Volvían las fiestas  y Granada se despertaba temprano, a las seis de la mañana, oyendo los marciales sones de la diana militar, alegre repiqueteo de las campanas de conventos y parroquias y el fulminante estruendo de los arcabuceros y artilleros de la Alhambra y los del Palacio de Bibataubín.

La diana militar era  uno de los actos más antiguos que se celebraban durante la feria del Corpus. Data de la época de la primera Capitanía General y obedecía a un acuerdo al que llegaron el Ayuntamiento y la autoridad militar con el fin de obtener una armoniosa convivencia entre las poblaciones civiles y militares granadinas, quizás por esto solo tocaban los acordes bélicos ante los edificios de Comandancia militar y el Ayuntamiento y en su desfile por las calles de la ciudad interpretaban una diana de paz a base de piezas musicales del sentir popular.

Antiguamente, el desfile gozaba de una fastuosidad que se fue perdiendo con el tiempo. Soldados con elegantes uniformes, el lujo de plumeros blancos y de ros brillantes que hacían competencia en despedir destellos a los sables pulidos. También se estableció como costumbre que los ciudadanos se situaran ante el Gobierno Militar y era obligado, tras oír el toque de diana, ir a comer unos churros y una copa de aguardiente.

Soldados desfilan en la procesión del Santísimo el 27 de mayo de 1948. Torres Molina/Archivo de IDEAL
Soldados desfilan en la procesión del Santísimo el 27 de mayo de 1948. Torres Molina/Archivo de IDEAL

El ayuntamiento solían obsequiar con un desayuno a los soldados que formaban parte del pelotón. También les entregaba entradas para los toros, en mejor o peor situación según la categoría militar de cada uno. Además durante las fiestas tenían libertad para salir del cuartel  hasta las doce de la noche. Cuenta un artículo de IDEAL de 1935, que la gran vistosidad de la diana mermó considerablemente al marchar de Granada el Regimiento de Lusitania. Aquellos uniformes tan vistosos que llevaban los soldados, los gorros con vueltas amarillas, los correajes y espuelas proporcionaban prestancia al espectáculo. Cuenta el periódico que en los años 30 el desfile se había reducido a unos cien hombres, vestidos de caqui y que marchaban muy deprisa.

Desde que se fuera el Lusitania, continúa IDEAL, solo tocan diana pública en el Corpus las bandas de música, tambores y trompetas de los Regimiento de Infantería y Artillería. La del primero estaba integrada por 36 músicos a los que se les unía una comitiva de soldados que formaban la banda de cornetas y tambores. El Regimiento de Artillería colaboraba también con la banda de trompetas que se unía con los primeros en la plaza de las Descalzas. Tocan diana e inician su marcha para cubrir el itinerario que solía ser San Matías, Campillo, Carrera del Genil, Reyes Católicos y Ayuntamiento. Tras el desayuno continuaban la marcha hasta Plaza Nueva, calle del Príncipe, Bibrambla, Arco de las Cuchares, Mesones, Duquesa, San Juan de Dios, Triunfo, Gran Vía y vuelta a la plaza de las Descalzas (“toda la ciudad” decía el redactor).

Soldados al paso de la procesión en una imagen de 1954. Torres Molina/Archivo de IDEAL
Soldados al paso de la procesión en una imagen de 1954. Torres Molina/Archivo de IDEAL

(IDEAL 20 de junio de 1935. Página 19)

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