Descubrí Randal’s Monday en Granada Gaming. No había escuchado hablar de él, pero a los cinco minutos de probar el videojuego tenía claro que se había creado una aventura gráfica que se inspiraba en el clásico y exitoso Monkey Island. Nexus Games, que se encontraba en una pequeña esquina de Granada Gaming sin hacer mucho ruido, fue para mí el gran triunfador del festival, al presentar un título que solo cuesta 20 euros y que se va a convertir en una de las sensaciones de 2015.

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Randal’s Monday es ante todo una historia friki. Cada paso que se da en el videojuego durante los primeros minutos nos hace reír y con el paso de los minutos nos contagiaremos de la locura de los personajes hasta quedar cautivados. Se incluye dentro del género ‘point and click’, con el que se engloba a las aventuras gráficas en las que se avanza interactuando con objetos en un escenario bidimensional. En la actualidad se trata de un género olvidado, por el auge del 3D y el movimiento. De ahí que Randal’s Monday haya encontrado un hueco entre los jugadores.

La historia comienza un domingo por la noche. Se celebra el compromiso matrimonial de Matt y Sally, una pareja amiga de Randal Hicks, el protagonista. El anillo de compromiso solo ha costado medio chicle de uva y esto da lugar al inicio de una conversación absurda con la que historia tomará sentido.

Como en Monkey Island, no será sencillo llegar hasta el final. El videojuego le exige al jugador que se exprima el cerebro para avanzar en determinados puzzles, hasta el punto de que su dificultad ha sido criticada por los usuarios que esperaban una historia simple que acabaría en unas horas. Nada de eso. Quien juegue a Randal’s Monday tardará como poco una semana en llegar al final si tiene bastante tiempo libre.

Con el paso de la aventura nos encontraremos con numerosas referencias al cine, la televisión o los videojuegos de los ochenta y noventa. Un homenaje a todo aquello que marcó una época y que de alguna manera inspira esta historia. La trama es caótica, pero a la vez genial. Los diálogos se encuentran muy bien escritos. Cuando nos toque interactuar tendremos que escoger entre tres respuestas –como en Monkey Island– y será ahí cuando descubramos si somos personas normales o nos hemos dejado embaucar por la locura de Randal.

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