La Noche de Reyes

Primero hay que elegir el regalo.

[*] Anuncios de Almacenes “El 95” publicados por IDEAL en el año 66

Los escaparates se llenaban de juguetes

El Centro Artístico se encargaba de organizar la cabalgata

[*] Anuncio aparecido en IDEAL en 1948

Y, por fin, llegaba la noche mágica

[*] Cabalgata de Reyes Magos en Granada. La primera foto corresponde a  finales de los años 40, pero desconozco la fecha concreta; la segunda se publicó el 6 de enero de 1947 y se puede ver el paso del cortejo por la calle Reyes Católicos.

 

Llega Vavá

Los reyes magos le trajeron al Granada CF un nuevo entrenador. El 5 de enero de 1977, el brasileño Vavá llegaba al club optimista: “el ascenso es difícil, pero lo intentaremos”, comentó el técnico. El compañero de Pelé en la selección de su país permaneció en el club rojiblanco hasta el 7 de marzo de 1978. Sustituyó a Héctor Núñez y fue sustituido el 24 de mayo de 1978 por Errazquin. El Granada CF competía en Segunda División y el equipo titular con el que se encontró el nuevo técnico estaba formado por Izcoa, Gerardo, Edison, Grande, Falito, Angulo, Benítez, Antonio, Lorenzo, Parits y Quiles. Tenía 43 años, vino acompañado por su hijo de 18, firmó por un millón de ficha y 50.000 pesetas de sueldo mensual.

 

 

 

El ayer y hoy de una tradición

Como es costumbre cada 2 de enero las chicas casaderas tocan la campana de la Torre de la Vela para encontrar marido. Así lo ha contado hoy IDEAL.es.

Popularmente la conocemos como la campana de la Vela aunque el nombre con el que fue bautizada en el siglo XVI es el ‘Jesús, María, José y Santa María de las Mercedes’. Pesa unos 1.200 kilos, ha sido fundida en ocho ocasiones, la primera en 1569 y la última en 1773 y era, por excelencia, la campana de ‘rebato’ de Granada, o sea, la que que alertaba de la inminencia de cualquier peligro. Durante la guerra civil adquirió un especial protagonismo pues fue la única a la que se le permitió dar las señales de alarma en caso de un bombardeo aéreo. La campana de la Vela es, también, la más ‘laica’ y la que más fielmente sigue dando sus toques como antaño. Sonaba todas las noches a Ánimas y para los riegos de la Vega; el Día de la Toma de Granada, a la salida y entrada de la Virgen de Santa María de la Alhambra, en la procesión de la Virgen del Rosario en memoria de la victoria en la batalla de Lepanto y el 12 de octubre, en conmemoración del Descubrimiento de América. (Más información en el artículo Granada dispone de un primer catálogo de campanas. Victoria Fernández. IDEAL 7 de diciembre de 2003)

Esta ha sido una tradición que IDEAL siempre ha contado a sus lectores. La foto de arriba corresponde a los años sesenta. Y, a continuación, la página del periódico del 2 de enero de 1964.

 

El día del Guardia Urbano

Para los hombres del casco blanco». Así firmaba Zirto el artículo de “Siluetas y momentos” de la sección de opinión de IDEAL el 22 de diciembre de 1934. En él lanzó la idea de ofrecer un homenaje a los agentes de circulación, para los que pedía un obsequio de parte de «cada uno de los dueños de los automóviles que durante el año transcurrido han podido librarse de un serio accidente por intervención directa de los agentes de la circulación rodada». La idea la recogió la Compañía de Autobuses Urbanos, a la que secundó parte de la prensa de la ciudad y, el 1 de enero de 1935, por primera vez en Granada, los agentes recibieron el homenaje popular como «premio a sus meritísimos servicios al público». Desde muy temprano, el puesto de Puerta Real y el de Correos se fueron llenando de regalos, algún que otro pavo y botellas de vino, que el guardia cambiaba por abrazos de agradecimiento. «Su presencia conmovió a los curiosos que ya se habían estacionado en las aceras para presenciar el nuevo espectáculo en nuestra ciudad», decía IDEAL. Se recibieron los paquetes más peculiares, como una bandeja de dulces que llevaba como dedicatoria: «De un ciudadano que no ha sido atropellado». En otro momento, el conductor de una furgoneta le dejó al agente una ristra de cebollas. Al guardia del cruce de la plaza del Carmen y la calle del Príncipe, un dentista le entregó una tarjeta escrita por detrás con el texto «vale por la extracción de una muela». Los conductores de la Alsina y de la compañía de autobuses urbanos les regalaron cajas de licores y aves. Otro obsequio curioso fue el que recibió el guardia de la Carrera del Genil: como alguien le había regalado un gallo, que estaba atado de una pata junto al agente, al pasar un vecino, le entregó un papel en el que se leía: «Vale por diez céntimos de trigo para el pollo». Un sastre regaló un corte de traje y otro se ofreció a coserlo gratis. En pleno cruce de Gran Vía con Reyes Católicos, los camareros de un restaurante cercano colocaron una mesa y un mantel y sirvieron un almuerzo de entremeses, tortilla del Sacromonte, rape, gambas fritas y habas con jamón para los guardias destinados en ese puesto, que comieron ante la mirada de todo el que pasaba por allí. De esta manera cuenta IDEAL que transcurrió el primer día dedicado a los «hombres del casco blanco», una tradición que se celebró todos los primeros de año, se suspendió durante la Guerra Civil, se retomó en 1951 y se mantuvo hasta los 70.

