Vuelve la costumbre de limpiarse el culo con el papel de periódico

El otro día me pasó algo que creo que merece ser contado en una columna. Al menos tiene gracia y te da una idea de lo cabreada que anda la gente con lo que está cayendo.

Resulta que el viernes pasado, en un acto sin precedentes, casi 200 personas se reunieron en el Palacio Conde de Gabias para homenajear a la imprenta. Se presentaba un libro de Paco Martínez Vela en el que escribe una historia del invento de Gutenberg, que tan entredicho está en estos tiempos en los que los apocalípticos le ven un futuro muy negro. El acto resultó un canto al libro de papel y casi todos los reunidos creíamos a pie juntillas que nunca desaparecerá. Si el libro ha sobrevivido a las hogueras, seguro que sobrevivirá a la electrónica. Bueno, el caso es que yo intervine en el acto para hacer un elogio de los periódicos de papel, que también, según dicen los apocalípticos, están en la última etapa de su historia. Yo, a la vez que defendí el olor a tinta, los tipos de plomo, los chibaletes, los tipómetros y todos esos productos que han acompañado al invento del alemán, dije que los periódicos siempre han tenido mucha utilidad ajena a la de la propia lectura. Y les hablé de cuando las mujeres lo utilizaban para ponérselos en las espinilleras para que no le salieran cabrillas, de cuando servían para liar el pescado y sobre todo, la utilidad que tenían en los retretes donde, partidos convenientemente, se ponían en un gancho de alambre y podían servir también de información mientras alguien hacía sus necesidades. Dije que todas las páginas servían menos las de las esquelas porque no estaba bien visto que uno se limpiara el culo con el nombre de alguien que había fallecido recientemente.

La gente pasó un buen rato con mi intervención, a juzgar con las risas de nostalgia (casi todos los asistentes habían rebasado ya la mitad de su vida) que suscitó la misma. Y es que habían vivido esa época de necesidades y miserias y yo se la había recordado.

Cuando terminó el acto y me dispuse a bajarme de la tarima para salir al patio del edificio, un hombre de unos setenta años me dijo que quería hablar conmigo. Era un señor alto, con barba blanca y una camisa de rayas.

-¿Sabe? Yo he vuelto a utilizar el papel de periódico para limpiarme el culo.

Me lo dijo con tanta seriedad que yo llegué a pensar que tal vez era un jubilado  al que, debido a la crisis o a los recortes de las pensiones, no tenía ni para papel higiénico y había vuelto a utilizar la técnica del aseado del trasero con papel de los diarios.

-¿Tan mal están las cosas en su casa? –le dije con cierta preocupación.

-No, hombre, tampoco es eso –contestó cuando comprendió en el error de interpretación en el que yo había caído-, yo recorto los periódicos por donde están las fotos de Urdangarín, de los que han arruinado a Bankia, de los de los ERE y de ese gachó del Consejo del Poder Judicial que se iba a Marbella a costa del dinero público. ¡Esa satisfacción de limpiarme el culo con sus caras no me las quita nadie!

Dicho esto, se fue tan campante por donde había venido.

11 comentarios en “Vuelve la costumbre de limpiarse el culo con el papel de periódico”


  • Mª Angeles Barrionuevo Gómez

    Querido Andrés, pues yo también pisé el Palacio de los Condes de Gabia, pero para ver la exposición memorable también de Gómez-Moreno, y , casualidades de la vida, paramos una amiga y yo ante la imprenta pequeñita que allí tienen, y su mueble de tipos…recordé entonces que gran parte de mi infancia la pasé encima de la imprenta de Ideal, porque mi abuela, Doña Carlota, vivía en el piso cuarto de aquel edificio,frente a la preciosa iglesia de San Jerónimo, recordé el olor a tinta, los “toboganes” improvisados por donde bajaban los periódicos… y todos los niños y niñas del edificio, recordé al portero Pepe, que se disfrazaba de Rey Mago junto con algún otro voluntario voluntarioso del periódico, y también el ruido monótono de las máquinas en las largas noches de verano, cuando aún refrescaba en Granada al caer la tarde. Un periódico dá para muchas cosas ¿verdad?, yo no puedo pasar por delante de ése edificio sin mirarlo, con los mismos ojos que entonces…claro que tengo un ebook, pero amo profundamente el papel escrito, por muy poco ecologista que ésto sea, además visto lo visto y teniendo tantos usos….un beso.

  • A este hombre, amigo Andrés, esa satisfacción es tan grande como la que sentiremos los de a “pié”, cuando alguna vez llegue, y espero que sea pronto, que a todos los ladrones de guante blanco que hay tan “esturreados” por toda nuestra nación, purguen sus culpas como cualquier ciudadano que según la Constitución nos ampara, y a la vez nos desampara.

  • En los tiempos que corren menos mal que quedan algunos desahogos que no nos lo pueden recortar

  • Joder, que bien te explicas y lo explicas

  • Antonio García Carmona

    Andrés eres cojonudo lo que no se te ocurra a ti.

  • una manera de financiar el periodico no comprar, papel higienico, claro que habrá marcas diferentes, ABC- MUNDO-EL PAIS- IDEAL,lo malo es que se no quede grabado el articulo en las posaderas

  • Andres al paso que vamos se va a convertir no solo un trozo de periodico sino completo en papel higienico, no hay derecho con la que esta cayendo,y cada dia me levanto pensando en que noticias van a aparecer,ya solo cabe preguntarse quien no ha robado,y cuando van a dejar de joder a los mismos gilipollas o sea nosotros

  • Andrés, eres un genio. Un saludo, Javier Garrido

  • Querido Andrés. Siempre al día. En nuestro cole, como la Consejería lleva sin mandar un duro desde el año pasado, hemos vuelto al uso escatológico del periódico, ante la falta de papel higiénico.
    Real como la vida misma.

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