{"id":1809,"date":"2025-10-20T07:44:26","date_gmt":"2025-10-20T07:44:26","guid":{"rendered":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/?p=1809"},"modified":"2025-10-20T07:44:26","modified_gmt":"2025-10-20T07:44:26","slug":"ad-baculum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2025\/10\/20\/ad-baculum\/","title":{"rendered":"Ad baculum"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace casi dos lustros que convivimos con <a href=\"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2017\/12\/17\/posfactual\/\">lo posfactual, la posverdad<\/a>. Desde entonces, no nos ruborizarnos al constatar c\u00f3mo la verdad se transforma a diario en un concepto maleable, una sustancia moldeada por los intereses del poder y replicada por medios c\u00f3mplices. En esta era de lo \u201cpost\u201d, las emociones pesan m\u00e1s que los hechos y la raz\u00f3n que los sustenta. La narrativa ha sustituido a la evidencia. Lo inquietante no es solo la manipulaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la realidad, sino nuestra docilidad ante ello. Nos hemos acostumbrado a aceptar como ciertos los relatos que confirman nuestros prejuicios o que alambican nuestros miedos, sin preguntarnos qui\u00e9n los construye ni con qu\u00e9 prop\u00f3sito. La posverdad no existir\u00eda sin nuestra anuencia, sin ese deseo colectivo de ser guiados m\u00e1s desde la displicencia que por la conciencia, sin esa arbitrariedad humana de elegir la simpleza como mecanismo conductual.<\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo alem\u00e1n <strong>Dietrich Bonhoeffer<\/strong>, asesinado por oponerse al nazismo, advirti\u00f3 que esa simpleza, o <a href=\"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2025\/08\/18\/deambular-entre-la-estupidez-y-la-complejidad\/\"><em>estupidez<\/em><\/a>, es m\u00e1s peligrosa que la maldad. El mal puede reconocerse, denunciarse y combatirse. La estupidez, en cambio, se disfraza de buena intenci\u00f3n o de ingenuidad. El est\u00fapido, dec\u00eda Bonhoeffer, no act\u00faa por malicia sino por falta de juicio. Es quien se deja absorber por el ruido ambiente, quien repite sin pensar lo que otros dicen, quien delega su capacidad de discernir y decidir. Esa estupidez (colectiva y contagiosa) es el terreno f\u00e9rtil donde arraiga la posverdad en las sociedades que no piensan por s\u00ed mismas, que acaban hablando con la misma voz de su opresor o de su dirigente pol\u00edtico, haciendo suyos argumentos que dif\u00edcilmente resistir\u00edan una apelaci\u00f3n m\u00ednimamente \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Ingenieros<\/strong>, en \u201c<em>El hombre mediocre<\/em>\u201d, identific\u00f3 otro s\u00edntoma del declive moral: la renuncia a la originalidad y a la iniciativa. El mediocre no tiene s\u00f3lidos ideales propios ni se atreve a desafiar las convenciones; se adapta, aplaude sin reflexionar, confunde prudencia con servilismo y lo transforma en proselitismo. Ingenieros alertaba contra el conformismo de las masas, hoy amplificado por los algoritmos que refuerzan sesgos y diluyen la responsabilidad individual. Cada clic premia la docilidad y penaliza la disidencia. Cada \u201cme gusta\u201d encierra una peque\u00f1a concesi\u00f3n al pensamiento \u00fanico, arrinconando el criterio propio.<\/p>\n\n\n\n<p>La falacia \u201c<em>ad baculum<\/em>\u201d (el argumento basado en la amenaza) completa este tri\u00e1ngulo cuyos otros v\u00e9rtices son la estupidez y la mediocridad. En la sociedad contempor\u00e1nea, la coacci\u00f3n rara vez adopta la forma de violencia expl\u00edcita. Se ejerce mediante la sutileza del miedo a perder el trabajo, a ser se\u00f1alado en redes, a disentir p\u00fablicamente, a ser menospreciado socialmente. El poder ya no necesita imponer su autoridad por la fuerza; le basta con manipular la percepci\u00f3n de la realidad para a\u00f1adirle ciertas dosis de temor. La coerci\u00f3n se vuelve cultural y la obediencia un signo de progresismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estupidez, mediocridad y miedo conforman el caldo de cultivo perfecto para la manipulaci\u00f3n. La primera anestesia el pensamiento cr\u00edtico; la segunda lo sustituye por comodidad; el tercero lo consolida bajo una apariencia de orden. Hoy se gobierna con la saturaci\u00f3n informativa y la confusi\u00f3n planificada; con esa falsa sensaci\u00f3n de libertad que produce elegir entre versiones cuidadosamente dise\u00f1adas que parten de la misma mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n, en