Unos catalanes, los primeros en ser llamados españoles

Amigo Joaquín, tu interesante demanda sobre la etimología del vocablo esquirol, bien se merece una nueva comunicación, cuyo contenido, un estudio filológico,  puede resultar un tanto penoso de leer. No obstante, quienes tengan la paciencia de llegar al final podrán llevarse una  sorpresa.

1) Estado de la cuestión

Aunque ambas lenguas derivan del latín, salta a la vista la total discrepancia etimológica que debe existir entre el castellano ardilla y su correspondiente semántico catalán esquirol:   

-  En cuanto a la etimología de ardilla, basta consultar el Diccionario de la Lengua Española; en la edición de 1901 puede leerse:

ardilla (del dim. de arda 1) f. Mamífero roedor, de unos 20 centímetros de largo…

Y después:

arda 1 (de harda) f. desus. Ardilla. U.c.dialect.

Como puede observarse, ardilla no es voz derivada de término latino alguno,  sino del prerrománico harda (la ortografía es un lujo de la lengua). Por cierto, ya figuraba en el Diccionario de Nebrija de 1495 y fue sustituyendo a harda, que casi ha desaparecido.

- La etimología de catalán esquirol no se indicó en la anterior comunicación; simplemente se dijo que había sido tomada del nombre de un pueblo barcelonés, L´Esquirol, que traducido al castellano sería La Ardilla.

2) Etimología de esquirol: consideraciones y conclusión

-  ¿Qué pueden tener en común, aparte del significado, términos tan diversos ? Pues, que esquirol sea también un diminutivo. Y así debe de ser: siendo el catalán lengua derivada del latín, que presenta la terminación –olus /-ola en los diminutivos, es razonable sospechar que esquir-ol pueda venir de un diminutivo latino del tipo xxxx-olus / -ola.

La sospecha se convierte en certeza tras consultar la formación de nombres derivados en la gramática catalana de Frances de B. Moll, página  221 párrafo tercero,  el tenor de dicho párrafo, una vez traducido al castellano, es el siguiente:

-OL, -OLA  no se aplica a cualquier palabra primitiva, sino que es propia de aquellas palabras que ya vienen del latín con estos sufijos.

-  Así, pues, para saber con exactitud la voz latina de la que deriva esquirol bastará buscar en un buen diccionario español-latino, de los que hoy no se editan, el término latino correspondiente a ardilla. Y en el diccionario español-latino de Valbuena de 1861, comprado a precio vil en la cuesta de Moyano,  puede leerse:

ARDILLA. m. Sciurus,

Tras esto, sin necesidad de muchas explicaciones, pueden verse derivar de scir-olus,  diminutivo de sciurus, el catalán esquir-ol y otras voces romances, e incluso la correspondiente voz inglesa (idioma de vocabulario romance en un 40%);. Todas ellas, para llamar al pequeño roedor.

Ya todas las piezas encajan:  

Catalán esquirol, francés,  écureuil; inglés, squirrel.

3) Los catalanes de aquende de los pirineos,  los primeros en ser llamados españoles.

Dado que el sufijo –ol /-ola es propio de Cataluña y de la Provenza, tan ligadas lingüísticamente, no son muy frecuentes, salvo préstamos, vocablos españoles castellanos de este tipo. Uno de ellos es precisamente el vocablo españ-ol. Veamos su etimología y primera acepción en el Diccionario de la Real Academia Españ-ola (edición de 1991):

Español, la.  (Del provenzal espaignol, y este de latín medieval hispaniolus, de Hispania, España) adj. Natural de España.. U.t.c.s.

Esta inequívoca etimología invita a hacer las  siguientes consideraciones:

-  El término latino medieval Hispani-olus es diminutivo en Provenza de Hispanus, término latino clásico que significa habitante de Hispania.

  -  Por otra parte, la Universidad de Montpelier, en plena Provenza, fue el centro donde iban a estudiar desde el siglo XIII los catalanes de una y otra vertiente pirinea, sobre todo Medicina y Derecho. Todavía se alza en la bella ciudad del mediodía francés  una mansión medieval con una inscripción  en la que se hace saber que el palacio fue erigido por un mecenas catalán para residencia de sus paisanos de Gerona.  

- Y el estudiante catalán de aquende los Pirineos empezó a ser llamado en la Provenza medieval  Hispaniiolus,  de donde deriva, a través del provenzal, el castellano español y el catalán 

 

Huelguistas, esquiroles y diccionarios

Con motivo de mi última comunicación, “Una reflexión sobre la Ilíada tras la última huelga”., un comentarista pregunta de dónde procede la palabra “esquirol”. La cuestión, en principio, podría resolverse con una sencilla consulta al Diccionario de la Real Academia Española, etimológico; sin embargo el diccionario citado no indica la etimología del término “esquirol”, sino la procedencia, que varía en las dos últimas ediciones de consuno con el contenido de los correspondientes artículos.    

En la vigésima primera edición, de 1992,  puede leerse:

esquirol. (Del cat. esquirol, ardilla.) m. Ar. Ardilla de los bosques. 2. despect. Obrero que trabaja cuando hay huelga o que se presta a realizar el trabajo abandonado por un huelguista.

El contenido del artículo no responde al uso actual:  

-   En primer lugar, “esquirol” no se emplea en castellano con el significado de “ardilla”. La alusión a Aragón debe hacer referencia a la franja de Huesca que liinda  con Cataluña, donde se habla catalán.

-  En el apartado segundo, es tratado con el mismo rasero el que, en uso de su libertad, decide no ir a una huelga y el que hace el trabajo abandonado por un huelguista.

Por el contrario, en la vigésimo segunda edición, de 2001, puede leerse:

esquirol (Del cat. esquirol y este de L¨ Esquirol, localidad barcelonesa de donde procedían los obreros que, a fines del siglo XIX, ocuparon el puesto de trabajo de los de Malleu durante una huelga.) adj, Dicho de una persona: Que se presta a ocupar el puesto de un huelguista. U, t..c.s. 2. adj. Despect. Dicho de un trabajador: Que no se adhiere a una huelga. U.t.c.s.

El artículo, ya puesto al día, si se emplea con propiedad, ya responde al uso actual.:

-  Suprime el significado primero y principal de 1992, olvidándose del simpático animalito al que, fuera del dominio del catalán, nadie llama “esquirol”.

-  Divide el significado segundo de 1992 en dos: un primero y preeminente, “Que ocupa el puesto del huelguista” y un segundo, despectivo y, por consiguiente, impropio,” Que no se adhiere a una huelga”.  

