El año que se suspendió el Mundial de Esquí

La decepción por el aplazamiento del Mundial de Esquí duró poco.  Tras semanas de incertidumbre por falta de nieve, Sierra Nevada lamentó el desvanecimiento de un sueño y se agarró con fuerza a la esperanza de ‘Sierra Nevada 96’. Se cumplen  ahora 20 años de aquella tarde del 26 de enero de 1995 cuando Gianfranco Kasper, secretario general de la Federación Internacional de Esquí, leyó en directo en TVE la declaración oficial que cancelaba y posponía el evento deportivo. «Hasta el último momento estuvimos haciendo lo que estaba previsto en el programa del Mundial pero notabas que la gente de la organización tenía una expresión oscura en el rostro», comentaba a este periódico un trabajador de la estación. La consejería de Hacienda cuantificó unas ‘no ganacias’ de 600 millones de pesetas  (siempre según la información publicada en IDEAL los días de la noticia). Por su parte, comerciantes y hoteleros evaluaron su perjuicio en 1.500 millones de pesetas. El día 29 de enero, fecha prevista para la celebración de los Campeonatos del Mundo, los Reyes visitaron la ciudad para mostrar su apoyo, dar ánimos a los granadinos e invitar al mundo entero a los Mundiales de Esquí Alpino Sierra Nevada 96 que fueron un éxito, de público y nieve.

Trabajadores de la estación arrían las banderas de un Camoeonato que no llegó a celebrarse. Hubo que esperar un año, para ver a Granada en la élite de esquí mundial. González Molero/Archivo de IDEAL
Trabajadores de la estación arrían las banderas de un Campeonato que no llegó a celebrarse. Hubo que esperar un año, para ver a Granada en la élite de esquí mundial. González Molero/Archivo de IDEAL

‘Nueve vueltas’ por San Antón

Lamentaba un cronista de IDEAL en los años 50 que poco quedaba ya de la castiza fiesta de San Antón. Se mantenía la costumbre de almorzar las habas con los menudos del cerdo, pero había desaparecido la tradición de las ‘nueve vueltas’ (en otros lugares son siete) alrededor de la ermita (que se encontraba por la Avenida de Cervantes) para contemplar, comparar y, si se podía, comprar, los mejores caballos y mulas, barrocamente enjaezadas y, una vez celebrado el  rito, desperdigarse por los olivares cercanos donde las mozas, que no solían estar libres de carabina, aguardaban para ofrecer una demostración de sus habilidades culinarias. Antaño, la gente solía salir a comer al campo, a los ventorrillos de ‘La Pulga’ o de la Bola de Oro para pasar el día tratando de digerir tan suculento banquete.  De la Torre Lacum, contó en IDEAL que era día de merienda al camino de Quinta Alegre en carretas con guitarras dirección al camino de Huétor.

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En Granada la tradición se ha convertido en un guiso, pero la devoción por el Santo continúa en otros lugares. En 1995, los vecinos de Monachil sacaron al santo en procesión hasta el paraje de la Era del Portachuelo para pedir una nevada. El Santo no tuvo la culpa, pero no nevó y los Mundiales de esquí se aplazaron hasta el año siguiente.

Procesión de San Antón en Monachil para pedir al santo que nieve para poder celebrar los campeonatos del mundo de Sierra Nevada. 18 de enero de 1995 Ramón L. Pérez /Archivo de IDEAL
Procesión de San Antón en Monachil para pedir al santo que nieve para poder celebrar los campeonatos del mundo de Sierra Nevada. 18 de enero de 1995 Ramón L. Pérez /Archivo de IDEAL

El incendio de la iglesia de San Cecilio

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Hace poco más de 45 años que ocurrió. Los niños de San Ildefonso habían cantado el ‘gordo’, que aquel año pasó de puntillas por Granada, y la ciudad se preparaba para celebrar la Navidad. En la Iglesia de San Cecilio en el Realejo, los padres Claretianos habían decorado su parroquia con un pequeño belén que colocaron en la capilla de la Virgen de la Salud junto a una guirnalda de luces intermitentes que provocaría una catástrofe. A las dos y media de la tarde del 22 de diciembre de 1969, la iglesia comenzó a arder. A pesar de la rápida intervención de los sacerdotes que estaban en el templo a la hora del suceso y la urgencia con la que actuaron los bomberos, que entonces tenían parque en la calle Parra Alta, el fuego se extendió rápidamente por el artesonado, retablo y altares destruyéndolo por completo.

