenta y los ochenta como ‘Las cosas de Pepe da Rosa’ y las casetes con sus chistes se vendían en gasolineras y ventas de carretera.

Esta semana, el alcalde de Granada ha sido noticia nacional por la recomendación estética que hizo a unos estudiantes que acaban de superar la Selectividad: «Las mujeres, cuanto más desnudas más elegantes; y los hombres, cuanto más vestidos más elegantes». Como si fuera una parodia donde nada es lo que inicialmente parece, José Torres Hurtado aclaró a la postre que se trataba de una recomendación desenfadada para combatir la ola de calor. Las cosas de Pepe.

Las declaraciones se convirtieron en pocas horas en el principal tema de conversación en las redes sociales y se colaron hasta en el pleno del Senado. En esta ocasión, a Torres Hurtado le falló la improvisación y tuvo que pedir disculpas públicas en un comunicado. La segunda vez que lo hace en tan sólo mes y medio.

TAPADLE EL CULO A LOS PERROS

No es que José Torres Hurtado llegase en 2003 citando a Ortega y Gasset y ahora se parezca más a Ortega Cano cantando el ‘a gustito’. La campechanía ha sido en buena parte la clave de su éxito en estos doce años, con cuatro victorias electorales.

Fiel a la máxima de Juan de Valdés –«escribo como hablo»–, Torres Hurtado hace política sin adornarse en la palabra. Como ejemplo, una visita rutinaria al barrio de La Paz que grabó ‘granadaimedia’ en noviembre de 2013. No era una cámara oculta; que se sepa. Un vecino se le acerca a denunciar que las calles estén llenas de excrementos de canes y el alcalde le ofrece el remedio más efectivo en tono distendido: «Los perros no vienen de Nueva York, son los vuestros. Tapadles el culo».

LAS CAJAS ‘PAL PRYCA’

Con la misma llaneza con la que se relaciona con un paisano de la zona Norte, Torres Hurtado puede alternar con un jefe de Estado. Los cronistas políticos de la época cuentan que, en su etapa de delegado del Gobierno en Andalucía, acompañó al entonces Príncipe Felipe a una empresa hortofrutícola de Almería y, al ver que en unas cajas aparecía la etiqueta ‘Paprika’ –una especie de pimientos’–, le aclaró al actual Rey de España que la mercancía estaba preparada para distribuirse en los antiguos hipermercados Pryca (léase ‘Pal Pryca’).

De aquellos tiempos en Sevilla le viene el sobrenombre –ya en desuso– de Pepe el ‘Tractorista’. El periodista Antonio Avendaño recuerda que cometió el desliz de confesar en un corrillo que su verdadera pasión no era la política sino el tractor; retornar algún que otro fin de semana a Píñar y subirse a su ‘John Deere’. Una afición muy sana, por otra parte.

DISCULPAS A CÓRDOBA Y CUENCA (LA CIUDAD)

Algunas veces, tanta espontaneidad se le ha vuelto en contra. Aún arrastra una frase que se le atribuye en un congreso de Nuevas Generaciones, cuando en 2005 recomendó a los jóvenes del Partido Popular que vinieran a Granada porque la ciudad que presidía tenía el mejor botellón de España. Verdad o leyenda urbana, el eco de esa supuesta afirmación se extendió hasta los debates del Parlamento andaluz y todavía hoy se la recuerda la oposición periódicamente.

De lo que sí quedó constancia en las hemerotecas fue de otras declaraciones en vísperas de la fiesta de la Cruz en 2008. Ante las convocatorias que se multiplicaban para venir al botellón granadino desde otras ciudades, Torres Hurtado preguntó a los jóvenes por qué no se iban a beber a los patios de Córdoba o a la Feria de Abril de Sevilla. No se entendieron aquellas frases y acabó presentando sus disculpas a la entonces alcaldesa cordobesa y actual consejera de Cultura, Rosa Aguilar.

Al poco tiempo tuvo que hacer lo mismo con su colega de Cuenca. El Ayuntamiento estaba enfrentado a la Diputación que presidía Antonio Martínez Caler y el Consistorio se salió del convenio suscrito para propiciar que en el aeropuerto de Granada operase una compañía internacional de bajo coste. Torres Hurtado argumentó que esos visitantes apenas hacían gasto y que si la proyección de Granada dependiera de los vuelos baratos esta ciudad tendría «el turismo de Cuenca». Esta recurrente y castiza comparación se le permite a Chiquito de la Calzada cuando relata las peripecias del concejal conquense que dejó su coche mal aparcado en Madrid, pero no hace tanta gracia en boca de una alcalde. Y menos si no es el regidor de Cuenca.

LA TEORÍA ECONÓMICA DE LOS AGUJEROS NEGROS

Si a Torres Hurtado le salió mal parafrasear a Chiquito, a uno de sus concejales le quedó un poco zafia la imitación del gracejo del alcalde. En un debate en materia económica, el edil del ramo, Francisco Ledesma, ironizó sobre el gusto por los agujeros negros del portavoz de IU, Francisco Puentedura, que no ha exhibido en los medios su homosexualidad pero que tampoco la ha ocultado; ni tendría por qué hacerlo. Ante la polémica generada en algunos círculos, Torres Hurtado intentó poner calma: «Yo no sé si al señor Puentedura le gusta más la paella o el cocido. Pero aunque lo supiera, no tengo yo por qué meterme en eso».

EL ROTAVÁTOR Y LA TEORÍA DE LOS CULOS

La espontaneidad de Torres Hurtado le ha acercado a parte del electorado. Sin embargo, en algunos sectores de su partido ha empezado a preocupar que, en los últimos tiempos, la llaneza que antes le servía para escapar de los problemas le acabe por meter en algún lío.

En mayo de 2013, cuando estaba en plena efervescencia el debate sobre la continuidad de Juan Ignacio Zoido al frente del PP-A, José Torres Hurtado fue invitado a un prestigioso foro de reflexión en Sevilla. Preguntado por la posibilidad de que el alcalde hispalense siguiera compaginando el Ayuntamiento con el Parlamento andaluz, Torres Hurtado lo comparó con un «rotavátor», una herramienta agrícola «que sirve para todo». Sin embargo, él se autodescartó para otros cometidos con su particular teoría sobre los traseros: «Uno puede tener una cabeza privilegiada, pero tienes un culo nada más y ese tiene que estar apoyado en una silla». Poco después, Torres Hurtado urgió a su partido a designar al candidato a la Junta para no dejar que Susana Díaz andara sola «cacareando».

Otras perlas han quedado a nivel interno. En una convención municipal que celebró el PP en Málaga el año pasado, los alcaldes andaluces expusieron sus logros al frente de los ayuntamientos. Al de Granada le tocó desglosar su política social y, según algunos de los presentes, lo explicó de manera gráfica: montar verbenas para que los mayores se hagan arrumacos –usó otras palabras–.

Más de uno en su partido, al más alto nivel, recordó el miércoles este episodio cuando oyó el silogismo de la desnudez y la elegancia. Son las cosas de Pepe. Aunque el casete lleva ya doce años dando vueltas.

 

en Twitter @quicochirino

 

3 Comentarios

  1. Evidentemente, Pepe Torres no es un Alcalde para una ciudad cultural y universitaria. En todo caso, prefiero a Pepe Torres que a “Don Sebastian”.

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