Por consiguiente, Patroclo, hablando con propiedad, no es un esquirol por ir a luchar contra los griegos (es su “trabajo”), sino por hacer el papel de Aquiles, simulando incluso ser el mismo Aquiles.

Finalmente, en cuanto al nombre de la población citada en esta última edición, parece ser que se debe a que, situada junto a la carretera que unía las ciudades de Vic y de Olot, existía una posada llamada “L´Esquirol” (en castellano sería “La Ardilla”) que bien pudo ser el embrión de la actual localidad.

Quizá pueda extrañar el cambio operado en el Diccionario de la Lengua Española; pero debe tenerse en cuenta que la lengua es algo vivo y que las palabras nacen, evolucionan y a veces mueren, como enseña el maestro Horacio en su “Epístola a los Pisones”:

Se aceptó y siempre se aceptará poner en circulación un vocablo acuñado con el troquel del momento. Como los bosques cambian su hojas con la sucesión de los años, así muere la vieja generación de palabras y las recién nacidas florecen y se robustecen igual que los jóvenes. (58-62).

Si lo quiere el uso, en cuyas manos está el arbitrio, la legalidad y la norma de hablar, renacerán muchas palabras y morirán otras que ahora están en vigor. (70-73).

Traducción de S. Villegas Guillén. Ediciones Clásicas. Madrid, 2010..

Una reflexión sobre la Ilíada tras la última huelga

Una reflexión sobre la Ilíada  tras la  última huelga

 

El último 9 de junio tuvo lugar una huelga de funcionarios a nivel nacional que, según Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores, fue seguida por un 75% de los convocados; por el contrario, el Gobierno (no sé si he debido escribir el término con mayúscula o con minúscula, mi duda no es ortográfica) estimó la participación en un 15%; pocos días más tarde, los mismos sindicatos anunciaron  una huelga general para el próximo 29 de septiembre. Dada la incierta incidencia de la primera y la condición de futurible de la segunda, he preferido en esta comunicación reflexionar sobre el primer ejemplo de huelga en nuestra cultura occidental.     

Se suele admitir que la huelga nació durante la revolución industrial del siglo XIX como instrumento de presión de la clase obrera para luchar contra el liberalismo salvaje. No obstante, pueden rastrearse en siglos anteriores atisbos de este fenómeno; algunos, incluso, hunden sus raíces más profundas en la literatura y en la historia de nuestra cultura clásica grecolatina.

No deja de resultar curioso que el argumento de la primera obra de la literatura griega, que es tanto como decir de la literatura occidental, la Ilíada (siglo VIII a.C), sea, salvando las debidas distancias, una huelga; la huelga que, con sus tropas, protagonizó Aquiles contra Agamenón, comandante en jefe de las tropas griegas que asediaban Troya.

La Ilíada no canta la guerra de Troya, que constituye simplemente el telón de fondo ante el que se desarrolla la epopeya, ni la destrucción de la ciudad por los griegos, sino la ira de Aquiles, que se traduce en una huelga. Así lo narra con meridiana claridad el aedo que compuso los dos primeros versos del poema:

Canta, Musa, la funesta ira de Aquiles, hijo de Peleo, que causó tantas desgracias a los aqueos, que arrojó al Hades tantas almas de esforzados héroes y que abandonó sus cuerpos para pasto de tantas aves y perros.  

Desde luego, Aquiles no tenía muchos motivos para estar contento. Los caudillos griegos sitiadores, tras una victoriosa escaramuza, se habían repartido el consiguiente botín. Agamenón, comandante en jefe de la expedición griega que sitiaba Troya y primero en elegir, se había quedado con Briseida, hija de un sacerdote de Apolo; a Aquiles, el de los pies veloces, le había correspondido Criseida, a la que acabó amando tiernamente. 

Tras el reparto, las cosas empezaron a ir de mal en peor, pues Apolo, el dios del arco de plata, disgustado por la ofensa inferida a su sacerdote, disparaba continuamente flechas envenenadas contra el campamento de los griegos, que morían por doquier de peste; es decir, desató la peste en el campamento que los invasores habían consolidado entre los muros de la ciudad sitiada y sus naves, fondeadas cerca de la playa. Ante esta situación, los caudillos griegos se reunieron en asamblea y, a instancia de Aquiles, para calmar al dios, acordaron devolver Briseida a su padre. Agamenón aceptó a regañadientes y, en compensación, arrebató al mismo Aquiles su parte en el botín, Briseida. Entonces el héroe montó en cólera, y, secundado por sus hombres, se retiró de la lucha para contemplar, desde la popa de su nave cómo una y otra vez los troyanos iban ganando la partida.

Evidentemente, estamos ante un caso de huelga. Como en casi todas, la causa es un reparto de botín que los huelguistas consideran injusto. Lo justo es que la parte que corresponda a cada uno sea proporcional a la efectividad del trabajo realizado (en el caso de un guerrero el trabajo se medía por el valor demostrado en el campo de batalla). A Aquiles le han arrebatado lo ganado con su esfuerzo y  su valor y no está dispuesto a volver a combatir si no le es devuelva Briseida . Y no es solo la cuestión material; es que quitarle su merecida parte de botín es menospreciar su valor y su gloria. Y Aquiles dispone de poco tiempo para ser conocido por sus hazañas, pues, cuando su madre, la nereida Tetis le dio a elegir, prefirió una vida gloriosa a una larga vida. 

Es de señalar que junto a la figura del primer huelguista de nuestra cultura occidental aparece también la del primer esquirol. Patroclo, íntimo amigo de Aquiles, que entra en combate cubierto con la armadura del héroe para levantar la decaída moral de los griegos. Mal acaba el esquirol, incluso cuando su intención es altruista: Héctor, caudillo de los troyanos, se dirige a él y lo mata creyendo haber derrotado al hijo de Tetis y la desmoralización vuelve a cundir en las filas griegas.

Ante esta situación es forzoso llegar a un acuerdo: Briseida es devuelta a Aquiles, que, tras el triunfo de su huelga, vuelve al combate con sus huestes y venga a su amigo mandando a Héctor a la tinieblas del Hades.  La huelga ha triunfado.

Finalmente se acuerda una tregua entre griegos y troyanos para celebrar los funerales de Patroclo y Héctor y de este modo acaba la Ilíada.

