{"id":153,"date":"2012-10-22T16:27:34","date_gmt":"2012-10-22T16:27:34","guid":{"rendered":"http:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/?p=153"},"modified":"2012-10-22T16:27:48","modified_gmt":"2012-10-22T16:27:48","slug":"siento-luego-existo-y-pienso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2012\/10\/22\/siento-luego-existo-y-pienso\/","title":{"rendered":"Siento, luego existo y pienso."},"content":{"rendered":"<p>Anta\u00f1o sol\u00eda decirse que era desaconsejable dormir junto a aquellos aparatosos relojes despertadores porque el coraz\u00f3n terminaba latiendo al mismo ritmo que el mon\u00f3tono tic-tac de su ruidosa maquinaria.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n acostumbramos a recordar, en conversaciones banales, el refr\u00e1n \u201c<em>dos que duermen en el mismo colch\u00f3n, se vuelven de la misma condici\u00f3n<\/em>\u201d para indicar que dos personas, tras convivir muchos a\u00f1os, opinan de la misma manera (incluso terminan pareci\u00e9ndose f\u00edsicamente).<\/p>\n<p>Y en otro orden de cosas, hablamos de las parejas cuyos corazones laten al un\u00edsono cuando se sienten profundamente enamorados.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/t3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQUPLfVCO5YeGghEzKDXW_V32SS8ZUYatEViz6WU1XtttBc1IPM\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Sirvan estos tres ejemplos cotidianos para ilustrar los recientes avances cient\u00edficos en el campo de la Neurocardiolog\u00eda, que han venido a refrendar lo que ya suger\u00edan los f\u00edsicos del antiguo Egipto cuando identificaban al coraz\u00f3n con peque\u00f1o cerebro.<\/p>\n<p>En la <strong>Universidad de Oxford<\/strong> se ha descrito una red compuesta por m\u00e1s de 40.000 neuronas iguales a las que disponemos en el cerebro, adem\u00e1s de otras responsables espec\u00edficamente de las funciones cardiol\u00f3gicas b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Este \u00f3rgano es mucho m\u00e1s que un m\u00fasculo que bombea 400 litros de sangre por hora a todo el organismo, ya que se comporta tambi\u00e9n como una gl\u00e1ndula secretora de hormonas (ANF, P\u00e9ptido natriur\u00e9tico cerebral, oxitocina) y como un centro de control que interviene en las relaciones emocionales y cognitivas entre \u00e9l mismo, el cerebro y el cuerpo (<strong>H. Martin<\/strong>).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/t3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQHW5ev_Au2J48EuAKVQAQQKe8I-HfIeWh7fKNU0gUfqRCmIAW9\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Estas propiedades neurofisiol\u00f3gicas le confieren un car\u00e1cter muy especial, tanto que explican en parte la ancestral creencia de que las emociones residen en el coraz\u00f3n mientras que la raz\u00f3n est\u00e1 dominada por el cerebro. Sabemos de los centros y n\u00facleos cerebrales encargados de mediar en las reacciones primarias e instintivas (am\u00edgdala), los deseos (n\u00facleo accumbens), el placer (corteza cingulada), la aversi\u00f3n al riesgo (corteza orbitofrontal), el procesamiento ling\u00fc\u00edstico (\u00e1reas de Broca y Wernicke)) o en las relaciones interpersonales (\u00e1rea prefrontal), pero ahora nos encontramos con la certeza de que el coraz\u00f3n lidera y controla determinados procesos cognitivos y emocionales iniciando instrucciones concretas mediante la conexi\u00f3n directa con las estructuras cerebrales.<\/p>\n<p>Por otro lado, se ha comprobado que el coraz\u00f3n genera un campo electromagn\u00e9tico capaz de influir en las c\u00e9lulas de su entorno y de alcanzar hasta un radio de entre dos y cinco metros. Esa capacidad, 5.000 veces mayor que la generada por el cerebro, puede provocar la interacci\u00f3n con otros corazones que se encuentren en su zona de influencia.