EL MUNDO DE SIEMPRE

Titular de mi crónica en Ideal hace dos domingos, en la victoria del Granada ante el Estepona: Bienvenidos a un nuevo mundo.

Mensaje de texto llegado a mi móvil al finalizar el encuentro frente al Sevilla Atlético, primera derrota rojiblanca: Bienvenidos al mundo de siempre.

Conclusión: leve sonrisa tras la descarga irónica. Mucha mala leche 100 x 100 granaína.

 

Efectivamente, estamos en el mundo de siempre. No por el equipo en sí, que sigue siendo un cuadro potente, todavía en obras, con las máximas aspiraciones. Lo que no ha cambiado es el ambiente que rodea al club. De repente, hemos dado un golpe al costado de la negatividad más profunda. Ya no nos vale el portero, ni el punta, ni el sistema, ni Tomé. Pina y el italiano se salvan por ahora, pero ya caeran si la crisis se recrudece. Somos así, no estamos acostumbrados a la felicidad. Nos sumimos en la depresión en cuanto vienen mal dadas y en ella estamos habituados a chapotear.

Los males del Granada son propios de su propia configuración. Se ha confeccionado un equipo con tantos elementos de calidad que cuesta que surjan los componentes de disciplina y sacrificio necesarios para compensar su vocación francamente ofensiva. Ninguno de los futbolistas que se sitúan del centro del campo en adelante en el Granada que han actuado de titulares está hecho a morder en la presión cuando pierde el esférico. Eso ante un rival bien dotado y dinánimo fuera casa, puede ser muerte contínua.

Lejos de cebarnos en la defensa, o en concreto en Javi García, hay que examinar el precario trabajo de repliegue. Los pivotes se situaron en paralelo y sus imprecisiones hicieron que los cadetes sevillistas se apoderaran de la zona crítica para hilvanar el juego. Si Cámara es el teórico mediocentro tapón, tendrá que dar dentelladas. Si luego le suma los buenos pases que sabe dar, sacará nota.

Desde la primera jornada se observa a Javi García como un elemento extraño. Sorprende su inclusión en este once tan remozado. Es el capitán y eso pesa en el vestuario, pero si se le juzga por cuestiones deportivas, el de Atarfe no está a la altura actual para un Granada que pisa el acelerador, adelanta la línea de atrás y trata de presionar al rival desde que pierde el balón.

Tengo mi opinión para estos jugadores veteranos. Es mejor utilizarles para momentos de calidad más que abusar de su físico, porque acaban hundidos y dejan un poso en la afición desagradable. Javi García puede completar esta plantilla, jugará muchos partidos y dará el callo seguramente, pero parece que hoy por hoy no puede cerrar las puertas a Nyom. Aunque, ojo, porque Nyom también será un coladero si no hay apoyo de sus compañeros. Por cierto, el domingo habrá seguro un granadino en el campo. Se llama Manolo Lucena y muchos esperamos ver cómo se adapta a un coche con la actual carrocería. Lo mismo Lucena es importante este año.