Por supuesto, existen otros ejemplos de huelga en la literatura y en las historia de nuestros clásicos griegos y latinos, como la peculiar de las esposas atenienses contra sus maridos, argumento de la comedia de Aristófanes La Asamblea de las Mujeres o la histórica retirada de la plebe romana al Monte Sacro. Esta última, dada su importancia en la evolución política de nuestro mundo occidental, será objeto de una ulterior comunicación.

El chocolate del loro

El chocolate del loro                                              

La conducta errática con la que nuestro Presidente de Gobierno está abordando la crisis hace inútil valorar sus decisiones, pues no sabemos si alguna medida de mañana anulará o maquillará la que hoy acaba de proponer.  

Para muestra, las pensiones de jubilación. Una semana propone congelarlas sin más y la siguiente afirma que (copio literalmente de El Mundo, 13-mayo-2010) “todos los pensionistas, sin ningún tipo de exclusión verán revalorizada este año su pensión en el caso de que la inflación interanual, medida el próximo mes de noviembre, supere el 1%”. Se agradece la corrección, pero se agradecería más que las medidas no se tomaran sobre la marcha sin haber sido pensadas antes.

Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, no conducen a nada. No puedo resistirme a citar a nuestro paisano (de nacimiento o, al menos de origen) Lucio, o Marco, Anneo Séneca (Epístolas Morales a Lucilio, LXXI,3).

 Ignoranti           quem  portum      petat,  nullus   ventus       suus       est.

  Al que no sabe  a qué   puerto      dirigirse ningún    viento     favorable   es.

 

            Las numerosas rectificaciones constituyen un importante motivo para desconfiar de Rodríguez Zapatero; pero el resto de los líderes políticos no salen mejor parados. Los datos que dan las encuestas son aterradores al par que significativos: el líder mejor considerado es el catalán Durán Lleida y no llega al aprobado; todos los demás, como fácilmente se deduce, son declarados suspensos por el pueblo soberano.

            Esto, hablando de los líderes. Del resto de los políticos que cobran por sus servicios a la ciudadanía, verificables o presuntos, la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de 29-XII-2009 los considera el tercer problema de España… y maldita la gracia que tiene que quienes están para resolver los problemas constituyan, según la estadística, el tercer problema del Estado.

           

La confianza mutua constituye un importante factor para salir de la crisis; pero la confianza no se pide alegremente, se gana diciendo las cosas como son, vengan las cartas bien dadas o mal dadas.

Los políticos se ganarían la confianza de sus conciudadanos en sus respectivas circunscripciones si estos supieran sin trampa ni cartón lo que ganan y los gastos conexos que generan. Si hubiese voluntad política, con los medios informáticos actuales no sería difícil; los ciudadanos podrían consultar, con nombre y dos apellidos, lo que gana por todos los conceptos y los gastos que origina cada cargo político de su ayuntamiento, de su diputación provincial, de su gobierno autonómico y del gobierno de la Nación. Quien paga tiene derecho a saber a quién paga, cuánto y para qué; las cuentas claras y el chocolate, espeso. 

 

Y, ya que hablamos de chocolate, con frecuencia se oye que los gastos que originan los cargos electos y los de confianza son, comparados con los Presupuestos Generales del Estado, el chocolate del loro. La expresión no es del todo afortunada; aunque los políticos suelen hablar mucho, sobre todo cuando prometen en jornadas electorales. No son el chocolate del loro; son el chocolate de los loros, de muchos loros, entre los que debemos contar los electos y los de confianza, que revolotean por ayuntamientos y diputaciones provinciales y por los dieciocho gobiernos y sus delegaciones provinciales. Con tanto loro, España acabará pareciendo un país tropical.

 

Para terminar, diré que tendrán que pasar años antes de que un ciudadano cualquiera pueda consultar en su ordenador lo que gana un determinado político. La anterior sugerencia correrá la misma suerte que si se hubiera escrito en el viento que sopla o en el agua que fluye.

Por lo que a mí respecta, empezaré dando ejemplo: Después de dos cursos de interino y cuarenta y dos de Catedrático de Instituto de Bachillerato (de ellos cuatro en el País Vasco intentando conseguir lo que no consiguieron los romanos hace 2200 años: enseñar allí Latín), me ha quedado la jubilación máxima, 1997,67 € a tocateja, que constituyen mis haberes mensuales. No me quejo, pero pregunto:

¿Se atreverían a decir Javier Arenas y Leire Pajín lo que en estos tiempos de crisis levantan mensualmente cada uno ellos por sus puestos de diputado autonómico, de senador y por el cargo que ejercen en su partido?     

 

In sudore vultus tui vesceris pane El trabajo: de catigo a bendición

 

 

 

In sudore vultus tui vesceris pane

 

El trabajo: de castigo a bendición

 

     El Génesis, primer libro de la Biblia, nos presenta a Adán como un calzonazos cuando narra cómo se deja camelar por Eva y desobedece a su Dios. El castigo es inmediato y fulminante: Adán es condenado, sobre todo, a trabajar. Así nos lo sintetiza el libro sagrado en la versión latina de San Jerónimo (Vulgata, Génesis, 3.19) con una frase que, además de una sentencia condenatoria, no deja de ser: el enunciado más antiguo de un principio de la termodinámica:

In    sudore       vultus tui      vesceris     pane.

                     Con   el sudor      de tu frente     comerás   el pan.

    

      En efecto, castigo y no otra cosa significa etimológicamente la palabra castellana trabajo, la valenciano-catalana trebail, la gallega traballo y la portuguesa trabalho, todas ellas lenguas romances habladas en el solar de la antigua Hispania.

      Sin embargo, si buscamos en un diccionario de latín clásico el término  correspondiente a los vocablos romances citados, nos encontramos con lábor, que etimológicamente no tiene nada que ver con ellos; por ejemplo, el castellano  trabajo no puede estar relacionado fonéticamente con lábor, aunque sí, con otros vocablos donde se encuentra la idea de trabajo con menor o nulo sentido punitivo, tales como labor, laboral, co-laborar, lab(o)rar…

     Cabe, pues, preguntarse de qué término latino deriva trabajo. Y se puede constatar que fonéticamente deriva del latín medieval tri-palium, instrumento de castigo formado por tres palos que se clavaban en la plaza principal de los pueblos formando los vértices de un triángulo. En ellos se colocaba al condenado para ser expuesto a la vergüenza pública, atándole las dos muñecas a sendos palos y los dos pies al tercero .

