{"id":879,"date":"2017-11-14T10:38:30","date_gmt":"2017-11-14T10:38:30","guid":{"rendered":"http:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/?p=879"},"modified":"2017-11-14T10:38:30","modified_gmt":"2017-11-14T10:38:30","slug":"nacionalismos-animales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2017\/11\/14\/nacionalismos-animales\/","title":{"rendered":"Nacionalismos animales."},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cHace unos 70.000 a\u00f1os que nuestra especie, Homo sapiens, sali\u00f3 de \u00c1frica y empez\u00f3 a propagarse por todo el planeta. En Europa y Asia ya se hab\u00edan establecido otras especies humanas, pero s\u00f3lo nuestros antepasados lograron colonizar todos los continentes y alcanzar islas remotas. La dispersi\u00f3n se realiz\u00f3 de un modo inusual. En todos los lugares donde lleg\u00f3 el H. sapiens se produjeron grandes cambios ecol\u00f3gicos. Todas las especies arcaicas con las que se encontr\u00f3 acabaron extingui\u00e9ndose, como tambi\u00e9n numerosas especies animales. Sin duda, ha sido la migraci\u00f3n que m\u00e1s consecuencias ha tenido en la historia de la Tierra\u201d<\/em>. As\u00ed inicia <strong>C.W Marean<\/strong> su estudio sobre el H. sapiens como la especie m\u00e1s invasora.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/sobrehistoria.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/homo-sapiens-linea-de-tiempo-600x338.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de aparici\u00f3n homo sapiens\" width=\"465\" height=\"262\" \/><\/p>\n<p>Nuestro \u00e9xito se fragu\u00f3 a partir de un extra\u00f1o deseo de expansi\u00f3n para colonizar casi todas las tierras del mundo, impulsados por la curiosidad, el dominio del fuego y el uso de herramientas para construir armas arrojadizas o propulsadas con m\u00e1s fuerza que los enemigos y preparadas para cazar a cualquier animal. Pero este \u00e9xito tuvo un condicionante b\u00e1sico: la aparici\u00f3n de dos rasgos complementarios que nos permitieron ser unos colaboradores excepcionales dentro del mismo clan y unos competidores despiadados frente a extra\u00f1os.<\/p>\n<p>Esta \u201csingularidad humana\u201d (<strong>K. Hill<\/strong>), ausente en otras especies coet\u00e1neas como los neandertales, nos ayud\u00f3 a cooperar de manera extraordinaria entre parientes y otros integrantes de la tribu para afrontar las dificultades y para hallar soluciones beneficiosas para la comunidad. Pero tambi\u00e9n nos permiti\u00f3 crear asociaciones con otros grupos para enfrentarnos a terceros, fueran competidores por los mismos recursos o para conquistar nuevos territorios. Este nuevo comportamiento social se codific\u00f3 gen\u00e9ticamente, no fue aprendido, estando ausente en otras especies o presente con un grado de expresi\u00f3n muy inferior.<\/p>\n<p>La obtenci\u00f3n y defensa de los recursos era nuestro argumento principal para entablar esa cooperaci\u00f3n, la cual era m\u00e1s fuerte cuando aquellos estaban concentrados y su abastecimiento era predecible. La supervivencia depend\u00eda de la localizaci\u00f3n y abundancia del alimento, por lo que nos dedic\u00e1bamos a migrar permanentemente recolectando plantas y cazando animales. Hasta que encontramos importantes fuentes comestibles, con alto valor energ\u00e9tico y de producci\u00f3n previsible. Esto provoc\u00f3 importantes cambios sociales para trabajar de forma colaborativa para defender y mantener unos recursos tan cruciales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-so6tBYLrQiA\/Uds8txWkhkI\/AAAAAAAAAD0\/8Vrkl6tF4U8\/s1600\/Conducta+Social.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de conducta parasocial\" width=\"354\" height=\"282\" \/><\/p>\n<p>Esta conducta \u201chipersocial\u201d (<strong>S. Bowles<\/strong>) se vio reforzada por el continuo enfrentamiento con otros grupos. La lucha por los alimentos se decantaba hacia el clan que contaba con un mayor n\u00famero de individuos altamente prosociales, ya que los hac\u00eda m\u00e1s eficaces. Este comportamiento, al ser heredado, se fortaleci\u00f3 en los descendientes de los supervivientes incrementando su capacidad de cooperaci\u00f3n y afirm\u00e1ndose como sociedades m\u00e1s poderosas.