{"id":1840,"date":"2026-01-15T08:50:07","date_gmt":"2026-01-15T08:50:07","guid":{"rendered":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/?p=1840"},"modified":"2026-01-15T08:50:07","modified_gmt":"2026-01-15T08:50:07","slug":"violencia-simbolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2026\/01\/15\/violencia-simbolica\/","title":{"rendered":"Violencia simb\u00f3lica"},"content":{"rendered":"\n<p>Cada vez resulta m\u00e1s frecuente preguntarse c\u00f3mo es posible que trabajadores explotados por sus empleadores, ciudadanos enga\u00f1ados por sus l\u00edderes pol\u00edticos, personas sometidas por sus parejas o j\u00f3venes embaucados por \u201cinfluencers\u201d sean incapaces de romper esas relaciones que los subyugan, aun pudiendo ser conscientes de su perjuicio. La respuesta es compleja. Las relaciones humanas y el funcionamiento de nuestra mente rara vez admiten explicaciones simples y, aunque no impedir\u00e1 que estas situaciones sigan produci\u00e9ndose, conf\u00edo en que lo aqu\u00ed expuesto ayude a abrir los ojos, en el \u00e1mbito personal o en el profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>En este \u00faltimo, los datos hablan con claridad cuando se despojan de artificios estad\u00edsticos. La insatisfacci\u00f3n laboral se ha convertido en una de las principales causas de absentismo en Espa\u00f1a, solo superada por la enfermedad f\u00edsica. Detr\u00e1s de la llamada \u201cdesconexi\u00f3n emocional\u201d se esconde una realidad que la gesti\u00f3n empresarial contempor\u00e1nea, obsesionada con la rentabilidad a corto\/medio plazo y la presi\u00f3n fiscal, se resiste a afrontar. El s\u00edndrome de \u201csilla vac\u00eda\u201d no es un dato f\u00fatil, es el s\u00edntoma de una ruptura profunda entre la organizaci\u00f3n y quienes la sostienen; la prueba de un modelo de gesti\u00f3n que, en su b\u00fasqueda de eficiencia, ha terminado por desposeer de alma a las empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los expertos en <em>management<\/em> observan con perplejidad c\u00f3mo se ha olvidado el modelo humanista que Mary Parker Follett formul\u00f3 a comienzos del siglo XX. Follett conceb\u00eda la empresa como una comunidad orientada a un prop\u00f3sito compartido, no como un engranaje de piezas intercambiables. Defend\u00eda el tr\u00e1nsito del \u201c<em>poder sobre<\/em>\u201d al \u201c<a href=\"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2014\/05\/11\/y-tu-de-quien-eres\/\"><em>poder con<\/em><\/a>\u201d, de la coerci\u00f3n a la colaboraci\u00f3n. Sin embargo, un siglo despu\u00e9s, el paisaje corporativo parece haber involucionado hacia formas cada vez m\u00e1s sofisticadas de control, donde el humanismo se percibe como un lujo incompatible con la cuenta de resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender por qu\u00e9 un empleado deja de acudir a su puesto, conviene antes entender por qu\u00e9 acepta, durante tanto tiempo, directrices opresivas o din\u00e1micas organizativas t\u00f3xicas. Max Weber defini\u00f3 la \u201cdominaci\u00f3n leg\u00edtima\u201d como aquella que no se promueve por la fuerza, sino en la ilusoria creencia de los dominados en la validez de las \u00f3rdenes. En la empresa moderna, esa legitimidad suele ser racional-legal: obedecemos porque existe un contrato y una jerarqu\u00eda que consideramos a priori razonable. Pero esta legitimidad se vuelve fr\u00e1gil cuando se vac\u00eda de contenido humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed resulta iluminador el pensamiento de Gramsci. Muchas organizaciones han construido una aut\u00e9ntica \u201chegemon\u00eda cultural\u201d, un sistema de valores en el que la visi\u00f3n del liderazgo es asumida por los empleados como un valor com\u00fan incuestionable. Se nos dice que la auto explotaci\u00f3n es \u201ccompromiso\u201d, que la precariedad es \u201cflexibilidad\u201d y que la presi\u00f3n del mercado justifica la erosi\u00f3n de la cultura interna. Cuando esa hegemon\u00eda se resquebraja y el trabajador deja de identificar los objetivos de la empresa como propios, emerge la insatisfacci\u00f3n que hoy alimenta las estad\u00edsticas de absentismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la forma m\u00e1s eficaz de dominaci\u00f3n es la que no se percibe como tal. Pierre Bourdieu denomin\u00f3 \u201cviolencia simb\u00f3lica\u201d a ese poder que se ejerce sin coerci\u00f3n f\u00edsica, mediante la imposici\u00f3n de significados y la interiorizaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda. En muchas empresas, esta violencia adopta la forma de m\u00e9tricas constantes, competitividad mal entendida y evaluaciones permanentes. No se castiga con sanciones expl\u00edcitas, sino con el silencio, con la desaprobaci\u00f3n sutil o con la insinuaci\u00f3n de que el valor profesional, y casi