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La iglesia, que había sido remozada y ‘modernizada’ unos años antes (se habían cambiado bancos e instalado calefacción), se quedó prácticamente en los muros. Su interior amaneció destrozado por las llamas. Quedaron negras sus capillas y sus paredes. En uno de los más evocadores rincones de Granada, el fuego desmanteló una iglesia. «Se destruyó el artesonado, sufrieron las pinturas que colgaban de las paredes y las esculturas se conservaron gracias a que el bulto redondo es más fácil de transportar y la colaboración de vecinos, cofrades y los propios religiosos hizo que se salvara mucho patrimonio», comenta el historiador del arte Emilio Caro, que conoce bien la historia de la parroquia y su patrimonio. Se salvó el Santísimo y el archivo que data de 1518. Se sacaron los bancos para facilitar las idas y venidas por las naves y se protegieron las imágenes. La del primitivo Cristo de los Favores, pequeña pero de incalculable valor, que hoy ocupa un espacio junto al altar mayor, perdió su policromía. La talla del patrón San Cecilio, que se encontraba en un espacio de complicado acceso en la parte alta el altar mayor, no pudo sacarse del templo y casi un milagro lo libró del fuego. La Virgen de Belén, de Alonso de Mena, originaria del convento de la Merced, vio también deslucida su policromía. Las titulares de la hermandad de los Favores mostraban algunos signos de la exposición al calor, pero estaban a salvo.

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No ocurrió lo mismo con el artesonado mudéjar y las pinturas. No había un inventario de los bienes que acogía el templo, pero más o menos se sabía lo que estaba colgado. El fuego destruyó el retablo decorado con pasajes de la vida de San Cecilio obra de Pedro de Raxis, un cuadro del Cristo de la Columna firmado por José Risueño y otras obras procedentes del convento de los Mártires. A las cinco de la tarde el fuego ya estaba controlado. El arroyo que había formado el agua utilizada para su extinción corría cuesta abajo más allá de la calle Molinos.

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La restauración
Desde el primer momento hubo una implicación de las administraciones, Ayuntamiento y Dirección General de Bellas Artes, y las obras, aunque complicadas, comenzaron pronto. Prieto Moreno dirigió la intervención que se desarrolló relativamente rápido. Se trabajó en el artesonado mudéjar, que se reconstruyó pero sin policromar, como estaba en origen. El escultor Domingo Sánchez Mesa se encargó de ‘rejuvenecer’ la imagen del patrón y «poco a poco la parroquia fue recuperando imágenes. Algunas llegaban de otras parroquias, e incluso el arzobispo Emilio Benavent hizo alguna aportación», apunta Mario Camacho, párroco hasta hace unos días de San Cecilio. No obstante, fue un trabajo atropellado y en algunos aspectos desafortunado. Sobre todo en cuanto a la fachada: «Ha sufrido mucho en las últimas décadas. Había una zona baja con una simulación de base de piedra (que ya es una intervención, probablemente del siglo XIX). Se ha utilizado cemento, que es malo para la restauración. Ventanas que se movieron de sitio con lo que se han creado huecos que no estaban originariamente», describe Emilio Caro.

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Una nueva ‘puesta a punto’
Si en los años 70 la parroquia contó con la solidaridad de administraciones y fieles para su rehabilitación, Mario Camacho vuelve a pedir ayuda a los granadinos para una nueva intervención en el templo que devuelva a la fachada el esplendor que lucía antes de aquel fatídico suceso. «Tenemos todos los permisos, lo único que falta es empezar ya. Queremos comenzar de forma inmediata, siempre que el tiempo nos lo permita, ya que hay que trabajar en la fachada, pero esperamos que esté listo para la Semana Santa y que los andamios no desluzcan la salida de la hermandad». La primera parte de la intervención está centrada en la portada para que no alcance más deterioro. En la fachada «hay decoraciones incisas en la superficie y sobre eso se pinta. Es una singularidad de esta iglesia y es lo que permite que la restauración sea más acertada. No se trabaja a ciegas», aclara Caro.
La parroquia y la cofradía financiarán parte de las obras, aunque también se buscan aportaciones de particulares. El coste total es de unos 150.000 euros. «Es importante que el patrón de Granada tenga una iglesia digna. Yo tengo fe en que este proyecto se haga realidad» concluye Camacho al que un problema de salud ha apartado de manera temporal de la administración de San Cecilio. El proyecto de restauración tiene una cuenta en Facebook, donde estar informado sobre del proyecto, y otra en BMN y La Caixa, en la que pueden colaborar con su donativo.

