{"id":886,"date":"2017-12-17T12:29:37","date_gmt":"2017-12-17T12:29:37","guid":{"rendered":"http:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/?p=886"},"modified":"2017-12-17T12:29:37","modified_gmt":"2017-12-17T12:29:37","slug":"posfactual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/granadablogs.com\/entrelineas\/2017\/12\/17\/posfactual\/","title":{"rendered":"Posfactual"},"content":{"rendered":"<p>Cuenta <strong>T. Schaarschmidt<\/strong> c\u00f3mo la presidenta de Alemania \u00a0<strong>A. Merkel<\/strong>, tras la derrota de su partido en las elecciones de septiembre de 2016, expres\u00f3 sus reflexiones p\u00fablicamente sobre el inesperado resultado argumentando que \u201c<em>\u00faltimamente vivimos tiempos posfactuales. Ello seguramente significa que la gente ya no se interesa por los hechos, sino que obedece s\u00f3lo a sus sentimientos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/4.bp.blogspot.com\/-j7xNed-2V_o\/WNoi-_LTcMI\/AAAAAAAA1h8\/sqTLZvWXrkgdMPi4WPv4z4PQ7pSg262FwCLcB\/s1600\/brexit.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de posfactual\" width=\"406\" height=\"228\" \/><\/p>\n<p>Tras su intervenci\u00f3n p\u00fablica, la Sociedad de la Lengua Alemana eligi\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cposfactual\u201d como la palabra del a\u00f1o. Casi al mismo tiempo, los responsables del Diccionario de Oxford seleccionaron otra palabra como el neologismo del a\u00f1o: \u201cposverdad\u201d (\u201c<em>post-truth\u201d<\/em>). Este \u00faltimo tambi\u00e9n viene a expresar la apelaci\u00f3n a las emociones para construir verdades que no responden a los hechos objetivos sino a una realidad interesada e inexistente, relacionada con las creencias de las personas y su manipulaci\u00f3n para obtener m\u00e1s adeptos o seguidores de una ideolog\u00eda o un movimiento social.<\/p>\n<p>En ambos casos no estamos ante una falsificaci\u00f3n de la realidad sino ante la construcci\u00f3n de una realidad diferente donde esos hechos objetivos son ignorados y, en su lugar, son formulados hechos alternativos con una clara intenci\u00f3n negligente y premeditada.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de ambos t\u00e9rminos s\u00f3lo ha sido la nominaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica sembrada en un territorio patrimonio de la pol\u00edtica, donde ha encontrado acomodo y se ha convertido en la estrategia de comunicaci\u00f3n casi prioritaria. Ejemplos tenemos muchos y cotidianos, desde las controvertidas afirmaciones de D. Trump y su gabinete de presidencia (que no son m\u00e1s que la continuidad de algunos de sus predecesores en el cargo, como G.W. Bush) hasta las soflamas propagand\u00edsticas de los secesionistas catalanes (que tampoco han inventado la estrategia reaccionaria a trav\u00e9s de la construcci\u00f3n de realidades paralelas).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2016\/07\/12\/2016071209460780262.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de propaganda politica\" width=\"470\" height=\"207\" \/><\/p>\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto est\u00e1n preparadas las personas para modificar sus creencias y su posicionamiento ante su realidad particular? Pues depende de los valores identitarios de cada una de ellas (<strong>D. Kienhues<\/strong>) y del grupo al que pertenecen. Los fieles seguidores de una ideolog\u00eda o de una creencia dif\u00edcilmente podr\u00e1n cambiar de opini\u00f3n o aceptar\u00e1n otras visiones que no sean las suyas debido a lo que se ha venido a llamar <em>sesgo partidista<\/em>, una tergiversaci\u00f3n cognitiva a favor del propio partido o grupo de referencia.<\/p>\n<p>Cuando la informaci\u00f3n no encaja en nuestras actitudes preexistentes, nos sentimos pronto inc\u00f3modos y, en muy pocos casos, nos vemos obligados a modificar nuestra visi\u00f3n del mundo por completo. Estas contradicciones desencadenan la llamada <em>disonancia cognitiva<\/em>. Para combatirla, las personas tratan de ignorar las discrepancias y prefieren permanecer en su burbuja ideol\u00f3gica (<strong>J. Frimer<\/strong>), llegando a justificar incluso acciones injustificables desde el punto de vista moral o \u00e9tico.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con estos dos t\u00e9rminos, <strong>C. Crouch<\/strong> acu\u00f1\u00f3 el de \u201c<em>posdemocracia<\/em>\u201d para sintetizar la idea de que las elecciones se llevan a cabo y de ellas nacen nuevos gobiernos o se asientan los preexistentes, pero el debate previo para ganarlas se ha convertido en un espect\u00e1culo minuciosamente controlado por equipos de campa\u00f1a que manejan muy bien las claves de la comunicaci\u00f3n y de la persuasi\u00f3n, tambi\u00e9n de la manipulaci\u00f3n. \u00a0Ello ha venido traduci\u00e9ndose en una amplia crisis de confianza hacia los partidos y sus representantes, pues han sabido manejar h\u00e1bilmente las propuestas de soluciones hacia los problemas residentes en la \u201cposverdad\u201d y no en la realidad de sus ciudadanos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.aedemo.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/ID-10045442.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de posdemocracia\" \/><\/p>\n<p>A esta situaci\u00f3n se suman las dificultades que tienen los medios de comunicaci\u00f3n para contrastar en tiempo real la informaci\u00f3n vertida desde los gabinetes de prensa de los partidos pol\u00edticos, en algunos casos la p\u00e9rdida de independencia informativa por parte de algunos periodistas, y el uso cada vez m\u00e1s prol\u00edfico de las redes sociales como fuentes de informaci\u00f3n v\u00e1lidas. Todo ello da lugar a un espect\u00e1culo de proporciones incalculables ya que sus consecuencias son la manipulaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda y la fragmentaci\u00f3n y enfrentamiento de las posiciones ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Es ciertamente una situaci\u00f3n controvertida y preocupante ya que est\u00e1 empezando a ser muy complejo determinar d\u00f3nde est\u00e1 la verdad y d\u00f3nde la posverdad cuando no se est\u00e1 muy cercano, directamente relacionado con los hechos o no se tiene el acceso a los datos y la informaci\u00f3n veraz.<\/p>\n<p>De hecho, las fuentes de informaci\u00f3n se est\u00e1n circunscribiendo casi en exclusiva a las redes sociales y a internet, medios con los que los usuarios mantienen una relaci\u00f3n de credibilidad casi religiosa ya que consideran sus contribuciones como un reflejo de su personalidad y la de sus iguales. Y es en los servicios que permiten una fuerte personalizaci\u00f3n, como las redes sociales, donde se contemplan a s\u00ed mismos como fuente informativa. Por ello, apenas ponen en duda la veracidad de los nuevos contenidos (<strong>H. Kang &amp; S. Sundar<\/strong>), sobre todo cuando coinciden con sus creencias. Y cuando se pretende refutar sus dogmas o manifestaciones err\u00f3neas mediante la demostraci\u00f3n de los hechos, se puede provocar el efecto contrario: defienden sus opiniones con mayor vehemencia. A esto se le llama <em>efecto contraproducente<\/em> (<strong>T. Schaarschmidt<\/strong>).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea el momento de saber c\u00f3mo funcionamos mentalmente y de luchar para eliminar el prefijo \u201cpost\u201d de algunos sustantivos que no admiten paralelismos falsos ni virtualidades fugaces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Navarro Llena<\/p>\n<p>@jmnllena<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenta T. 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