El accidente pudo costar la vida de Salomón, un niño de nueve años vecino de El Chaparral que la tarde del 28 de abril de 1987 quedó atrapado en un tubo de no más de 40 centímetros de diámetro que  pertenecía a una perforación de aguas de un pozo artesanal abandonado. En los trabajos de rescate participaron los bomberos y la guardia civil y se prolongaron durante cuatro largas horas pero, al final se logró sacar al pequeño sano y salvo.

Salomón se encontraba con otro amigo paseando en bicicleta por el ‘Barranco del Cortijo del Aire’. Allí pararon junto a la boca de un tubo que no estaba tapado. Salomón se metió dentro y luego no podía salir. Cada vez que tiraban de él para intentar sacarlo, el chico chillaba de dolor, lo que obligó a excavar alrededor de la tubería a una profundidad cercana a los tres metros, mientras al niño se le tenía amarrado con una cuerda alrededor de las axilas.

Una vez finalizada la excavación, se abrió el tubo con un soplete y comenzaron a sacarse las piedras que impedían salir al pequeño, pero que también lo habían sujetado evitando que cayera hasta el fondo. Las piernas de Salomón quedaron liberadas y el niño era izado hasta la superficie entre los aplausos de los familiares y los vecinos que pasaron, igual que el niño, un buen susto.

 

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