Guardias civiles y narcos como protagonistas de un vibrante thriller con aroma al mejor western noir contemporáneo. La Bahía de Cádiz como escenario único, elevado a la categoría de territorio mítico. Y una expresión compartida al salir de la sala: “¡Qué peliculón, qué peliculón!”.

Y qué gustazo, ir al cine un soleado domingo por la tarde, recién cambiada la hora, y encontrarte una nutrida concurrencia para compartir el visionado de ‘Tierra de nadie’, una de las grandes películas españolas del año.
Los protagonistas de la nueva cinta de Albert Pintó, que cuenta con producción del mismo equipo de ‘La infiltrada’ y guion de nuestro paisano Fernando Navarro, que está que se sale; son Luis Zahera como Mateo, un ‘picoleto’ de origen gallego; Karra Elejalde como Juan, un antiguo pescador de origen vasco que trafica con ‘chocolate’; y Jesús Carroza como Benito, depositario judicial de bienes intervenidos al narcotráfico. Y a ese elenco hay que sumarle a Vicente Romero, otro pedazo de actor que se ha convertido en un género en sí mismo.
Una historia de amistad y desengaño que, al estilo del western crepuscular, se basa en la relación entre los personajes. El MacGuffin es la detención de unos narcos y la incautación de un yate que quedará almacenado en el depósito judicial de Benito, conocido como el ‘Yeye’. Tras la primera secuencia, que derrocha adrenalina, violencia y tensión en alta mar, la acción se traslada a tierra. A los despachos, donde cunde una innegable sensación de desánimo, fracaso y abandono tanto en la Guardia Civil como en la judicatura.
Y de ahí a los bares del entorno del puerto, a la zona vieja de Cádiz. A las calles de andar por casa. Y a los diálogos entre los personajes, a una relación labrada a fuerza de recuerdos compartidos, tragos y traiciones, mejores o peores decisiones, fotografías antiguas y decepciones. Amistades en las que hay más pasado que futuro, por volver a los héroes del western crepuscular.

Que el elenco principal de ‘Tierra de nadie’ esté formado por actores de la personalidad de los citados me ha llevado a preguntarle a Fernando Navarro, el guionista de la película, por cómo fue el proceso de escritura. Al principio, su idea era que los tres protagonistas fueran andaluces y ver cómo les afecta la tierra en la que viven. “Conforme avanzamos en la escritura nos planteamos la idea de que la tierra también puede transformar a los personajes venidos de fuera. ‘Tierra de nadie’ tiene una vocación comercial y cuando tuvimos los síes de Luis Zahera y Karra Elejalde, los personajes se transformaron y los escribí directamente para ellos, con ellos en mente y con ellos recitando los diálogos”.

Y con Jesús Carroza, un grande de nuestro cine llamado a darnos más grandes alegrías aún, y un Vicente Romero al que, insisto, también hay que hacerle un monumento. Y es que cada vez me gusta más escuchar el andaluz en el cine. Y leerlo en los libros. Pero de eso hablamos otro día.
Vayan a ver ‘Tierra de nadie’. Es una gozada visual, un espectáculo cinematográfico de primer orden que ofrece todo lo que promete. Y más aún. Cine comercial de división de honor, en el mejor sentido de la expresión, que te hace disfrutar de todos los elementos que conforman una gran película: dirección impecable, actores en estado de gracia, un guion sólido repleto de grandes y acerados diálogos y que combina momentos de acción, tensión, cercanía, ternura, complicidad y buen humor. Un paisaje espectacular, una fotografía de lujo, tomas aéreas exquisitas, grandes persecuciones, tiroteos molones, música estupenda… ¡No se la pierdan!
Jesús Lens
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