<\/p>\n<p>Finaliza as\u00ed <strong>C. W. Marean<\/strong> su art\u00edculo: <em>\u201cLa triste historia de los neandertales, las primeras v\u00edctimas del ingenio y la cooperaci\u00f3n de los humanos modernos, ayuda a entender por qu\u00e9 hoy en d\u00eda se suceden en todo el mundo horribles actos de genocidio y exterminio. Cuando los recursos y las tierras escasean, designamos a los que no se nos parecen o no hablan igual que nosotros como \u2018los otros\u2019 y luego, para eliminar la competencia, usamos esas diferencias para justificar su matanza o expulsi\u00f3n. La ciencia ha descubierto los est\u00edmulos que nos empujan a clasificar a las personas como \u2018otros\u2019 y a tratarlas de forma execrable. Pero el hecho de el H. sapiens evolucionara para reaccionar de esta manera despiadada en situaciones de penuria no significa que no podamos evitarlo. La cultura puede anular incluso al m\u00e1s fuerte de los instintos biol\u00f3gicos mediante el reconocimiento de las causas de esa transformaci\u00f3n instintiva para permitirnos elevarnos por encima de nuestros impulsos mal\u00e9volos y prestar atenci\u00f3n a uno de nuestros principios culturales m\u00e1s importantes, la determinaci\u00f3n para corregir conductas adversas<\/em>\u201d y la tambi\u00e9n innata predisposici\u00f3n al altruismo.<\/p>\n<p>Como hemos visto, la capacidad de cooperaci\u00f3n se convirti\u00f3 en un instrumento esencial para el progreso de las sociedades debido a su transmisi\u00f3n gen\u00e9tica de una generaci\u00f3n a otra. Sin embargo, este car\u00e1cter biol\u00f3gico, que evolucion\u00f3 al \u201cmodo darwiniano\u201d, engendr\u00f3 a su vez lo que llamamos cultura que, una vez desarrollada, evolucion\u00f3 al \u201cmodo lamarckiano\u201d con poca o ninguna referencia a la variaci\u00f3n gen\u00e9tica entre los grupos humanos (<strong>S.J. Gould<\/strong>). Es decir, mientras que la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica sigue unos ritmos enormemente lentos, la cultural ha experimentado un progreso extraordinario ya que los avances adquiridos se consolidan y se enriquecen de forma exponencial de una generaci\u00f3n a la siguiente.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/s3.amazonaws.com\/piktochartv2-dev\/v2\/uploads\/a3eab505-3a9a-49d0-8aa4-3b2ace91cd29\/595d3ccb032c9cdea8d0f946f8ecc8539a4e4e84_original.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de evoluci\u00f3n cultural\" \/><\/p>\n<p>Esto nos permite superar comportamientos instintivos y tomar consciencia de los pensamientos de otras personas para planear objetivos comunes, desarrollar una inteligencia cultural compartida y enriquecerla con elementos provenientes de otras sociedades. Esto nos diferencia substancialmente de los parientes hom\u00ednidos m\u00e1s pr\u00f3ximos, capaces de colaborar para la obtenci\u00f3n del alimento pero incapaces de hacer un reparto equitativo.<\/p>\n<p>En un mundo diverso como el nuestro, la clave para promover la cooperaci\u00f3n estriba en crear entre los humanos una sensaci\u00f3n de confianza y unos valores compartidos que vayan m\u00e1s all\u00e1 de las imprecisas diferencias \u00e9tnicas o culturales (<strong>M. Pagel<\/strong>) en las que se acantonan los que propugnan los nacionalismos excluyentes y sectarios. Hemos de seguir evolucionando, no dar saltos involutivos hacia el 70.000 AC.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Navarro Llena<\/p>\n<p>@jmnllena<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHace unos 70.000 a\u00f1os que nuestra especie, Homo sapiens, sali\u00f3 de \u00c1frica y empez\u00f3 a propagarse por todo el planeta. 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