Yo gané el ‘1,2,3’

Una mañana de hace treinta años, José Tamayo recibió en su despacho de la dirección del colegio Federico García Lorca del Zaidín una llamada de Chicho Ibáñez Serrador. Invitaba a su centro escolar a participar en el mítico programa ‘1, 2, 3’, en una edición especial que se emitía cada Navidad y que tenía como protagonistas a los niños.
El director encargó a la señorita Manoli que se hiciera cargo de la selección. Primero se eligieron a veinticuatro alumnos, de ahí quedaron doce y, tras pasar por una pequeña prueba de cultura general, se escogieron a los seis chicos que viajarían a Madrid a conocer el plató del programa más querido de la televisión española. El propio Chicho decidió finalmente que Jorge Iglesias e Inmaculada Romero fueran los representantes granadinos que jugarían con otros chavales de Alicante y de Toledo.

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Jorge e Inma fueron la segunda pareja en contestar a las cuestiones que se planteaban en la primera parte del programa: «Objetos de las fiestas navideñas. 1, 2, 3, responda otra vez», dijo Mayra Gómez Kemp, y los chicos del Zaidín fueron los que ofrecieron el mayor número de aciertos. «Han sido 16 respuestas acertadas a 52 puntos, 832 puntos», apuntó Lidia Boch en su calculadora. En el segundo turno de preguntas, Inma entregó a la presentadora un joyero de taracea granadina obsequio del colegio. «Aquí Chicho podrá poner todas sus joyas, que serán puros», agradeció Mayra. Ganaron 8.320 puntos por contestar a 10 nombres de operaciones aritméticas, «como por ejemplo sumar». Los nombre de afluentes para los ríos que la conductora del programa iba enumerando fue la última de las pruebas de esta primera etapa del concurso que, al ser una edición especial para el público infantil, les llevó directamente a la subasta.

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Jorge Iglesias, aquel chico de 12 años que cursaba séptimo de EGB, lo recuerda con el cariño de haber vivido uno de los momentos especiales de su vida. Las estrellas de la televisión de la época eran los actores que salían en el ‘1, 2, 3’ y en la subasta estaban todos: Beatriz Carvajal, Arévalo, Bigote Arrocet y hasta los Payasos de la tele, «que fue una gran sorpresa», apunta Jorge treinta años más tarde, «porque nadie nos lo había dicho». Los actores y azafatas iban dejando diferentes objetos que los chicos elegían o descartaban con las pistas de las primeras palabras de la tarjetita que los acompañaban: «Y hasta aquí puedo leer», repetía Mayra. El chollo se escondía detrás del gorro de un muñeco de nieve, dos cachorros de San Bernardo eran el regalo del ‘can can’ de Teresa Rabal, unas bicicletas acompañaban una carta a los Reyes Magos… Jorge era más decidido a la hora de descartar los regalos, pero se quedaron con el que a Inma le había gustado desde el principio: el zapato de cristal que les dejó Cenicienta al principio del concurso escondía dos motocicletas que se vinieron a Granada. «Como tenía 12 años no pude estrenarla hasta mucho después. Ahora la estoy restaurando. Es el símbolo de una etapa muy bonita de mi vida». Jorge recuerda que estaba tan nervioso que apenas aplaudía y que Chicho paró la grabación para llamarle la atención y recordarle que no estuviera tan serio, «‘que vas a quedar muy mal cuando te vean en Granada’, dijo y, claro, me puse de todos los colores».

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Recibimiento
Si pasar por el ‘1, 2, 3’ fue inolvidable, el recibimiento lo fue aún más. Todo el colegio les esperaba haciendo un pasillo a las puertas del centro que atravesaron a hombros de sus compañeros. También llegó la prensa y ese chico tímido del Zaidín dejó entonces de serlo.

