Cariño…¿has cerrado la llave del gas?

La vida no es más que un esfuerzo inútil en la escalada de la memoria. Y es un esfuerzo inútil porque siempre acabamos cayendo en el abismo del olvido. No sé si alguien antes habrá dicho esto antes que yo, pero si no lo ha escrito nadie, ya tengo frase para la posteridad, para cuando me llegue el olvido definitivo.

Esta entrada de artículo encuadrada en el apartado de filosofía barata, es para justificar una situación que me imagino que a ustedes, estimados lectores, también les ha pasado. Estás a punto de hacer un viaje. Has metido las maletas en el coche, has estado toda la mañana intentando que no se te olvide nada de lo que quieres llevarte: el libro que has comprado, el cargador del móvil, el portátil por si te da por escribir… Todo lo llevas todo.

Emprendes el viaje. Cuando llevas 20 kilómetros o así, oyes a la parienta que te dice:

-¿Has cerrado la llave del gas?

-Maldita sea. Y ahora me lo preguntas.

-Te lo pregunto cuando me he acordado. Te lo dije antes de salir. Era algo que tenías que hacer.

-Está bien…Yo creo que sí, que lo he cerrado

-¿Crees que sí? Bueno… –me dice, como si me conociera de toda la vida y supiera que a partir de ese momento me dejaría con mi conciencia.  

Tú tienes el noventa y nueve por ciento de seguridad de que lo has apagado, pero queda ese maldito uno por ciento que es el que se convierte en obsesión. Y entonces empieza a funcionar esa  conciencia, la mala se supone porque la buena, la muy cobarde, se retira y se esconde en uno de los pliegues del alma. Anda y si cuando volvamos está la casa destruida por una explosión, anda y que si se incendia la casa… Total, que decides dar la vuelta y volver volver.

Otros veinte kilómetros de vuelta y cuando llegas, abres la puerta y efectivamente, la llave del gas está cortada. Te montas de nuevo en el coche y emprendes el viaje. Cuando llegas veinte kilómetros o así, la parienta vuelve a abrir la boca para decir:

-¿Y el aire acondicionado, ¿lo hemos cortado?

Y entonces tú tienes ganas de parar el coche y ponerte a llorar.

Lo dicho, la vida no es más que un esfuerzo inútil en la escalada de la memoria.

9 comentarios en “Cariño…¿has cerrado la llave del gas?”


  • Antonio García Carmona

    Joderos yo no tengo gas, jajajajajajaja.Aunque estoy de acuerdo con paco rus, un montón de bultos pa luego ir en calzoncillos y apargates to er día.

  • estoy seguro de que el 100 % de las personas le ha ocurrido lo mismo, pero el problema no es esa mala conciencia sino la cantidad de tonterias
    que necesitamos para hacer un puto viaje de una semana o fin de semana.
    Nos falta coche por todos lados.
    recuerdo en los años 60 que en una vespa se cargaba el equipaje y dos personas. ¿ como se las apañarian?.
    De vuelta te das cuenta que el 90 % de las mismas no las hemos utilizado y
    te quedas con cara de tonto subiendo las maletas y diciendote a ti mismo
    gilipollas.
    un abrazo

  • Estimado Andrés, me has dejado, como vulgarmente se dice “con las patas colgando”, me refiero a la frase con la que comienzas tu articulo.
    Espero y deseo que dicha filosofia no sea la consecuencia de un regreso forzoso a tu casa desde el Pantano del Cubillas, en algun fin de semana, cuando iniciabas viaje hacia tu pueblo y el mio .
    Un abrazo, Pepe.

    • Andrés Cárdenas Andrés Cárdenas

      Pepe, no sé qué sería de mi vida sin los despistes. Creo que no soy rico porque todos me cuestan dinero. Yo los tengo clasificados y alguno hasta me ha costado 1.400 euros. Ya te contaré.

  • Es verdad, amigo Andrés, que es un esfuerzo inútil luchar contra la memoria, sobre todo contra la memoria de tu mujer (la de cada cual). La mujer está dotada de una memoria prodigiosa frente a la que no podemos luchar. Es una batalla perdida. Y eso que nos avisan a cada instante. Una de sus frases preferidas cuando opinan de cualquier tema es… “acuérdate de lo que te digo”. Y digo yo, si tienen tanta memoria, ¿por qué no lo hacen ella y punto? De este modo, no se quedará una llave de paso sin cerrar, una maceta sin regar o cualquier otro olvido. Nosotros nunca hacemos nada. Por eso, la frase preferida que tienen para acabar de rematar la faena es… ¡es que tengo que estar yo en todo! Amén.

  • ¡Enhorabuena Andres!Así creo que es tu nombre, porque mira que llevamos tiempo siendo amigos y sin embargo a veces no me acuerdo del nombre.Bueno, la verdad es que tampoco me acuerdo de cuanto tiempo somos amigos. Ahora bien,estoy totalmente de acuerdo con este comentario que haces hoy en tu columna, y que gracias a Dios y a la informática lo he podido leer en no sé que restaureante de carretera de camino a… La verdad es que no recuerdo hacia donde voy; Pero una cosa si te voy a confesar, y es que a mí no se me ha olvidado nada en casa,por lo menos eso creo. ¡Ah! pero la conciencia yo la llevo bien tranquila,porque lo que sí se me ha olvidado es la parienta.¡Y es que la edad que tengo es muy mala! Un abrazo Andrés, te prometo que mi próximo comentario será más breve,pero tu ya me conoces.

    • Andrés Cárdenas Andrés Cárdenas

      ¿Has olvidado a la parienta aposta? No te creo. Un abrazo y ojalá mis articulillos sirvan para distraerte en la soledad. Porque esa es otra.

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