Gran Torino, la última película de Clint Eastwood (dirige y protagoniza el largometraje), tiene bastante que ver con los asuntos que tratamos en este blog. Sin ñoñerías y con una ausencia total de corrección política, Walt Kowalski (así se llama el personaje que interpreta Clint) observa cómo su mundo se derrumba, pero no se resigna. Los jóvenes, algunos jóvenes para ser justos, no respetan las canas ni la experiencia y eso le subleva. «¿Qué les pasas a los chicos de hoy?», se pregunta gruñendo cuando observa a unos chavales pasar de largo sin ayudar a una mujer que está teniendo problemas con las bolsas de compra. En lugar de ayudarla, se mofan de ella con gestos obscenos. Cuando Walt Kowalski era un crío, no pasaban esas cosas… Había educación, urbanidad… A mí me suena al discurso de don Emilio.
Walt Kowalski, que aparentemente es un racista, encuentra todos los valores que añora en una familia de inmigrantes del sureste asiático. Ellos todavía conservan los principios básicos de la civilización: respeto, solidaridad, rectitud, vergüenza… y no cuento más, porque tenéis que verla.
Don Emilio está esta tarde con los responsables del Mando de Adiestramiento y Doctrina, una institución castrense que tiene su sede en Granada y una de cuyas misiones es diseñar los ejércitos del futuro.
Seguro que estará como en casa. A fin de cuentas, él llego ha conseguir los galones de sargento de transmisiones cuando hizo el servicio militar -por aquel entonces era obligatorio-.
Un saludo a todos.
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