En la páguna 13 de ‘Mis sentencias Ejemplares’ aparece la siguiente cita: «Don Emilio, cómo será el grito que me ha pegao’, que ‘me’ se ha cagao hasta el niño». La autora de la frase es ‘La Vero’ -nombre ficticio- una joven delincuente que a los doce años ya tuvo encontronazos con la Justicia, en este caso, encarnada por el propio juez Calatayud. Era uno de los ‘fracasos’ preferidos de don Emilio. Aunque ya hace tiempo que le perdió la pista (creció y siguió delinquiendo ya como adulta), el juez sentía debilidad por ella. Y ella por él. Yo no la conocía, pero había oído hablar mucho de ‘La Vero’, de sus hazañas poco edificantes y sus problemas de todo tipo, pero también de su simpatía, de su vitalidad y de sus intentos por forma una familia más o menos normal. Pues bien, hace unos días conocí por fin a ‘La Vero’. Es una de las reclusas que ha logrado integrarse en el programa ‘Romper Cadenas’, una casa que permite a presas con hijos menores de seis años cumplir condena fuera de los muros de prisión. Es una cárcel, pero lejos de la cárcel. Allí estaba ‘La Vero’ con su niña. Es una mujer guapa, muy activa y muy reidora. Está estudiando la ESO y no descarta hacer un módulo en la Universidad. Me habló de don Emilio y nos reimos juntos. ‘la Vero’ es un ejemplo claro de que la reinserción es posible. El sistema de menores no lo consiguió, pero ha vuelto a tener otra oportunidad. Y parece que va a aprovecharla. Ojalá sea así. El hecho de dar oportunidades a los que delinquen no nos hace más débiles, sino mejores. Es lo que pienso.
Un saludo. Por cierto, a ver si recupero el reportaje que hice en la casa de ‘Romper Cadenas’ y lo cuelgo en el blog, porque me parece una iniciativa encomiable.
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