su versi\u00f3n m\u00e1s superficial, son templos del espect\u00e1culo donde los hechos sirven de pretexto para configurar lo posfactual. La posverdad deja de ser una patolog\u00eda del sistema para ser el \u00f3rgano que lo sustenta. La poblaci\u00f3n, sometida a la urgencia del clic y la emoci\u00f3n instant\u00e1nea, busca historias, no datos. Y los poderosos (pol\u00edticos o lobbies) dominan ese lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la responsabilidad no recae \u00fanicamente en ellos. Cada ciudadano que comparte sin verificar, que opina sin comprender, que confunde indignaci\u00f3n con pensamiento, contribuye a perpetuar este ciclo. Hemos cambiado la raz\u00f3n por la reacci\u00f3n visceral. La posverdad prospera porque nos hemos vuelto perezosos moralmente, porque preferimos sentirnos parte de lo que parece correcto antes que estarlo consciente y consecuentemente. Bonhoeffer habr\u00eda reconocido que la estupidez no es un defecto intelectual, sino una decisi\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Liberarse de esta presi\u00f3n ideol\u00f3gica no exige una revoluci\u00f3n, sino un cambio interior: recuperar la capacidad de dudar, el derecho a disentir, la valent\u00eda de pensar por cuenta propia. El ant\u00eddoto contra la falacia \u201c<em>ad baculum<\/em>\u201d no es la confrontaci\u00f3n, sino la independencia intelectual. No se trata de negar la autoridad, sino de exigirle coherencia. El miedo es un instrumento de control; solo quien se atreve a enfrentarlo puede considerarse libre, m\u00e1xime de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra la mediocridad, el remedio es volver a creer en los ideales, en la excelencia moral, en la dignidad del esfuerzo intelectual. La mediocridad se alimenta de la resignaci\u00f3n; resistirla exige esperanza no ingenua, la que se construye con conocimiento y discernimiento. En tiempos donde todo se relativiza, aspirar a la verdad es ya un acto de rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y frente a la estupidez, la respuesta es la lucidez compartida. No basta con pensar; hay que ense\u00f1ar a pensar. La educaci\u00f3n cr\u00edtica (no la instrucci\u00f3n mec\u00e1nica) es el verdadero campo de batalla. Una sociedad que ense\u00f1a a distinguir entre evidencia y opini\u00f3n, a identificar las falsedades que dominan el discurso p\u00fablico, se vacuna contra la manipulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay poder que no intente moldear la conciencia de los gobernados, pero s\u00ed debe haber ciudadanos capaces de no dejarse moldear. Ser libres en la era de la posverdad no consiste en escapar del sistema, sino en no confundirlo con la realidad. Porque la verdad, aunque inc\u00f3moda y fr\u00e1gil, sigue existiendo; solo requiere ojos dispuestos a identificarla y mentes preparadas para defenderla.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha es contra los manipuladores y, m\u00e1s a\u00fan, contra la pasividad con que les abrimos la puerta. La posverdad se desarma con pensamiento, la mediocridad con ideales y la estupidez con educaci\u00f3n. Tal vez nunca logremos erradicarla del todo, pero s\u00ed podemos negarnos a ser su instrumento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.linkedin.com\/in\/jos%C3%A9-manuel-navarro-llena\/\">Jos\u00e9 Manuel Navarro Llena<\/a><\/strong><br>@jmnllena<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace casi dos lustros que convivimos con lo posfactual, la posverdad. Desde entonces, no nos ruborizarnos al constatar c\u00f3mo la verdad se transforma a diario en un concepto maleable, una sustancia moldeada por los intereses del poder y replicada por medios c\u00f3mplices. En esta era de lo \u201cpost\u201d, las emociones pesan m\u00e1s que los hechos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":66,"featured_media":1810,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12528,73905,11480],"tags":[73943,73946,73877,73930,73944,73904,73906],"class_list":["post-1809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gestion-de-la-confianza","category-politica","category-sin-categoria","tag-ad-baculum","tag-corrupcion","tag-economia","tag-estupidez","tag-mediocridad","tag-politica","tag-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/66"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1809"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1811,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1809\/revisions\/1811"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}