     Y, ya que hablamos del Medievo, me atrevo a aventurar la siguiente hipótesis: por influencia de la Iglesia, que, de acuerdo con el Génesis, consideraba el trabajo como castigo divino, tripalium fue sustituyendo a labor en Hispania y otros lugares del antiguo Imperio Romano y, cuando este castigo desapareció, acabó suplantándolo. Y es que, con agotadoras jornadas desde la salida del sol hasta su puesta, no tenía nada de extraño que, en el latín medieval, labor cediese su lugar a tripalium.

    

     En nuestros días, aunque el término trabajo subsiste, afortunadamente ha perdido su significado primitivo, al menos en el mundo occidental. Concretamente, en España, con cuatro millones y pico de parados, ya no se pide la jornada de las ochos horas sino trabajo para quien quiera trabajar; el trabajo, de castigo, ha pasado a ser considerado un don precioso buscado por más de cuatro millones de personas. Por ello es de esperar que, en el próximo 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, los sindicatos, cumpliendo las funciones que les son propias, protesten por su falta y, olvidando otras lides, alcen su voz para reclamar su creación y justa distribución.  

 

 

 

 

 

Corrupción: ¿Quién vigilará a los vigilantes?

Corrupción: ¿Quién vigilará a los vigilantes?

 

      Acrisio, rey de Argos, solo tenía una hija, Dánae, y deseaba un descendiente varón que le sucediera en el trono. Desesperado, consultó al oráculo de Delfos, que le anunció que su hija tendría un hijo que lo mataría. Acrisio, para impedir que se cumpliera el oráculo, encerró a Dánae en una torre y dispuso a su alrededor una numerosa guardia para impedir que ningún hombre accediera a la princesa argiva. Sin embargo, a pesar de las medidas que tomó el precavido rey, la joven no tardó en quedar embarazada. ¿Cómo fue posible? Existe la versión que cuenta el mito tradicional y la que, en su mejor línea, da el descreído Juvenal en sus Sátiras.

 

     Según la versión tradicional, Júpiter, rey de los dioses, que con sus infidelidades y devaneos llevaba a mal traer a su celosa esposa Juno, ¡a ella, diosa protectora del matrimonio!, dejó caer alrededor de la torre una lluvia de oro; los guardianes corrieron a recoger el dorado regalo del cielo y Júpiter, sin necesidad de despeinar su rubia cabellera, entró en la torre, miró a Dánae con sus ojos verdes, la amó y la dejó embarazada.  Por cierto, Dánae y la lluvia de oro pueden comtemplarse en uno de los cuadros de Tiziano que cuelgan en el madrileño Museo del Prado.

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     La versión de Juvenal es distinta. Acrisio, para salvaguardar la virginidad de su hija, rodeó de una selecta guardia la torre donde la había encerrado sin advertir que los guardianes seleccionados también eran hombres. Y alguno debió acceder a la joven, pues quedó encinta. Con este motivo, Juvenal plantea (VI, [347-348]) el eterno problema:               

                 Quis      custodiet            ipsos          custodes?

              ¿Quién       vigilará        a los mismos      vigilantes?

    

     Con frecuencia se dice que en todo mito subyace un fondo de realidad, No puede ser de otro modo, pues el mito se inventa precisamente para explicar esa realidad. Y es fácil comprobar que la realidad subyacente en el mito de Dánae se ha repetido y se repite en nuestros días: unos vigilantes, por uno u otro interesado motivo, dejan de vigilar lo que les ha sido confiado. En España concretamente, basta consultar un día tras otro los medios de comunicación para ver cómo aumenta el número de cargos políticos de tal o cual partido que andan enzarzados en escándalos por no haber custodiado los fondos públicos que les han sido confiados y desviarlos en su propio provecho. 

   

     Como en el mito de Dánae, esto puede hacerse de dos modos:

-         Uno, recogiendo la lluvia de oro, que hoy consiste en dinero, regalos, viajes gratuitos y otras gabelas, para hacer la vista gorda en asuntos donde se barajan miles e incluso millones de euros pertenecientes a todos los ciudadanos. Es lo que hacían los guardianes cuando recogían el oro que les llovía del cielo y relajaban la vigilancia para permitir que Júpiter se apoderara de lo que deseaba.

-         Otro, apoderándose, más o menos directamente, de parte de los fondos públicos que administran, como el avispado guardián argivo que, según Juvenal, dejó embarazada a la hija de Acrisio.

 Hasta ahora, los dos mayores partidos políticos, en lugar de cribar sus propias filas investigando y denunciando a políticos corruptos, han preferido, por motivos electoralistas, jugar solamente al y tú más y echarse recíprocamente en cara las tropelías cometidas por corruptos del partido rival.

      Por ello, no deja de ser una brisa de aire fresco los rumores que llegan sobre un pacto anticorrupción de los dos grandes partidos, pacto que debería ampliarse a los restantes.  Todavía no se ha dado a conocer ningún borrador de este pacto, por lo que solo caben interrogantes:

               – ¿Afectará a la administración local?
               -  ¿Y por qué no a la autonómica?
               - ¿También a la nacional?
     Lo que es ndudable es que este pacto de ningón modo puede esconder una amnistía encubierta para los que hasta ahora se han dejado corromper o se han corrompido. 

Dr. D. José Manuel Rabasco Valdés: un expediente intachable

 

 

Dr. D. José Manuel Rabasco Valdés: un expediente intachable

 

 

En estos últimos años ha sido frecuente encontrar en los medios de comunicación noticias de ataques sufridos por profesores, tantos físicos como morales, de su indefensión ante tales desafueros y de la necesidad de darles mayor protección legal. Los docentes siempre agradecemos a dichos medios el apoyo prestado para que sea falso el viejo verso leonino:

Quem        dii            oderunt           paedagogum     fecerunt

  A quien   los dioses     odiaron              profesor          hicieron.

            Y, sin duda, es falso; no hay ocupación que pueda satisfacer más que la enseñanza en cualquier nivel… si las cosas van razonablemente bien. Se enseña, se aprende de los alumnos, se estudia, se lee, se escribe… Si volviera a nacer, tras cuarenta y cuatro años dedicado a este menester, volvería de buena gana a ser profesor. En esto coincido con Beda el Venerable (673-735):

Semper     aut    discere     aut    docere   aut   scribere   dulce    habui.

    Siempre     o     aprender    o     enseñar   o     escribir   grato  consideré.