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Ahora Jorge Iglesias es un zaidinero de pro, empresario, cordial, amable y extrovertido. No ha cesado de luchar por su barrio al que adora. Fundó el club ‘Zaidín 90’, reconocido con el Gorrión de Plata en 2013. «En una época complicada el club cumplió con una importante labor social». En las dos últimas elecciones José Torres Hurtado lo incluyó en su lista electoral y ha formado parte de la junta municipal de distrito y de la asociación de vecinos de la popular barriada. «El Zaidín es el mejor barrio del mundo, es como un pueblo, nos conocemos todos y es muy hospitalario. Todos son bienvenidos».

Jorge Iglesias en su despacho de su empresa Ventanas Icalo. Foto Ramón L. Pérez
Jorge Iglesias en su despacho de su empresa Ventanas Icalo. Foto Ramón L. Pérez

Cantinas escolares

Antes que educar, la República se vio obligada a dar de comer a sus niños. En los primeros años de la década de los treinta cobraron fuerza la creación de colonias escolares, roperos y cantinas. El Ayuntamiento de Granada fundó la Cantinas Escolares en el año 1914 con objeto de repartir comidas gratuitas entre los niños pobres que asistían a las Escuelas Nacionales y del Ave María. La institución benéfica pasó por unos años de inestabilidad hasta que, a partir del año 31 comienzan  a funcionar con regularidad. En la capital, la comida que se servía en los comedores escolares se elaboraba en la ‘Cocina Económica’ regentada por las Mercedarias, que cocinaban las raciones a un precio de treinta y cinco céntimos. Se hacían a base de potaje de garbanzos, habichuelas y lentejas con trozos de chorizo o tocino. Dos veces a la semana se servía cocido, «pues la experiencia ha demostrado que los potajes agradan mucho más a los escolares», contaba IDEAL en un artículo sobre las Cantinas publicado el 18 de diciembre de 1934. En aquel año se servían comida en 25 escuelas. Eran 922 raciones, aunque comían unos 1.400 niños. Montejícar, Víznar o Güéjar fueron algunos de los municipios en los que comenzó a funcionar un comedor en aquel frío mes de diciembre de hace 80 años.

Niños almuerzan en el comedor del asilo de San Rafael en una imagen de fecha desconocida. Foto Romero/Archivo de IDEAL
Niños almuerzan en el comedor del asilo de San Rafael en una imagen de fecha desconocida. Foto Romero/Archivo de IDEAL

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Un robo ‘elegante’

Corría el mes de diciembre de 1934 y un  grupo de malhechores planeaba en Granada el ‘atraco del siglo’. El objetivo era la joyería ‘La Purísima’, local que los hermanos López Secano regentaban en la calle Reyes Católicos. La banda, que estaba dirigida por un conocido “pistolero” malagueño (que vestía de forma elegante, se alojaba en los mejores hoteles de la ciudad y conducía un impecable Buick), estaba formada por,  entre otros, dos granadinos, uno de ellos, en prisión en el momento del suceso por un delito de robo.

Pero los criminales no contaban con la astucia del inspector general de Policía, Vicente Santiago, que conoció el plan por un chivatazo y se desplazó desde Madrid hasta la capital granadina para encargarse él mismo de este caso. Los agentes descubrieron el túnel que los delincuentes habían construido para perpetrar el robo.  Se accedía a él por el colector del alcantarillado de la calle Príncipe, y  desembocaba en el sótano de la citada joyería. Durante varios días vigilaron sin cesar los accesos al Embovedado desde la Acera del Darro. Los ladrones llegaron incluso  a realizar el butrón pero, al encontrarse con que las alhajas se guardaban en una caja fuerte, decidieron posponer el robo hasta contar con el material necesario para abrirla. Varios miembros de la banda se desplazaron hasta Algeciras para conseguir las herramientas, lo que permitió a la policía planificar la operación para pillarlos ‘in fraganti’.

Los malhechores debieron tardar unos siete días en la construcción del túnel que tenía una altura de una persona y unos 80 centímetros de ancho. Cuando los agentes inspeccionaron el subterráneo descubrieron huellas junto a la pared de otra joyería de la zona y en  bajo del Banco Español de Crédito.

