{"id":410,"date":"2014-09-08T11:15:50","date_gmt":"2014-09-08T11:15:50","guid":{"rendered":"http:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/?p=410"},"modified":"2014-09-08T11:15:50","modified_gmt":"2014-09-08T11:15:50","slug":"la-exuberancia-irracional-de-baldomera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2014\/09\/08\/la-exuberancia-irracional-de-baldomera\/","title":{"rendered":"La exuberancia irracional de Baldomera."},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan Warren Buffet los inversores deben ser cautelosos cuando los dem\u00e1s sean codiciosos, y codiciosos cuando los dem\u00e1s sean temerosos. Pero \u00bfqu\u00e9 marca realmente la diferencia entre la cautela y la codicia en cualquier persona y, especialmente, en las dedicadas a jugar con el dinero propio (y el ajeno)?.<\/p>\n<p>Seguramente, la formaci\u00f3n acad\u00e9mica y la profesional tienen mucho que ver en el perfil avaricioso o generoso de cualquiera de nosotros, as\u00ed como la experiencia personal y el entorno donde nos desenvolvemos diariamente y las oportunidades que se nos presentan para comportarnos de una u otra manera. Pero lo cierto es que el resultado de una conducta m\u00e1s o menos codiciosa est\u00e1 muy relacionado con los mecanismos de recompensa y de aversi\u00f3n al riesgo que se activan en nuestro cerebro, seg\u00fan sendos estudios llevados a cabo por A. Smith y R. Kirby.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.emulsiondigital.com\/images\/20090920125435_avaricia.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"173\" \/><\/p>\n<p>La activaci\u00f3n m\u00e1s intensa del n\u00facleo accumbens que de la \u00ednsula determinar\u00e1 que seamos m\u00e1s propensos a hacer inversiones arriesgadas o a desear mayores ganancias que nuestros cong\u00e9neres y, si ocurre a la inversa, seremos m\u00e1s cautelosos y haremos una valoraci\u00f3n m\u00e1s prudente del riesgo que afrontamos.<\/p>\n<p>Para un inversor, pujar agresivamente por determinadas acciones en bolsa tiene una justificaci\u00f3n primaria: obtener un alto beneficio; pero tambi\u00e9n realizar este tipo de operaciones implica generar burbujas econ\u00f3micas cuyas consecuencias ya todos conocemos. Los inversores fr\u00edos y experimentados vender\u00e1n pronto y \u201char\u00e1n caja\u201d. Los impulsivos se dejar\u00e1n llevar por el espejismo de ganancias f\u00e1ciles y terminar\u00e1n perdiendo toda su inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La diferencia entre unos y otros, en t\u00e9rminos reduccionistas, ser\u00e1 el \u00e1rea de su cerebro que haya tomado las riendas de la decisi\u00f3n, ayudada tambi\u00e9n por otros mecanismos coadyuvantes como son la acci\u00f3n de la dopamina y de la testosterona.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.investigacionyciencia.es\/images\/12988\/newsImageThumbnail.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>En ocasiones, las decisiones en este \u00e1mbito econ\u00f3mico tienen que ver con nuestro sentido de la justicia y la equidad. Un inversor particular se enfrenta a su propio destino, pero uno que puede \u201cespecular\u201d con el futuro econ\u00f3mico y la estabilidad de miles de personas afronta motivaciones que van un poco m\u00e1s all\u00e1 y que tienen que ver con la ambici\u00f3n, con la codicia y la autoexculpaci\u00f3n de sus consecuencias; no hay lugar para el concepto del bien com\u00fan cuando es el beneficio propio el que prevalece.