                      (Tomado de Diccionario de Autores. I, pág. 245. González-Porto Bompiani.1973)

           

Por ello, la lectura de la sentencia emitida el 25 de Enero de 2010 por la Ilma. Magistrada del Juzgado de lo contencioso-administrativo número 2 de los de Granada, doña Estrella Cañabate Galera, me ha producido un saber agridulce:

Dulce, porque la sentencia estima el recurso interpuesto por los herederos del Dr. don Manuel Rabasco Valdés, catedrático de Institutos Nacionales de Enseñanza Media desde 1975, anulando la resolución sancionadora de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía de 15 de Octubre de 2007 y reponiendo al citado profesor en sus derechos económicos y administrativos (había sido sancionado a ocho meses de pérdida de empleo y sueldo).

Agrio, por varios motivos: el primero y principal, porque la muerte ha impedido al Dr. Rabasco verse repuesto en sus derechos; después, porque, siempre según la sentencia de la Magistrada, no pudo hacer pleno uso de su derecho a la defensa en un procedimiento más inquisitorial que contradictorio y, finalmente, porque la indefensión le era producida por funcionarios de la Consejería de Educación.

 

Dado que la sentencia todavía no es firme, prefiero no emitir ningún juicio de valor ni citar nombres propios o cargos de la administración implicados y ruego a mis comentaristas que tampoco hagan citas de este tipo.

 

Una sentencia consta de tres partes:

-  Antecedentes de hecho

-  Fundamentos de Derecho

-  Fallo.

 Lo más objetivo sería reproducir la sentencia que nos ocupa; pero nueve folios son muchos folios para una comunicación; ofreceré simplemente  unos fragmentos de cada una de ellas. Para alejar cualquier sospecha de manipulación de textos por mi parte, informo que la sentencia completa puede encontrarse en Internet.

 

 

I. ANTECEDENTES DE HECHO

Primero. Interpuesto el recurso se admitió la demanda. En el Suplico solicitaba la parte actora sentencia por la que se estimara la demanda. Se ordenó su traslado a la Administración demandada a quien se reclamó el expediente administrativo. Convocadas las partes para la celebración de la vista, el demandante se ratificó en su demanda y la Administración contestó en el sentido que consta en autos. 

 

II. FUNDAMENTOS DE DERECHO  

 

SegundoY es que en el derecho sancionador no cabe partir de presunciones o conjeturas o dirigir la potestad sancionadora contra conductas imprecisas o indefinidas y que impiden concretar los hechos y consecuentemente delimitar su tipificación y efectos jurídicos dificultando el derecho de defensa del expedientado al no definir claramente contra qué puede enfrentarse.

En el presente caso es lo que ha sucedido, pues el pliego de cargos relata en la extensión desmesurada de 16 infortunados párrafos los hechos que se le imputan, integrados en una maraña de conductas imprecisas  y genéricas, alguna de ellas ocurridas más de un año antes (de fecha 2005), que lamentablemente impide a todas luces conocer el contenido preciso de la acusación, y que posteriormente no llegan a coincidir con los de la propuesta de resolución. Tales defectos ya fueron expuestos por el expedientado en su día, tal como consta en el expediente y, sin embargo, tales imprecisiones y vaguedades de hechos e infracciones se vuelven a repetir en la propuesta de resolución.

Y en cuanto a su tipificación vemos que se dice vagamente que podría haber incurrido en una o varias faltas graves: a), b), e), n) y o) del artículo 7.1. ya citado. Eso evidencia una vulneración

del derecho a la defensa del expedientado durante la tramitación del expediente.

 

 

Quinto …Pues bien, de lo actuado en el expediente los únicos hechos que quedan probados es que, en efecto, don José Manuel Rabasco Valdés, tal como reconocen sus compañeros (folio 202 del expediente) y más que quisieron reconocer pero se impidió, ha estado plenamente dedicado a su función docente en la que llevaba treinta años y que se trata de un profesor de un determinado nivel de exigencia, de una asignatura no fácil, en un nivel educativo no obligatorio y, por tanto, difícil de impartir, no parecen argumentos suficientes para que mediante determinados altercados puntuales y aislados entre compañeros enemistados notoriamente de los que nunca hubo reiteración ni apercibimiento previo ni queja alguna del resto de los compañeros en 30 años de profesión con un expediente intachable y cuya exigencia para con sus alumnos entraña trabajo, tesón y a veces frustración porque no se consigue lo deseado, pero esta es la dinámica que se mueve entre la tensión normal de la vida de un Instituto de Enseñanza Media pues la exigencia de esfuerzo a los alumnos se constituye en un plus deseable siempre en el campo de la enseñanza y no en un minus.

Por todo lo anterior entiende esta juzgadora que el expediente disciplinario fue innecesario e inconsistente, carente de datos objetivos que acreditasen de algún modo las faltas imputadas al recurrente”…   

 

III. FALLO

Que debo Estimar y Estimo el recurso interpuesto por los herederos de don José Manuel Rabasco Valdés frente a las resolución sancionadora de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía de 11 de octubre de 2007, la cual se anula por no ser conforme a derecho, declarando el derecho de la recurrente a ser integrado en todos sus derechos económicos y administrativos. No se efectúa especial pronunciamiento de costas…  

             

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eros, Cupido y San Valentín

 

Eros, Cupido y San Valentín

 

Eros

En las más antiguas teogonías griegas Eros (griego, amor) era un dios primordial, fuerte y corpulento, responsable de la creación del mundo; fue quien separó los cuatro elementos, tierra aire, mar y fuego, que andaban entreverados sin orden y concierto, y convirtió así el caos originario en un cosmos. Desde un principio el amor se representa como una fuerza creadora.

 

Venus y Cupido

Más tarde, en la literatura clásica, este potente Eros es suplantado por un niño juguetón, generalmente alado, que en Roma recibe el nombre de Cupido (latín, deseo), fruto de los amores de Venus y Marte. Estos amores están magistralmente representados en un cuadro de Botticelli, en el que Venus ha desnudado a Marte, que aparece despojado de sus armas. Es decir, solo Venus (el amor) puede desarmar a Marte (la guerra); por lo visto, el lema haz el amor y no la guerra es más antiguo de lo que se cree. .   .

Pero no por niño Cupido es menos fuerte y temible; su travesura preferida es atravesar con flechas emponzoñadas con el más dulce veneno los corazones de los humanos. Se le representa, pues, portando arco, carcaj repleto de flechas y, con mucha frecuencia, un paño que le tapa los ojos. Y es que, ya se sabe, el amor es ciego.