personal, se reduce al \u00faltimo resultado obtenido. Esta dominaci\u00f3n, aceptada inicialmente como natural, termina por quebrar el \u00e1nimo y generar una fatiga existencial que la medicina apenas sabe nombrar, pero que el cuerpo traduce en necesidad de ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esta estructura invisible de poder, se hace urgente recuperar la \u201cgesti\u00f3n por confianza\u201d, un modelo que sustituye el control excesivo por autonom\u00eda responsable y se apoya en la coherencia, la \u00e9tica, la comunicaci\u00f3n abierta y el empoderamiento de las personas. No se trata de ingenuidad, sino de una forma distinta y m\u00e1s eficaz de gobernar organizaciones complejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para reconstruir el v\u00ednculo emocional, es imprescindible transformar la gram\u00e1tica del mando. Un estudio reciente publicado en <em>Behavioral Scientist<\/em> aporta como clave reveladora la diferencia entre preguntar \u201cpor qu\u00e9\u201d y preguntar \u201cc\u00f3mo\u201d. En la gesti\u00f3n tradicional, el \u201cpor qu\u00e9\u201d suele funcionar como un juicio encubierto (\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no se alcanz\u00f3 el objetivo?\u201d), refuerza la asimetr\u00eda de poder y coloca al trabajador a la defensiva. El \u201cc\u00f3mo\u201d, en cambio, abre un espacio de colaboraci\u00f3n (\u201c\u00bfC\u00f3mo podemos mejorar?\u201d, \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo ayudarte?\u201d). Es un gesto de humildad que devuelve al empleado la condici\u00f3n de interlocutor v\u00e1lido y recupera el esp\u00edritu humanista de Follett.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda palanca de cambio la se\u00f1ala Dan Heath al reflexionar sobre la finalidad de las metas. Muchas organizaciones dominan el arte de definir KPIs, pero han olvidado preguntarse \u201ccu\u00e1l es el objetivo del objetivo\u201d. Si la meta se reduce a incrementar la rentabilidad, el empleado se siente un medio al servicio de un fin ajeno. Pero cuando se explica que ese resultado permitir\u00e1 innovar, mejorar la vida de los clientes o garantizar la estabilidad de quienes forman la empresa, el objetivo adquiere una dimensi\u00f3n subjetiva trascendente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una gesti\u00f3n humanista va m\u00e1s all\u00e1 de dar \u00f3rdenes, busca que cada persona entienda el sentido y el impacto de su trabajo, sustituyendo la violencia simb\u00f3lica por un prop\u00f3sito moralmente leg\u00edtimo. El absentismo revela as\u00ed una crisis del sentido empresarial m\u00e1s que un problema sanitario. Solo las empresas que reconstruyan su cultura sobre la confianza (como defend\u00eda M.P. Follett) lograr\u00e1n ser resilientes y creativas. La \u201csilla vac\u00eda\u201d recuerda que, m\u00e1s all\u00e1 de balances, lo que sostiene a una organizaci\u00f3n es la voluntad humana. Si se descuida, ninguna estrategia podr\u00e1 repararla.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos hablado en t\u00e9rminos de empresa, pero lo expuesto puede trasladarse al terreno pol\u00edtico o al personal en los que la hegemon\u00eda cultural o la violencia simb\u00f3lica son diariamente aplicadas para crear ciudadanos sumisos o personas subyugadas. Pensemos en ello.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Manuel Navarro Llena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>@jmnllena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Publicado en <a href=\"https:\/\/www.ideal.es\/opinion\/jose-manuel-navarro-llena-violencia-simbolica-20260115230323-nt.html\">Ideal (Grupo Vocento)<\/a> &#8211; 15\/01\/2026<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"644\" height=\"1162\" src=\"http:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica-644x1162.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1842\" srcset=\"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica-644x1162.jpg 644w, https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica-166x300.jpg 166w, https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica-768x1386.jpg 768w, https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica-851x1536.jpg 851w, https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/files\/2026\/01\/Violencia-Simbolica.jpg 926w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/a><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez resulta m\u00e1s frecuente preguntarse c\u00f3mo es posible que trabajadores explotados por sus empleadores, ciudadanos enga\u00f1ados por sus l\u00edderes pol\u00edticos, personas sometidas por sus parejas o j\u00f3venes embaucados por \u201cinfluencers\u201d sean incapaces de romper esas relaciones que los subyugan, aun pudiendo ser conscientes de su perjuicio. 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