En Granada hay un dicho que reza: Llovió más que el día en el que enterraron a Zafra. Seguro que muchos de ustedes habrán recordado esta leyenda granadina al ver en la portada del Ideal de hace unos días la Carrera del Darro totalmente anegada. Por ese sitio precisamente navegó el ataúd de César de Zafra el día cuatro de marzo de 1.600. Estaba el cadáver dispuesto para el velatorio en la Casa de Castril, cuando una tremenda riada se lo llevó por delante. Y nunca más se supo de él, dando por válida la maldición de una gitana (“Quiera Dios que lo entierren las aguas del río”) que había sido apaleada meses atrás por el fallecido. El luctuoso suceso no amilanó a los dicharacheros, que enseguida hicieron chanzas de lo acaecido. Dicen que aquella misma noche, uno de los borrachos que salía de una taberna dijo aquello de “si el agua rompe los caminos, qué no hará con los intestinos”. En fin, que toda noticia tiene su punto de humor y nostalgia, un punto que nos desahoga (tal vez en esta ocasión no esté bien elegida esta palabra, dado el tema que nos ocupa), de la tristeza que provoca la realidad actual. Una tristeza que merece, lo decía en una columna reciente, la necesidad del optimismo.
Resulta que el cuatro de abril, unos cachondos lo eligieron para que fuera el Día Internacional de la Diversión. Como hay días internacionales para todo, también lo hay para el desahogo. Por lo visto, un grupo de ejecutivos del Banco Central de Humor Positivo (BCHP), cargados con maletines repletos de fajos de billetes de humor en efectivo, se pasearon por algunas capitales españolas (no tenemos noticias de que la iniciativa tuviera éxito en Granada, ciudad famosa por su malafollá) para repartir entre la ciudadanía un complemento de salario emocional: en total más de un millón de jocosidades, chascarrillos y retruécanos de las arcas del BCHP. Eduardo Jáuregui, uno de los gobernadores del BCHP, explicó hace unos días esta iniciativa de esta manera: “Entre las pésimas noticias económicas y los escándalos de corrupción política, los españoles actualmente no llegan a fin de mes con sus reservas de buen humor habituales. Por eso nos hemos visto obligados a suplirlas con este sobresueldo adicional”. Así que se invitaron a los ciudadanos a retirar fondos del BCHP billetes de humor en efectivo.
Dicho lo cual, sólo basta abrir un periódico para darnos cuenta de la necesidad de esa diversión y del déficit de humor en la sociedad actual. En Granada, por ejemplo, el desánimo cunde cuando leemos noticias como la de la subida del paro o la desaparición de la teleasistencia, por decir sólo dos. Así que sirva como contribución personal a ese Día Internacional de la Diversión este chiste sacado ayer mismo del Banco Central de Humor Positivo. Es sobre un amigo que se encuentra en Puerta Real con otro y le pregunta por qué va tan abatido por la vida.
-Es que me he quedado en el paro y debo 10.000 euros. Mis acreedores me atosigan para cobrarme cada vez que me ven por la calle.
-Pues ponte barba postizas y así los despistas –le recomienda el amigo.
A lo que aquel contesta:
-No puedo. Con barba debo 20.000.
Feliz Día Internacional de la Diversión.

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