 

En todo tiempo suele aparecer acompañando a Venus en esculturas y sobre todo en frescos y cuadros. De todas las representaciones que conozco me ha resultado la más graciosa Venus y Cupido de Lucas Granach.. El pintor alemán nos presenta en su cuadro, del que existen varias réplicas, a un Cupido lloroso y acosado por un enjambre de abejas, que acude llorando y quejándose a su madre. Según dice entre lágrimas, una pequeña serpiente con alas le ha mordido y no le queda sino esperar la muerte. Su madre sonriendo le contesta: “Si el aguijón de una abeja tanto dolor te causa,, ¿cuánto mayor dolor no atormenta a aquellos cuyo corazón atraviesas con tus flechas?” El argumento está tomado de la Anacreóntica 35 (numeración de la edición y traducción de Máximo Brioso. C.S.I-C. Madrid 1981).

 

Por otra parte, no debe desdeñarse en esta época helenística y romana el antiguo impuso creador del amor, personificado ahora por Venus, pues a este impulso se debe la perpetuación de las especies :

…Madre Venus,… gracias a ti todo ser viviente es engendrado y, nacido, contempla la luz del sol.

                        Lucrecio. Sobre la naturaleza de las cosas (I, 4-5).  

 

San Valentín

La tradición más aceptada es que San Valentín fue un sacerdote cristiano que se dedicó a casar a los soldados que no habían formalizado las relaciones con sus parejas. El emperador Claudio II prohibió estos matrimonios castrenses y, como el bueno de San Valentín siguió erre que erre, al final Claudio se cansó y ordenó que lo ejecutaran el 14 de Febrero del 270. Se cuenta además que el día anterior a su ejecución escribió una carta de amor a su esposa (por aquel entonces el celibato no se imponía a sacerdotes y obispos).

Esta leyenda de San Valentín corresponde a una realidad. Y realidad es que, efectivamente, un legionario romano tenía prohibido contraer matrimonio hasta que no se licenciara tras veinte años de servicio. Esto tenía como consecuencia que en este siglo el sedentarismo de los campamentos, fruto de la paz romana, provocaba el concubinato. E inevitablemente a la sombra de los campamentos estables se instalaba una población civil en la que estaban, con la vista gorda de los mandos, las mujeres y los hijos de muchos legionarios. Por supuesto, algunos emperadores intentaron acabar con esta relajación de la disciplina militar y entre ellos se encontraba Claudio II.(268-270). San Valentín, pues, no debió ser ejecutado por cuestiones religiosas sino por desobediencia a la autoridad.  

La costumbre de presentar a San Valentín como patrón de los enamorados arraigó desde antiguo en Francia e Inglaterra; países donde abundaban campamentos fronterizos con germanos y pictos (escoceses); en la frontera del Rin, por ejemplo, surgieron entre otras las ciudades de Estrasburgo, Maguncia y Bonn.

 

Por lo que respecta a España, la celebración del Día de los Enamorados el 14 de febrero no tiene ninguna tradición. Fue extendida por motivos comerciales durante la segunda mitad del siglo XX por el dueño de unos almacenes de curioso destino; no habría sido la primera vez que fiestas religiosas y motivos comerciales hubieran coincidido.

 

En fin, bienvenido sea este día y bienvenido sea un detalle para la persona amada, que, con permiso de los comercios, puede o no puede ser material.

Por mi parte, mi regalo para los que están enamorados (¿y quién no lo está de algún modo?) es la colección de aforismos latinos que ofrezco a continuación, versión reducida de la que todos los años por estas fechas entregaba a mis alumnos. Y puedo aseguraros que algunos de ellos me ayudaron a conquistar hace muchos años el corazón de la mujer que quiero. ¿O me conquistó ella a mí?

 .    

 

Amantes, amentes.    (Plauto, El mercader, 8; Terencio, La mujer de Andros, 218)

 Amantes   dementes.

 

Amare  et   sápere          vix         deo          concéditur.   (Publilio Siro, Refranes)

 Amar      y  estar cuerdo  , apenas   a un dios         se concede.  

 

   Amata nobis    quantum amábitur nul-la!    (Catulo, Poesías,VIII,5)

¡A la que  quiero      como    a ninguna querré!

 

Amor crescit dolore repúlsae.   (Ovidio, Metamorfosis, III,395)

El amor crece con el dolor del desdén.

 

Amor   et melle  et   felle   est  fecundíssimus.    (Plauto, La cesta, 69)

El amor    en miel    y en hiel  .es      muy rico

 

Aut  amat  aut   odit    múlier;  nihil  est      tértium.     (Publilio Siro, Refranes)

 O     ama      u    odia     la mujer;    no    hay  término medio.

 

Consuetudo   cóncinit     amores.     (Lucrecio, Sobre la naturaleza de las cosas, IV,1283)

  El roce          suscita       el amor.

 

Diffícile  est    longum depónere amorem. (Catulo, Poesías, 76,13)

   Difícil    es            olvidar un largo amor.

 

In Vénere   semper   certant    dolor    et     gáudium. (Publilio Siro, Refranes)

En el amor    siempre   luchan   el dolor       y       el placer.

 

Nihil   est    qui   nihil   amat. (Plauto, Persa, 179-180)

Nada    es    quien  nada    ama.

 

Non bene, si tollas próelia, durat amor. ( Ovidio, Amores, I,86)

Si quitas las peleas, no perdura el amor.

 

Nullis amor medicábilis est herbis. (Ovidio, Metamorfosis, I,5,23)

Con ningunas medicinas tiene cura el amor.

 

Odi  et  amo.     Quare      id    fáciam  fortasse        requiris?

Odio y   amo.     ¿por qué      esto     hago       quizá         me preguntas?,

Néscio,    sed         fíeri séntio       et          excrútior.    (Catulo, Poesías, LXXXV, 1-2)    

No lo sé,;  pero      siento que es así      y       estoy atormentado.

 

¨Ómnia    vicit       amor.    (Virgilio, Geórgicas, X,69)

  Todo    lo vence.  el amor.

 

     Quisquis        amat     cervam,       cervam putat    esse   Minervam;

Cualquiera que      ama   a una cierva,  cree que la cierva     es         Minerva;

 Quisquis   amat   ranam,     ranam putar  esse   Dianam. ( Anónimo medieval)   cualquiera que ama a una rana, cree que la rana   es  Diana..

 

Res est solíicita plena timoris amor. (Ovidio, Heroidas, I,12)

El amor es cosa desconfiada, llena de temor.

