Una final, pero para ellos

5 dardos para el Granada – Sporting:

* El Granada hace confluir dos sensaciones divergentes. Por un lado, en el club desean con ardor un apoyo masivo, calor desde los prolegómenos, ánimo incondicional en la grada, pase lo que pase, hasta el minuto final. Por otro, requieren un principio de paciencia dentro de ese éxtasis, que nadie se ponga nervioso si hay achaques, si la cuesta se empina. En la afición rojiblanca, como en todas, hay un grupito de exigentes que hace ruido, pues dominan el arte del silbido. Pero hasta estos sibaritas del fútbol son conscientes de que este sábado toca animar como si de una eliminatoria de ascenso se tratara, anteponiendo el sentimiento a los ramalazos incontrolables de malafollá mal entendida. Es un partido crucial, aunque queden muchos detrás.

* Pero digan lo que digan, no solo hay tres puntos en juego. Hay cuatro, porque si se le levanta el 2-0 de la ida, el empate a puntos sería para el Granada. Pero en realidad serían siete, lo que dejaría al Sporting desangrándose y la moral de la tropa de Abel por las nubes. Falta hace tras tres derrotas y la renacida sensación de inocuidad. Es una final, pero sobre todo para ellos.

* Los jugadores charlan a menudo con Abel Resino. De vez en cuando, lo hacen con Cordero, generalmente para recibir un toque de atención. Solo en momentos de terapia de choque interviene directamente Quique Pina. Esta semana, el presidente ha reconocido que ha tenido apartes con Dani Benítez. Pina sabe que el mallorquín es alguien especial en todos los sentidos, que tiene un corazón enorme y que cuando no recibe el cariño del público, se marchita. Está convencido de que Dani pondrá de su parte, lo que nos anticipa que es probable su vuelta a la titularidad. Benítez, que ha evitado las entrevista últimamente, ofreció una rueda de prensa explosiva, en la que criticó a los que le acusan de fiestero, advirtiendo que ahora se está cuidando y está como un toro. Esperemos que sea cierto y que no sea tarde. En Primera no basta con empezar a tomarse en serio la temporada con el curso empezado pero un talento de sus características puede recuperar distancias con su vertiginosa velocidad. A la hinchada se la meterá en el bolsillo a poco que vuelva a centellear por la banda.

* Como uno más, pero con mil atenciones. Así vive Carlos Martins, el jugador que, si fuera por la directiva, preservarían en una cámara donde recibiera cuidados durante 24 horas. Por sus botas pasa el juego rojiblanco y es probable que Javier Clemente le coloque un candado en la espalda. Martins es a veces guadianesco, pero no queda otra que colgarse a su chepa para impulsarse hacia el triunfo. Íñigo, Mikel Rico o Siqueira son excelentes porteadores, pero el guía es portugués, posee una clase excelente pero unos músculos frágiles.

* 90 minutos de pasión granadinista, seguida de una conclusión fría. Ni todo estará hecho si se gana ni la depresión debe arreciar si se empata o pierde. Lógicamente, el ciclo se altera con el marcador, pero el Granada tendrá que seguir sumando puntos para conseguir la permanencia ocurra lo que ocurra. Conociendo la idiosincrasia del club, seguro que tocará sufrir, pero ya saben que últimamente los finales felices aparecen, aunque estén bien escondidos.