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César Girón, en la serie “Curiosidades Granadinas” publicadas por este diario, investigó el tema en profundidad. Aquí les dejo el artículo publicado el 11 de noviembre de 2006 con la historia interesantísima del suceso.

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Andaluces de diciembre

El año 1979 el día de Andalucía se celebró el 2 de diciembre. Un año antes, en 1978, la firma del pacto de Antequera unió a los partidos andaluces en un objetivo común: conseguir la autonomía.

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Acordaron festejar el día de todos los andaluces el 4 de diciembre (aunque se celebraría el primer domingo del mes) día en el  que, también un año antes (1977) millones de andaluces había salido a la calle a favor del autonomismo.andalucia_79

El 4 de diciembre de 1977 se celebró el primer día de Andalucía con manifestaciones de afirmación autonómica en todas las provincias, empañadas por la muerte de Manuel García Caparrós, que falleció de un disparo en Málaga al intenta       colocar una bandera andaluza en el edificio de la Diputación.

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En Granada, en aquel día de diciembre cerca de 100.000 personas participaron en la manifestación. Al grito de “Andalucía por su autonomía”, centenares de banderas y pancartas verdiblancas recorrieron la ciudad, desde los paseos del Salón y la Bomba, pasando por la carrera del genil, Puerta Real y Reyes Católicos hasta Plaza Nueva donde el senador de UCD Antonio Jiménez Blanco, leyó el comunicado conjunto:

“Hoy, ya superado el largo periodo de carencia de libertades, este pueblo puede de nuevo hacer oír su voz y lo hace clamorosamente, debido a la progresiva toma de conciencia que se ha ido produciendo a lo largo de los últimos años, de que los graves problemas de Andalucía encontrarán mejor solución dentro de un marco autonómico, en el que los andaluces puedan decidir por sí mismos.

En Andalucía, en efecto, existen muchos y muy graves problemas: la emigración de los hombres  y los recursos; el elevado índice de paro, una difícil situación en el campo, que hace que unas tierras tan ricas como las nuestras no puedan garantizar el sustento de los que viven de ellas; una escasa y mal planificada industrialización unas condiciones de vida que son muy inferiores  a las de otras zonas del país. Todos ellos son problemas que exigen unas soluciones urgentes. […] ¡Viva Andalucía libre y autónoma!”

Fotografía de Torcuato Fandila
Fotografía del archivo de Torcuato Fandila

Aquel 4 de diciembre fue un día lluvioso. Al paso de la manifestación hubo algunos incidentes al aparecer banderas españolas en algunos edificios. En Puerta Real, se obligó a retirar la rojigualda y al paso por Reyes Católicos, en unos balcones donde había una colgadura de la bandera de España, se oyeron gritos de “fuera, fuera”. Cuando terminó la marcha autonómica, algunos grupos con banderas republicanas se enfrentaron a la Fuerza Pública en Gran Vía. Hubo varios policías heridos y cuatro personas fueron detenidas.

En el año 1980, el Referéndum andaluz del día 28 de febrero, se convirtió en un hito aún más importante e hizo que la fecha festiva cambiase de mes y de día.

El primer ‘botellón’

La sempiterna jovialidad del estudiante se hizo notoria la mañana del uno de diciembre de 1934 cuando los jóvenes alumnos de la Universidad de Granada pidieron vacaciones con una fiesta que se celebró por las calles de la ciudad. Así lo contaba IDEAL en la crónica de la fiesta, publicada el 2 de diciembre de 1934:

“Las calles de Granada fueron, en la mañana de ayer, recorridas por una pintoresca comitiva, cuyos componentes habían requisado todos los coches de caballos existentes aún en las paradas de alquiler y llevaban a su paso gran algarabía; eran los estudiantes, que pedían vacaciones.

A las diez y media, la plaza de la Universidad se encontraba llena de coches y entre los estudiantes se advertía la preparación de “algo gordo”.

