Pina y el deslinde

En ciertos defectos nacen virtudes. Los complejos de inferioridad, lastres habituales que generan una inevitable frustración, han hecho germinar ocasionalmente en Granada un espíritu de rebeldía que, a la postre, se ha transformado en el azote necesario para el resurgimiento del equipo de fútbol. No se podría explicar cómo el club rojiblanco sigue existiendo sin la necesaria aparición de esos ‘enemigos’ interpuestos, cuya evolución prodigó un fenómeno de resistencia entre los aficionados, que no estaban dispuestos a aceptar la extremaunción de su club por motivos espurios. Esa hinchada latente estableció el caldo de cultivo para que siguieran viniendo ‘inversores’ que atisbaban opciones de futuro para una entidad histórica aunque endeudada.

Hoy parece haber transcurrido una eternidad desde aquel Granada Atlético, el ’74’ refundado en Segunda y de otras variantes hipotéticas nunca llevadas a cabo, preparados para la sustitución en cuanto cayera el Granada de siempre por su propia vejez. Sin embargo, aquel victimismo que dio fuerza a veces lleva ahora a escenarios de psicosis a ciertos seguidores que continúan durmiendo con la luz encendida por miedo a que el sueño del equipo en Primera división se esfume. La preocupación actual es el futuro de Quique Pina, todavía no resuelto. Aunque el presidente se afana en desmentir que su inclinación esté relacionada a lo que ocurra en Cádiz, muchos de estos entusiastas rojiblancas se abocan a enlazar lo que ocurra en la ‘Tacita de plata’ con la decisión de murciano. Resulta extraño que alguien dejara la élite para unirse en plenitud, en el supuesto más optimista, con una escuadra en Segunda, con un margen de deuda alto, sin garantías de ayudas municipales, bajo un espectro empresarial tan diezmado o más que el granadino. Pero esos complejos atosigan tanto que algunos dan cariz de realidad a esa evasión del mandatario.

En realidad, Pina lo tiene sencillo si no quiere fomentar patologías mentales. Se trata de tomar una decisión esta misma semana, como en principio está pronosticado. Con el Cádiz todavía sumido en la fase de ascenso, si toma ya un camino nadie podría reprocharle ventajismo en el movimiento. No tendría que dejar aquello, pues él sabrá su capacidad de gestión, pero está dejando ir las conjeturas en Granada más allá de lo razonable. Sea para bien o para mal, cuanto antes ratifique su postura, menos sobresaltos, más alivio y mejor perspectiva generará en una hinchada que entiende que el deporte es también negocio, pero que ansía un manejo cariñoso de su profundo sentimiento. Que bastante tiene con los finales apretados del campeonato y que en general desea demoler tristes obsesiones y disfrutad al completo de esta etapa maravillosa, engrandecida si se rememora los lamentos del pasado.