El presidente de Indonesia, Suharto, se despidió de España, donde había pasado varios días en una visita oficial, con una breve estancia de apenas un día en Granada. Fue el 9 de octubre de 1982. El presidente, que permaneció en el poder de su país desde 1967 hasta 1998, llegó al aeropuerto granadino en un DC-10 ocupado por las 125 personas que componían su séquito. Les acompañaban varias autoridades españolas entre quienes se encontraba la ministra de Cultura Soledad Becerril. Suharto llegó, almorzó en el Parador de San Francisco invitado por el Gobierno Civil (una comida cocinada con aceite de maíz, a la costumbre indonesia), fue agasajado con un ánfora alpujarreña con decoración en plata y una mantilla española, regalo para su esposa que le acompañaba en el viaje , visitó la Alhambra al atardecer y volvió al hotel para la cena. Andrés Cárdenas fue el encargado de cubrir para IDEAL la breve estancia del presidente en la capital así que no se le escaparon algunas curiosidades, como que dos traductores cubrían al gobernante (uno para interpretar del indonesio al inglés y otro del inglés al castellano) y que, durante la cena, el hotel le regaló una espada, una metedura de pata, ya que en Indonesia parece que trae mala suerte regalar cualquier objeto punzante, así  que hubo que avisar a Suharto del regalo para que ‘rompiera el maleficio’ ofreciendo una moneda a la persona que le entregó el obsequio. Siguiendo con la superstición de esta manera se trataría de una compra, no de un regalo.

[*] en la foto, junto al delegado de Cultura, Vicente González Barberán, en su visita a la Alhambra

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