Plaza de la Universidad durante unos disturbios. Fecha desconocida. Foto Fernando Moral/Archivo de IDEAL
Plaza de la Universidad durante unos disturbios. Fecha desconocida. Foto Fernando Moral/Archivo de IDEAL

 

La juerga comenzó con el ‘bautizo’ de un compañero, al que pusieron el nombre de ‘Vacaciones Humo del Puro’, después de verter sobre su cabeza el contenido de una botella de sidra en el estanque del Jardín Botánico. Aquellos días los excesos universitarios no estaban mal vistos y la ciudad aceptó como una divertida broma el desfase de los chicos. Los estudiantes pusieron una peseta por cabeza para alquilar  los trece coches de caballos que había disponibles, y desde la plaza de Derecho, enfilaron en cabalgata por el centro de la ciudad. Delante, ‘el neófito’ en brazos de su ‘madrina’ disfrazados para la ocasión, bebiendo directamente de la botella y al grito de «¡vivan las vacaciones!».

 

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Pero no eran tiempos para bromas. En octubre los obreros de Asturias se había sublevado y el temor a que la revolución se extendiera por todo el territorio tenía a las autoridades nerviosas. En Granada, el gobernador civil, Francisco Duelo, no tardó en reprobar este tipo de fiestas: «nada podrá disculpar su conducta si insisten, con el sabido propósito de adelantar las vacaciones de Pascua, en producir algaradas».

Duelo había destituido meses antes al alcalde Ricardo Corro Mocho, e incremento la vigilancia en las ‘rondas volantes’ para capturar ‘vagos y maleantes’:

“Quiero por tanto, adviertan ustedes que cuando se encuentro a un maleante en lagún establecimiento de bebidas o mala nota, su propietario o dueña será también detenido y cerrado el local si no se ha denunciado la presencia de este sujeto” , dijo a IDEAL el 5 de diciembre de 1934

 

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También se hablaba mucho aquellos días de la recogida de pobres de las calles de la ciudad, medidas que se tomaron para evitar cualquier sublevación.

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Guardias de asalto en la Plaza de la Universidad. Fecha desconocida. Fernando Moral/Archivo de IDEAL

Largas temporadas de esquí

Aquí les dejo una curiosidad sobre Sierra Nevada. Las largas temporadas para esquiar, que se prolongaban desde diciembre hasta agosto y las declaraciones de un joven esquiador, campeón universitario: Jerónimo Páez. Se publicó el 26 de noviembre de 1964.

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Pepe Real ficha por EAJ 16

Muchos le recordamos porque fue el pionero de los locutores de radio en Granada y la entrañable voz que cada Navidad animaba a la solidaridad de los granadinos con su tradicional ‘Subasta de las Ilusiones’ con la que se recaudaban fondos para los niños de la Clínica de San Rafael. Pero quizás no todos recuerden que Radio Granada, EAJ 16, lo ficho después de aprobar unas oposiciones que, además, fueron las primeras oposiciones a «speaker» que se realizaban en España. La prueba, que se llevó a cabo el 18 de noviembre de 1934, hace 80 años, consistió en la realización de tres ejercicios en los que los treinta y ocho aspirantes (entre ellos cuatro «señoritas») mostraron sus dotes para leer y pronunciar bien, conocer la castellanización correcta de las palabras extranjeras, redactar rápidamente, improvisar con celeridad un discurso y, sobre todo, debían de tener buena voz.

Primer ejercicio: Lectura ante el micrófono de unos cuantos recortes de prensa de dos partidos de fútbol internacionales, uno disputado en Italia y otro en Barcelona; una noticia de carácter social de París; la composición de un nuevo gobeirno francés; una cotización en bolsa; una poesía y un parte meteorológico.

Segundo ejercicio: Tres minutos para redactar tres notas escogidas por sorteo entre siete.

Tercer ejercicio: Desarrollo de tres temas de índole publicitario, entre ellos, varias cuñas para anunciantes de distinta índole, enlazados con conversación amena.

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La plaza estaba dotada con cuarenta duros de sueldo mensual. El tribunal eligió a José Real Garfia, la voz que iba a acompañar a los granadinos durante 37 años. La emisora decana de las ondas granadinas llevaba funcionando dos.

Pepe Real era de Valladolid. Estudió en la Escuela de Magisterio y trabajaba en una empresa de publicidad de la Plaza del Carmen y en los Almacenes La Paz, ‘recitando’ el género y las ofertas a través de un micrófono, cuando entró a trabajar en la radio.

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Pepe murió en junio de 1981.

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Pepe Real en Radio Granada. Fecha desconocida. Torres Molina/Archivo de IDEAL