 

Sine  Cérere   et   Líbero           friget           Venus. (Terencio, Eunuco,732)

 Sin       pan       y    sin vino    se  queda frígida.       Venus

 

Si     vis        amari¸   ama. (Séneca, Epístolas, IX,6)

Si   quieres  ser amado, ama..

 

  Ubi     amor,     ibi    dolor (Anónimo)

Donde hay amor, allí  hay dolor.

 

   Varium  et   mutábilis     semper    fémina..(Virgilio, Eneida, IV,569)

  Variable    e     inestable.   siempre 3s    la mujer

 

Vivit       sub        péctore      vulnus. (Virgilio, Eneida, IV,67)

Late     dentro de    mi pecho    una herida.

 

 

Notas:

Las sílabas –ce- y –ci- deben pronunciarse [ke] y [ki].    

 

Antonio Fontan in memoriam

Antonio Fontán in memoriam

 

Al abrir los periódicos la mañana del último y frío catorce de Enero me encontré con la noticia del fallecimiento de D. Antonio Fontán Pérez (Sevilla 1923 – Madrid 2010). Para mi sorpresa, pude observar que este hombre, al que tanto debe la pacífica transición y la democracia española, era conocido en primer lugar como político, en segundo como periodista y en tercero como humanista y, en cualquier caso, por muy pocas personas. Esto, tras pensármelo mucho, me ha animado a dedicar una comunicación a D. Antonio Fontán, al que siempre he admirado por su amor a la libertad y a los Estudios Clásicos a pesar de mis diferencias en cuestiones políticas, ideológicas e incluso religiosas.

Aunque su inteligencia y capacidad de trabajo eran inimaginables y le permitían dedicarse con toda brillantez a su profesión de catedrático de universidad y a su afición de periodista, quizá por deformación profesional de docente, desechando la cronología, voy a dividir mi comunicación en tres apartados ordenados según la importancia que me merece cada una de sus tres principales actividades: Don Antonio Fontán, humanista; Don Antonio Fontán periodista, y Don Antonio Fontán, hombre de Estado. 

 

Don Antonio Fontán, humanista

D. Antonio Fontán recibió una sólida formación humanística desde que comenzó a cursar en el Colegio de los Jesuitas de Sevilla aquel Bachillerato (lo escribo con caja alta) de siete años en  el que todos los alumnos sin distinción estudiaban ciencias y letras que incluían latín y griego. Su currículum posterior culmina lo que comenzó en Bachillerato:

-          Comenzó la carrera de Filosofía y Letras en Sevilla y se licenció en Madrid en 1944.en la especialidad de Lenguas Clásicas.

-          Leyó en Madrid, en 1948, su tesis doctoral sobre Manuscritos de Séneca en las Bibliotecas españolas.

-          Catedrático de Filología Latina desde 1949, profesó en las Universidades de Granada, Navarra (entonces Estudio General), Autónoma de Madrid y Complutense de Madrid, de la que fue profesor emérito desde su jubilación.

-          Fue un magnífico traductor de Tito Livio y Cicerón y publicó numerosos artículos y libros sobre el mundo romano y el Renacimiento.

 

Conocí a D. Antonio Fontán durante el II Congreso Andaluz de Lenguas Clásicas, que se celebró en las ciudades de Antequera y Málaga en Mayo de 1984. Era por aquel entonces Presidente de la Asociación Española de Estudios Clásicos y, como tal, abrió el Congreso con un discurso del que todavía resuenan en mis oídos algunas palabras que explican cuáles fueron los cimientos sobre los que se fundó su personalidad.

Estudiar la cultura antigua es estudiarnos… a nosotros mismos. Los griegos y los romanos de hoy somos nosotros, o no somos nada. La lengua que hablamos es una forma moderna o renovada del latín. Los sistemas de razonamiento y la dialéctica que hemos aprendido y en que consiste la metodología de las ciencias provienen de la analogía platónica y acaba remontándose a las primeras metáforas homéricas. Lo mismo podemos decir, en referencia más directamente a Roma, de la sociedad, del derecho, de la persona humana, y de los valores culturales que encarna…

Vemos, pues, que la base sobre la que se fundó la rica y enriquecedora personalidad del Dr. Fontán fueron sus estudios clásicos. Fue en todo momento un humanista y con este bagaje se introdujo con éxito por las veredas del periodismo y fue introducido por los vericuetos de la política.                

 

Don Antonio Fontán, periodista       

El periodismo fue la gran afición de Don Antonio durante toda su vida. Mas no se conformó con colaborar esporádicamente en uno y otro periódico; obtuvo el título de periodista en la entonces Escuela Central de Periodismo de Madrid, donde acabó en 1954 y, durante su permanencia como catedrático de Filología Latina en el Estudio General de Navarra, fundó el Instituto de Periodismo, germen de la actual Facultad de Ciencias de la Comunicación de la ya Universidad de Navarra.

 

Como periodista ha escrito a lo largo de su vida gran cantidad de artículos; pero es conocido, sobre todo, por ser el último director de Madrid, diario que por su liberalismo fue cerrado por el régimen franquista y poco después, borrado literalmente del mapa de la capital de España con dinamita. Corría ya el año 1971; el Dr. Fontán lo había dirigido desde 1967.

Tras el breve hiato (1979-1982) en el que anduvo en política, siguió simultaneando su actividad periodística con su cátedra de Filolofía Latina y fundó en 1990 Nueva Revista, de la que ha sido presidente y editor.

 

El periodismo, pues, no fue algo accidental en su vida. El Instituto Internacional de Prensa (Internacional Press Institute) en su asamblea celebrada en Bostón en mayo de 2000, eligió, para celebrar su quincuagésimo aniversario, cincuenta Héroes de la Libertad de Prensa (Press Freedom Her) correspondientes a  cincuenta naciones. El Dr. Fontán fue el seleccionado para España. Y es que D..Antonio era un liberal, maestro de liberales, como la copa de un pino.

 

Don Antonio Fontán, hombre de Estado

Durante la dictadura, Don Antonio Fontán, liberal y demócrata, no ocupó ningún cargo político. Monárquico convencido, fue miembro del Consejo Privado del Conde de Barcelona hasta 1969 y uno de los mentores del entonces Príncipe. Años después, en 1977, estas relaciones le permitieron ser la persona apropiada para entregar al rey Don Juan Carlos la carta en la que D. Juan renunciaba a todos sus derechos reconociendo así el reinado de su hijo.

