Buenas, soy Emilio Calatayud. Me acuerdo ahora de Luis Portero, el que fuera fiscal jefe de Andalucía y que fue asesinado por ETA en Granada. Él luchó a brazo partido contra el botellón y, un servidor, modestamente, también hizo lo que pudo. Hace tantos años ya que empecé a denunciar los peligros del botellón que ya no me acuerdo cuando fue la primera vez que pronuncié esa palabra. Granada fue la capital nacional del botellón durante demasiado tiempo. Era una vergüenza y decirlo era impopular, no era políticamente correcto o yo qué sé.
Bueno, pues ha llegado el ‘bicho’ y todos nuestros políticos se han puesto de acuerdo (eso sí, tarde, como siempre) en prohibir el botellón. Y lo han hecho en todas las lenguas cooficiales de España: euskera, catalán… Nunca se vio tanta unanimidad. Creo que es en lo único que se han puesto de acuerdo. Algo es algo.