<\/p>\n<p>En estos casos, adem\u00e1s, otras \u00e1reas intervienen para sopesar las consecuencias (la corteza orbitofrontal y la corteza prefrontal ventromedial) y para superarlas en base al deseo de recompensa futura (el estriado ventral y la am\u00edgdala). Lo m\u00e1s curioso es que en los experimentos realizados por C. Camerer con tres segmentos de poblaci\u00f3n (niveles econ\u00f3micos bajo, medio y alto) la compra entusiasta de acciones era la misma en los individuos de mayores ingresos que en los de menores, con la salvedad de que los primeros eran capaces de salirse a tiempo de que el mercado alcista colapsase mientras que los segundos no advert\u00edan las posibles consecuencias de mantener sus inversiones y perd\u00edan todo al explotar la burbuja econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>En los inversores digamos \u201cricos\u201d, adem\u00e1s de activarse el n\u00facleo accumbens en los momentos de compra impulsiva, interven\u00eda en un momento dado la \u00ednsula al decidir vender y recoger sus ganancias a pesar de la tendencia ascendente de los precios. En cambio, los inversores con menos recursos parec\u00edan ser insensibles a esa se\u00f1al de la \u00ednsula y ca\u00edan presa de una \u201cexuberancia irracional\u201d al dejarse llevar por una excesiva codicia para obtener mayores ganancias y no ser capaces de frenar a tiempo esta conducta. Las clases medias no afrontaron muchos riesgos, por lo que no se vieron afectados por el comportamiento del mercado de valores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.quo.es\/var\/quo\/storage\/images\/ciencia\/historia\/historia_de_las_burbujas_economicas\/313973-1-esl-ES\/historia_de_las_burbujas_economicas_reference.jpg\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"168\" \/><\/p>\n<p>Hablando de burbujas, puede haber una cierta correlaci\u00f3n entre aquella exuberancia irracional y el frenes\u00ed especulativo que se desencadena cuando las expectativas de ping\u00fces dividendos alimentan a toda una sociedad eclipsada por un estado del bienestar ficticio o, cuando menos, maquillado. No es necesario que haya un malvado estafador y un amplio colectivo de ingenuos \u201cpobres\u201d inversores, como en el caso de los esquemas piramidales de Ponzi, sino que puede presentarse de manera espont\u00e1nea cuando confluyen, en mercados abiertos y no regulados, agentes dispuestos a vender bienes hipervalorados y compradores \u00e1vidos por adquirir a precios en permanente alza.<\/p>\n<p>La promesa de elevados beneficios cortoplacistas, no claramente documentados o explicados, realizada a personas sin suficientes conocimientos financieros que hacen adem\u00e1s de prescriptores con sus allegados, provoca un desequilibrio importante del sistema hasta que \u00e9ste quiebra y sorprende a los que no hicieron caso de las se\u00f1ales de su \u00ednsula, en tanto que los que s\u00ed se advirtieron de ellas se enriquecieron a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Somos la consecuencia de nuestra actividad cerebral y, por tanto, deber\u00edamos ser conscientes de los mecanismos que nos pueden salvar de importantes p\u00e9rdidas o dejarnos caer en ellas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/alenarterevista.net\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/BaldomeraLarra-239x300.jpg\" alt=\"\" width=\"124\" height=\"156\" \/><\/p>\n<p>Por cierto, que el famoso esquema piramidal de la estafa urdida por Carlo Ponzi fue maquinada cincuenta a\u00f1os antes por Baldomera Larra, hija del malogrado escritor Mariano Jos\u00e9 de Larra. Ambos provenientes de familias con dificultades econ\u00f3micas y con la suficiente visi\u00f3n para aprovecharse de la exuberancia irracional de sus cong\u00e9neres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Navarro Llena<\/p>\n<p>@jmnllena<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan Warren Buffet los inversores deben ser cautelosos cuando los dem\u00e1s sean codiciosos, y codiciosos cuando los dem\u00e1s sean temerosos. Pero \u00bfqu\u00e9 marca realmente la diferencia entre la cautela y la codicia en cualquier persona y, especialmente, en las dedicadas a jugar con el dinero propio (y el ajeno)?. 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