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/t0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcRaBb4FrJv_3_SS1Wk3HzB-ZVhwpIv9xaIFTsTzkjiq9ogjCJBr\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Ello explica la sincronizaci\u00f3n de los corazones de una madre y su hijo durante el per\u00edodo que m\u00e1s tiempo pasan juntos. Y tambi\u00e9n justifica que determinadas personas con una fuerte tendencia a la depresi\u00f3n o a la excitaci\u00f3n contagien su \u00e1nimo a las que conviven diariamente con ellas.<\/p>\n<p>La neurocardiolog\u00eda est\u00e1 profundizando en los mecanismos que regulan la interactividad entre el coraz\u00f3n y el cerebro con objeto de favorecer las se\u00f1ales coherentes y evitar las se\u00f1ales ca\u00f3ticas. Las primeras provocan una mejor\u00eda en la capacidad de percepci\u00f3n de lo que sucede en nuestro entorno, una mayor sensibilidad hacia las personas y un mejor conocimiento de lo que pensamos y sentimos. Las segundas, por el contrario, nos hacen m\u00e1s insensibles y menos dotados para profundizar en nuestros pensamientos y empatizar con los que nos rodean.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/t0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQVxKxcMG_bbuvW2FQST91aNdY56IyjtFwV3At9kKsR_h6KLSi5\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Si somos capaces de conseguir esa coherencia interior, deber\u00edamos favorecer la coherencia con los dem\u00e1s, en nuestros n\u00facleos familiares, en los equipos de trabajo o cualquier relaci\u00f3n interpersonal. Ello implicar\u00eda la armonizaci\u00f3n de voluntades y la consecuci\u00f3n de objetivos comunes para beneficio del grupo mediante sistemas de colaboraci\u00f3n rec\u00edprocos, abandonando posiciones ego\u00edstas o comportamientos oportunistas (<strong>M.A. Nowak<\/strong>).<\/p>\n<p>Los llamados mecanismos de reciprocidad directa e indirecta que favorecen la cooperaci\u00f3n entre individuos, aparecen diferenciados de los lazos afectivos entre familiares y amigos y suelen estar vinculados a otros aspectos relacionados con la reputaci\u00f3n personal (<strong>R. Henderson<\/strong>) y, tambi\u00e9n, con el desarrollo evolutivo del lenguaje.<\/p>\n<p>As\u00ed, emulando las palabras de <strong>F. Bacon, <\/strong><em>\u201clos hombres creen que la raz\u00f3n demanda las palabras, pero tambi\u00e9n sucede que las palabras toman su fuerza contra la raz\u00f3n<\/em>\u201d, podr\u00edamos decir que los hombres creen que la raz\u00f3n prevalece sobre las emociones, pero sucede que las emociones toman su fuerza para potenciar las decisiones de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/t0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcSXAbiZ20BaGbMlMXHp0D0GR75erw6D-HFOgjhHSIEBLH55-VxulQ\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Procuremos la coherencia individual para sentirnos mejor con nosotros mismos, y favorezcamos la colectiva para lograr grados de cooperaci\u00f3n que permitan avanzar al un\u00edsono, ayudando a que la creatividad y la voluntad fluyan para alcanzar objetivos de progreso comunes.<\/p>\n<p>O podemos sumirnos en el caos individual y en el colectivo para permanecer sumisos ante cualquier crisis que nos brote bajos los pies. La decisi\u00f3n es nuestra.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Navarro Llena<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.twitter.com\/@jmnllena\">www.twitter.com\/@jmnllena<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anta\u00f1o sol\u00eda decirse que era desaconsejable dormir junto a aquellos aparatosos relojes despertadores porque el coraz\u00f3n terminaba latiendo al mismo ritmo que el mon\u00f3tono tic-tac de su ruidosa maquinaria. 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