Gálvez, doctorado en Los Cármenes

A Clemente se le puede criticar por muchos motivos. Supongo que al de Baracaldo no le abruma esa acidez, pues de alguna manera conforman los galones de su personaje mediático, siempre serio y cortante. Luego está su visión del fútbol, sumamente pragmática y algo trasnochada, siendo de los pocos que recurren todavía a la acumulación defensiva y a los marcajes al hombre durante el partido. Pero Clemente posee un factor diferencial que hay que alabarle. Equipo al que llega, esté o no en una situación delicada, cantera de la que saca promesas. En el Sporting lo ha demostrado principalmente con tres elementos: el defensa Orfila, el extremo Mendy y el granadino Gálvez, al que ha sacado de la zaga para convertirlo en una barredora en el centro del campo.

Su partido en Los Cármenes le doctoró como un mediocentro pulcro, ordenado y exigente, que sin recurrir apenas a las faltas puede robar balones y sacarlos desde atrás con cierta solvencia. Por arriba resulta impresionante, pues está acorazado y tiene talla de baloncestista. Pero de piernas no anda mal, por lo que se le atisba un futuro esperanzador dentro de la élite.

Cuando se hable de Gálvez ya no se mencionará irremediablemente su parentesco con el expresidente Francisco Jimena. Gálvez ya no es el ‘nieto de’ sino uno de los granadinos con mayor proyección del fútbol, junto a José Callejón, del Real Madrid. Quién sabe, tal vez este Granada más cerca de la permanencia piense en algunos jugadores interesantes de los que puedan bajar a final de curso. Si la cosa no cambia bastante, el Sporting será uno de ellos. Allí está un granadino que probablemente no le haga ascos a regresar a su tierra, donde no ha sido profeta… hasta ahora.