A veces, el mundo virtual te da sorpresas. Como la de, en una entrada sobre deportes, recibir un comentario que dice: «Menuda mierda de Blog, colega». Y el caso es que, por una vez, en vez de ser un comentario Anónimo, viene firmado por un individuo que se hace llamar Cambiaelmundo.
Y, cosas de la vida, podemos acceder a su perfil, sus blogs y demás. Y resulta ser un ultracatólico que, en sus múltiples bitácoras, va de intelectual, comprometido, amoroso y defensor de la Iglesia, Dios, Cristo, las curias, los Papas, etc. Ciberfachas: ¿Quién maneja los hilos? Enhorabuena. Con sujetos como tú, efectivamente, el mundo va a cambiar, pero a peor. Me encantan estos fascistas que van predicando el amor al prójimo, la intelectualidad, el estudio y la formación y luego entran en otra bitácora y filosofan profundamente diciendo «Menuda mierda de Blog, colega». Mira. No había hecho este año todavía la Declaración de la Renta. Gracias por recordarme, Alberto Tarifa Valentín-Gamazo, colega, dónde no voy a poner la X. En fin, que gracias por entrar en esta Bitácora y por demostrar que sí. Que los fachas existís, que estáis ahí, siempre amenazantes, siempre escrutadores, siempre crispando. Gracias por reafirmarme en mis ideas. Gracias por tus mierdas, colega. Y enhorabuena por definirte, describirte y presentarte como eres. Jesús Lens. Etiquetas: ciberfachas, ultamontanos, marionetas, fachas
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Día: 25 de mayo de 2008
LIGA ACB & ESPARRAGO RUN: DE LA DECEPCIÓN AL FELIZ KATXONDEO
Aunque algo apuntamos hace unos días, no quise hablar de ello más extensamente para que no se me acusara de ser un madridista dolido por la eliminación de su equipo en la ACB. La liga de baloncesto ¿profesional? de este nuestro país.
Pero como anoche cayó la Penya, el equipo más espectacular del año y el gran favorito para hacerse con el título –miren la encuesta de la MG (Margen Derecha) de esta bitácora, por ejemplo –ya podemos hablar desde un punto de vista neutral, como aficionado al baloncesto y no como seguidor de un equipo concreto. El caso es que la liga ACB comienza allá por el mes de octubre. Y junto a equipos del potencial del Real Madrid, Barça o TAU, hay una enorme cantidad de conjuntos pequeños, entre ellos el CB Granada, que juegan una competición distinta: la de no descender. Así, el año baloncestístico, la conocida como Temporada Regular, va aconteciendo sin muchas emociones. Los equipos de Murcia, Fuenlabrada, León, Menorca y alrededores van perdiendo sus partidos con los grandes, aunque de vez en cuando den una sorpresa que, en realidad, da lo mismo. Porque donde se gana la Liga ACB es en los Play offs o eliminatorias por el título. Para tener a favor el factor cancha, quedar lo más arriba posible en la clasificación es importante. Pero nada más. De hecho, el factor cancha es más importante cuánto más largas son las series de play off. Porque, como este año de ha puesto de manifiesto, en las ridículas series al mejor de tres partidos, un error hace que estés eliminado. No se trata de sostener que las victorias de Unicaja y Barcelona sobre Real Madrid y Joventut hayan sido injustas. Ni mucho menos. De lo que se trata es de criticar un sistema competitivo en el que se escamotea la competición. Un error, y a la calle. Para eso ya tenemos la Copa del Rey. O la Final Four de la Euroliga. Un error, y a casita. En la ACB se habían implantado las series al mejor de cinco partidos. Un error, por tanto, era salvable. Pero la ACB no cree en su producto. La televisión no cree en el básket ACB y, este año, han decidido quitarse de en medio la Liga de baloncesto lo más rápidamente posible para centrarse en la Eurocopa de fútbol y el las Olimpiadas de Pekín. En la NBA, las series son al mejor de siete partidos. Ello hace que puedas ver duelos fascinantes durante, al menos, cuatro noches. La prensa española aprovecha para hacer reportajes sobre Tim Duncan, sobre Gasol, sobre entrenadores como Popovic o Jackson, etcétera. Las eliminatorias de la Liga ACB, sin embargo, apenas merecen un recuadro de un cuarto de página. Porque antes de empezar, ya han terminado.
Fue bonito llegar bien colocado, recoger la bolsa del corredor y ver cómo, por detrás de mí, la cola era interminable. Sentirse ganador, campeón, figura, etcétera, etcétera. Pero no mantuve la impostura demasiado tiempo, no fuera a ser que mi Sacai se creyera, de verdad, que mi evolución como corredor me había hecho pasar, en seis meses, de ser un trotón del furgón de cola a ser la máquina que arrastra a los vagones del tren. O sea, que no es que hiciera uno trampas para quedar bien parado delante de su chica, recortando kilómetros o haciendo fullerías por el estilo. Es que los elementos se conjuraron para hacer real la célebre máxima bíblica de que los últimos serán los primeros y, por una vez, me presenté en la línea de meta mucho antes de lo que, por justicia atlética, me hubiera correspondido. No sé qué harán ahora con las clasificaciones y los tiempos. No sé qué pasaría con los trofeos de las mujeres. No sé cómo resolvería todo el entuerto porque, ante la ausencia de un mínimo consenso bírrico, Sacai y yo salimos huyendo del frío de Huétor Tájar y nos vinimos a una Granada desolada por el Corpus, para cenar una fondue en la Bella Dona, donde nos pasó una cosa con el postre, el camarero y el dueño del restaurante que les voy a contar a ver qué les parece, recabando su opinión y parecer.
Fotos de la cámara del Compae, hechas por él y su esposa Meli, sacadas de Diario de un Corredor. Jesús Lens Espinosa de los Monteros. |