El 30 de diciembre de 1971, el teniente de alcalde delegado de la policía, Rojas Pérez, pidió en un pleno municipal que dejara de celebrarse el homenaje «por el bien del tráfico», que había aumentado bastante desde que se iniciara la fiesta treinta años atrás. El concejal aseguraba haber preguntado a la plantilla y contar con el acuerdo de todos en suspender la celebración.

[* Celebración del día del guardia urbano en 1968]

Granada rinde homenaje a los pregoneros españoles

Hace 50 años…

Un forastero enjuto, de barba blanca y nariz aguileña, con capa de paño y sombrero negro, provisto de un chuzo y un candil, paseaba orgulloso por la ciudad camino del Ayuntamiento. Era Crescenciano Narillos, el ‘Tío Colorao’, pregonero abulense de ochenta y dos años y sereno de honor en los actos que ‘La Voz de Granada’, gracias al empeño de su subdirector Rafael Gómez Montero, y el Ayuntamiento, habían organizado para homenajear a los pregoneros de España. Sería el encargado de dar la hora en el escenario del Teatro Isabel la Católica de la manera tradicional; «Ave María Purísima… Las doce y sereno…», pero una indisposición en mitad del acto inaugural del congreso lo mandó unos días al Sanatorio 18 de Julio afectado por un resfriado. No obstante, la ceremonia continuó tal y como estaba prevista. A mediados de diciembre de 1961, unos treinta pregoneros llegaron a la ciudad desde todos los rincones de España. Desfilaron por Granada, desde el anteriormente mencionado ‘Tío Colorao’, a la anciana pregonera del Barranco, seguidos por un cámara del No-Do, que no perdió ni un detalle de la actuación de la Ronda del Cántaro de Piedralaves en el Mirador de San Nicolás, ni la visita al Generalife y la Alhambra, ni a la Virgen de las Angustias. Por la noche el escenario del Isabel la Católica, decorado por Antonio Moscoso y Manuel Maldonado, recibió los acordes de los rústicos instrumentos de las agrupaciones musicales y los cantares del cobro de contribuciones, de la obligación de la limpieza de calles, de los artículos de venta para la matanza, el anuncio de las próximas fiestas… «la vida real de España llevada al salón lujoso de un teatro». El momento más aplaudido de la noche fue cuando el pregonero de Móstoles recitó el bando que, en 1808, proclamó el estado de guerra contra el Ejército francés. Después actuaron María la Canastera, Charito Romero, Vicente el Granaíno y Pepe Albaicín. García Sanchiz fue nombrado pregonero mayor de España y Agustín Lara, honorario de Granada.

La nevada del siglo

La mañana del 18 de diciembre de 1946 Granada amaneció cubierta por un manto de nieve. El fuerte temporal que azotaba la provincia desde hacía varios días permitió incluso esquiar en Puerta Real. El periódico la anunciaba como la “nevada más intensa y persistente de todo el siglo”, así lo constataba el Observatorio de Cartuja de la Compañía de Jesús, que también apuntaba que el año con mayor número de nevadas había sido, hasta entonces, 1917.

La nieve incomunicó a la Alpujarra. La Carretera de Madrid estaba cortada a la altura de la Venta de la Nava, hasta más allá de Campotéjar y el último vehículo que cruzó Loja desde Málaga fue la Alsina, antes de que se interrumpiera el tráfico. No era extraño ver nevadas en la capital pero solían producirse en los meses de enero a marzo, en diciembre era más raro. La vida en la ciudad quedó prácticamente interrumpida. El reparto de pan, agua y leche, fue complicado, ya que los burros que tiraban de los carros cargados con la mercancía se resbalaban con facilidad. Por la tarde se alcanzaron hasta treinta centímetros de nieve. Durante todo el día las temperaturas se mantuvieron bajo cero y se alcanzó una máxima de 2,6 grados.

Esquiadores en Puerta Real

Los jóvenes no le temieron a las condiciones meteorológicas y, durante la mañana, la Cuesta de Gómerez fue pista de esquí para los más atrevidos. Se llegó a esquiar en la Acera del Casino, en la Carrera del Genil, en el Paseo del Salón, en la Avenida de Cervantes y en Plaza Nueva. Eso sí, hubo varios accidentados que tuvieron que ser atendidos en la Casa de Socorro.

Otras nevadas “del siglo”

El 21 de enero de 1957, volvió a repetirse el titular. Pero esta vez al frío y la nieve se sumó una tormenta eléctrica que dejó sin luz y sin servicio telegráfico a la ciudad. El diario cuenta la anécdota de un señor que tenía que tomar el tren exprés para Madrid. Como no pudo encontrar un taxi en toda la capital que le llevara a la estación, llamó por teléfono a ésta con la esperanza de encontrar alguno dispuesto a recogerle. Insistió tanto, que le dijeron que el único transporte disponible era el autobús que cubría la línea con Puerta Real y, como no le quedaba otra opción, pidió que se lo enviasen. Llegó a tiempo, pero tuvo que pagar cuarenta billetes de ida y otros tantos de vuelta.

El mes de diciembre más frío se registró en 1980, cuando los termómetros no marcaron más que cinco grados ºC de media.

Multa al cine Gran Vía

El 12 de diciembre de 1951 el gobernador civil de Granada multó con 500 pesetas a la empresa del cine Gran Vía por permitir la entrada de menores de edad a sesiones reservadas para mayores. La infracción se cometió en la sesión de las siete y media de la tarde del día 7 de diciembre, víspera de la fiesta de la Inmaculada. La película que ‘pervirtió’ a esos inocentes menores fue ‘Raíces de pasión’ calificada ‘Mayores con reparos’.

Aquí  podéis recordar una anécdota curiosa del estreno de Gilda en la ciudad