 

 Durante la transición, en 1977, presentó su candidatura a senador por Sevilla bajo las siglas de UCD y ganó el escaño. Fue Presidente del Senado y, como tal, con el Presidente de las Cortes y el del Congreso de los Diputados, refrendó la firma real que promulgaba la Constitución de 1978, como puede comprobarse en su disposición final.

En 1979 fue elegido Diputado por Madrid en las primeras elecciones convocadas según la reciente constitución y nombrado Ministro de Administración Territorial (1979-1980).

 

 Al acabar la legislatura se retiró de la política activa y se dedicó a lo que siempre se había dedicado: sus clases de Filología Latina, sus traducciones de Cicerón y Livio, sus trabajos sobre Séneca, sus estudios filológicos, sus congresos… y su periodismo. El Dr. Fontán se retiró de la política como se retiró el romano Cincinato, cuya legendaria leyenda conocía a la perfección como buen humanista.    

 

He llegado al final. Y quiero acabar deseando desde lo más profundo de mi agnosticismo estar equivocado y que mi admirado Antonio Fontán, tras su muerte, se haya encontrado con lo que en vida tanto deseó. En todo caso, maestro, tú sabías que ya habías alcanzado la inmortalidad en el concepto clásico del término, esa inmortalidad definida por Cicerón en Filípicas, 9.5.10.:

   Vita        mortuorum    in     memoria       vivorum        est    posita.

La vida  de los muertos  en  la memoria  de los vivos     está  puesta.

Niños, Reyes y Magos

Niños, Reyes y Magos

 

Se acabó el primer trimestre. Se cierran los centros de enseñanza y alumnos y profesores se disponen a disfrutar de unas vacaciones, más o menos merecidas, que comienzan el 21 de diciembre con el solsticio de invierno y terminan el 6 de Enero con la Epifanía. Estas vacaciones abarcan Navidad y Reyes, dos de las festividades más importantes de la cultura europea y a ellas va dedicada esta comunicación.

 

En Navidad (del Latín natívitas, nacimiento) se conmemora, en la Iglesia Católica con gran solemnidad, el nacimiento de Jesucristo. En nuestra cultura europea mediterráneo-occidental esta fiesta hunde sus raíces en la primitiva religión romana, que celebraba el 25 de diciembre el nacimiento del Sol Invicto que, como cualquier recién nacido, iba creciendo desde su primer día.

El cristianismo acabó imponiéndose al paganismo y a las otras dos religiones orientales de salvación, el culto a Mitra y el culto a Isis y a Serapis, que estuvieron en boga en el Imperio romano desde el siglo II y, como toda religión nueva, necesitó de una terminología propia, que no se confundiera con la de religiones anteriores, y de unas festividades.

En cuanto a la terminología, es curioso comprobar que la Iglesia Católica adoptó preferentemente tecnicismos relacionados con la vida militar; por ejemplo:

- Sacramento (Lat. sacramentum). Significa el juramento de fidelidad de los legionarios a su general, que sella el compromiso de obediencia en todo momento.   

- Paganos (Lat. pagani, los habitantes de un pagus, población) se opone en terminología militar a militares (Lat. milites). Así llamaban los legionarios romanos acampados a los habitantes del pueblo situados fuera del campamento. La Iglesia adopta esta oposición y habla de militantes (los de dentro) y paganos (los de fuera). Se puede rastrear el primitivo significado del vocablo en palabras como pro-pagar y pago (no muy lejos de Granada se encuentra el Pago de Catacena). Obsérvese que hoy se han vuelto las tornas y se llama pagana precisamente a la  antigua religión romana..

- Existen otros términos propios de la nueva religión, tales como misa, hostia, viático, curia, diócesis… tomados de la terminología militar y administrativa de la antigua Roma

En cuanto a las festividades, todavía en el año 1955 el papa Pío XII instituyó la Fiesta de San José obrero el día 1 de mayo, en fecha coincidente con la Festividad del Trabajo que celebran los sindicatos desde 1889.

En contrapartida, al igual que la religión cristiana ha bebido de los mitos clásicos, la Navidad ha trascendido a muchos hogares no cristianos en los que, reunidos los familiares, celebran la noche del 24 al 25 un ágape, sin saber que esta palabra griega significa comida fraternal de carácter religioso entre los primeros cristianos.

 

La Epifanía (Griego epiphánia, apariencia exterior), conocida familiarmente en Occidente como festividad de los Reyes Magos, es una fiesta fundamental en el calendario litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Griega, no tanto en la Iglesia Romana. En ella se conmemora cómo Jesús se muestra, a unos Magos.

Marcos es el único evangelista que narra este episodio de la vida de Cristo y, al menos a simple vista, parece contradictorio que el primer episodio de la “vida pública” de Jesús, narrado por un autor que escribe en hebreo para el pueblo hebreo y satura su obra con citas del Antiguo Testamento, sea su presentación a unos incircuncisos.

Por otra parte, tomando como base a Mateo (II, 1-12) se ha ido creando toda una iconografía que trasciende el texto evangélico:

-         En ningún sitio se dice que los Magos fueran tres; existen representaciones medievales con más de tres reyes. Quizá la base sea que le hicieron tres presentes o bien la simplificación del trabajo de pintores y escultores.

-         Los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar no son evangélicos ni tampoco la etnia de cada uno.

-         Aunque celebramos la festividad de los Reyes, tampoco se dice que lo fuesen. El evangelio dice solamente Magos, que mejor podría traducirse por Astrónomos o Astrólogos (en aquellos tiempos solían confundirse ambos términos), más acordes con su estrella que vimos en Oriente).

-         Tampoco adoraron a Jesucristo en una cueva, pues cuando dieron con su dirección con la ayuda de la estrella, entrando en la casa, encontraron al niño con María, su madre.

-         No se dice que el niño fuese un recién nacido; Herodes fue sanguinario, pero no imbécil y mandó, según el evangelio del mismo Mateo ((II, 18), matar a los niños que hubiera en Belem menores de dos años.

 

Lo que sí es cierto  es que, según el evangelio, eran unos Magos muy generosos, que le dieron al Niño oro, incienso y mirra, que, para recordar estos presentes, aparecen en una cabalgata la noche anterior a su festividad por las calles de Granada y que, a la mañana siguiente, cuando los niños pequeños se despiertan, se encuentran regalos y juguetes. En cuanto a los niños de mayor edad, se encontrarán con que se han acabado las vacaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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