El Rubicón cántabro

5 dardos para el Racing-Granada

* Hay situaciones que no tienen marcha atrás. Medidas que comportan unos riesgos con los que se busca la mejora, pero se atenta contra ciertos principios. Este Granada valiente, osado o suicida, según quien valore y en virtud casi siempre del resultado, no tiene credo que cuestionar en el Sardinero, ni bajas que lamentar. El paso por el Rubicón cántabro está dado. Como cuentan que dijo Julio César al vadear aquel río rumbo a Roma, «la suerte está echada». Los que van acuden a una de las grandes batallas de la temporada. Si la bola entra, Abel sería erigido de nuevo en deidad. Si el balón no cuela, muchos se acordarán de las fisuras. Hay una concepto clave: equilibrio. El técnico es consciente de que el balance no está siendo el adecuado y lo quiere remediar.

* Pero para que el equipo no se parta hace falta que este junto. Es de Perogrullo. Pero para conseguirlo necesita asociarse con el balón. Ante el Sevilla alistó prácticamente un 4-4-2, un sistema que muchísimos supuestos sabios granadinos del fútbol venían reclamando. Pues esto es lo que pasa cuando el equipo no es netamente superior al otro, que hay fisuras entre la defensa y el ataque. Sin Fran Rico y Martins sigue siendo un problema que la flexión de líneas se haga de manera ordenada. Al menos tiene a Fran Rico, cuya capacidad de retroceso es buena.

* Los partidos especiales tienen héroes inesperados. ¿Quién será el de este? Tal vez alguien que ninguno espera. Lo que nadie desea en Granada es que la sorpresa sea la de un villano.

* Jara porta una gran interrogación sobre la cabeza. ¿Mediapunta, derecha o banquillo? Dependiendo de esto, la tendencia del equipo será una u otra.

* La gente del fútbol odia el concepto periodístico de final, pero si esta no lo es, habrá que reformular el diccionario. No solo es un duelo a cara de perro con un rival directo, con el que por cierto se empató a cero en Los Cármenes, sino que encima juegan el Sporting y el Zaragoza en otro duelo de la jornada. De estas fechas se sale con aire o acongojado.