Granada CF: La versión oficial de las bolsas de basura

No suelo relatar las circunstancias que rodean la creación de un artículo cuando lo hago para el periódico. Me parecen detalles secundarios para el lector, que no le debe interesar demasiado si ando cansado o eufórico, por ejemplo. Sin embargo, sí suelo aprovechar esta esquina de Internet para contar ciertos avatares que tal vez a alguno de ustedes les resulte curioso conocer. Un joven periodista (más que yo, que todavía lo soy) me preguntó un día que cómo hacía para aliviarme de las pasiones de un partido de fútbol a la hora de escribir una crónica. Le conté que dedicaba siempre un tiempo prudencial la enfriarme. Como algo, me lavo la cara si hay un grifo cerca y gasto diez minutos en pensar en otras cosas que me abstraigan de lo observado, para así ponerme a juntar letras sin excesiva alegria o indisimulada ira, según el caso.

Ayer, como siempre, hice lo propio. No escribí el post sobre las dichosas bolsas de basura con la intención de hacer sangre de nadie. De hecho, estoy de vacaciones, así que mi grado de desconexión de la actualidad es considerable. Primero me empapé bien sobre lo ocurrido y después opiné, no informé, que es lo que hago en el blog. Muchos comentarios acompañaron mi escrito y algunos mensajes de texto corroboraron que más de uno se sentía algo indentificado con lo que contaba. Dos llamadas me abordaron durante el día con bastante cabreo. Una llegó a media tarde. Otra, por la noche. La primera me la hizo David Navarro, el gerente. La otra el mismísimo presidente Quique Pina.

Ambos me aportaron la versión oficial del club, esa que ayer no apareció en ningún comunicado. Compartían la valoración que calificaba como exagerado el tratamiento informativo al episodio de ayer. El malestar se acrecentaba con mi artículo. Navarro aseguraba que le llamaba “incompetente” en el blog, cuando lo más fuerte que he leído en el mismo es calificarle de “siempre eficaz pero hoy desacertado”. Acompañé lo dicho cuestionando que la estructura de club pueda mejorarse sólo con su fichaje, en lo cual me reafirmo. Evidentemente, Pina y su gente no tienen toda la culpa de haberse encontrado un club de antes del Diluvio Universal en lo administrativo, pero es para mí palpable que los extraordinarios esfuerzos que se hacen en lo deportivo no son paralelos en cuanto a interés por la modernización de las estructuras. Es cierto que nadie les da nada. Que el Granada merece tener unas instalaciones modernas y amplias en el estadio. En eso, están en lo cierto. Recogidas 35 se pasó hace tiempo de fecha. Pero todavía pueden mejorar mucho en cuanto a capital humano.

Más dura y sincera fue la conversación con el presidente. Su cabreo venía por mis supuestas insinuaciones. Comparar una “desgracia” con Marbella le parecía un exceso. Pina considera que insinuaba que se está llevando dinero negro o que simplemente mangonea. Yo le dije que esa no era mi intención si lo había captado así, pero que el silencio institucional desde los hechos hasta la misma noche había alimentado todo tipo de conjeturas en la calle y en la Red, sin atajar lo que tenía un tufo a fraude que, al parecer, no era así. Pina me insistió en que una cadena de pifias había provocado esa impresión delictiva. Al parecer, el administrador estaba contando dinero y revisando unos documentos en su mesa, cuando salió a la calle por motivos personales y los guardó mientras tanto en un paragüero, un lugar en el que pensaba que no reparaba nadie. La limpiadora, en uso de su funciones, creyó que era material para tirar y lo introdujo en una bolsa, que acabó en el contenedor soterrado. “Eso es lo que ocurrió, Rafa, no hay más”, se sinceraba Pina empeñando su palabra. Yo le creo porque no tengo por qué dudar de él, pero insistí en la nula capacidad del club para responder ante la crisis mediática y la mentira de David Navarro diciendo en la Ser que no había dinero. “Es que ellos tenían indicaciones mías de no facilitar información hasta que quedara todo aclarado tras hablar con los implicados. La tarde ha sido dura, la gente ha sufrido mucho y todo ha quedado aclarado”, me respondió Pina.

He aquí el argumento de Pina en la comparecencia que va a tener lugar hoy, tras su reunión con el alcalde. Me reafirmo en que la falta de respuestas ha motivado la catarata de repercusiones. No se puede aguardar ni un segundo cuando el prestigio del club está en juego y sobre todo negar la presencia de dinero en unos plásticos cuando hay testigos y fotos de los mismos. Ojalá ayer yo mismo exagerara y esto quede como una triste anécdota veraniega, en cuyo caso pido disculpas a los implicados. Tal vez no me metí en la nevera lo suficiente y sufrí el calor de estos días. Estoy de vacaciones pero como ven, me es difícil desconectar. No lo ponen fácil.