La columna de hoy de IDEAL que, más que polémica, espero encuentre buena acogida y genere complicidad.
«Otra vez mirando atrás y haciendo ejercicios de nostalgia». Reconozco que ésa fue mi primera reacción cuando me enteré de que Granada iba a contar con un nuevo festival de cine, llamado Retroback, para que no cupiesen dudas. (hace dos días hablabamos también en IDEAL del Festival: «Mitomanía contra la crisis»)
Como ciudadano de una Granada que parece aquejada de vértigos, angustias y mareos cada vez que se percata de que hemos entrado en el siglo XXI, me hubiera gustado tener un Festival de Cine Independiente al estilo Sundance, o algo parecido al ArtFutura, para variar. Pero como cinéfilo compulsivo, inmediatamente refrené estos pensamientos. A fin de cuentas, la posibilidad de ver en pantalla grande clásicos inmemoriales de la historia del cine era de lo más apetecible y sugerente.
Y llegó el final de la cuesta de enero y, con ella, Retroback. Poco a poco, la ciudad se fue vistiendo de cine. Partiendo de un ajustado presupuesto y a base de detalles tan sencillos como una alfombra roja, un hermoso vestido o un puñado de carteles de gran tamaño, estratégicamente situados por el centro de Granada, la expectación fue creciendo.
Las salas de cine abrieron sus puertas y los espectadores… hemos respondido en masa, demostrando que hay criterio y que, cuando nos ofrecen un producto de calidad, bien envuelto y bien servido, no dudamos en consumirlo con pasión. Siempre me ha parecido increíble e inaudito que en una ciudad universitaria y supuestamente culta como ésta no hubiese una sala de cine digna que programara VO o un tipo de cine distinto al habitual. Sí. Estaba el Aliatar. Por eso recalco lo de «digna».
El pasado lunes, lloviendo, proyectada en su francés original, una película como «El quimérico inquilino» consiguió abarrotar una sala mediana del Cinema 2000 de Neptuno. Y para ver «Desayuno con diamantes» se ha agotado el billetaje y ha sido necesario programar un pase suplementario y de urgencia, dada la enorme cantidad de peticiones de entradas que había.
¿No debería hacernos reflexionar todo esto? Sea mirando hacia atrás, como hace «Retroback», sea mirando hacia la periferia, como hace «Cines del Sur», lo evidente es que, en el supuesto paraíso cultural granadino, ver otro tipo de cine durante todo el año, proyectado de forma regular y en buenas condiciones, debería ser posible. Y hasta exigible.
El ejemplo de otra película francesa, «Bienvenidos al Norte», también resulta bien ilustrativo de que, fuera de modas, tendencias o marketing, cuando un producto es bueno, triunfa. Se trata de una película de una sencillez apabullante, que cuenta una historia atemporal, pero tan bien filmada e interpretada que provoca numerosas carcajadas. Aún basando su humor en algo tan supuestamente localista como el acento de los habitantes de una remota zona de Francia, la película está cosechando éxito y parabienes en todo el mundo. Lo pequeño, lo distinto y lo diferente, cuando se hace con pasión y con talento, tiene alcance universal. Y en Granada ¡queremos verlo!
Jesús Lens Espinosa de los Monteros.
Comentarios
10 respuestas a «RETROBACK COMO SÍNTOMA»
Y tus columna, cuando se hacen con corazón, snsibilidad y talento, resultan imprescindibles.
Rigoletto
Rigoletto, es que es una sensación tremenda esa de vivir en Granada y estar en un páramo cultural cinematográfico.
No se ama lo que no se conoce, chocolate por la noticia. Si vemos sólo cine chatarra, engordaremos sin alimentarnos y el colesterol acabará con nuestro buen gusto.
En Buenos Aires hubo un tiempo en que dos o tres pequeñas salas de «cine arte» convocaban selectas multitudes, a las que muchos señalaban con el dedo como «elitistas». Ese supuesto elitismo derivó en la formación de una generaciòn de espectadores exigentes, refractarios a la chabacanería habitual, aunque nos guste una buena de aventuras o de amores de ocasión. Porque no se trata de géneros, ni de cuántos millones de dólares cueste filmar, sino de talento.
Bien por Granada, ciudad que me debo, al menos para abrazar a algún amigo…
Bueno, ya está comprobado que este Festival es algo bueno para la ciudad, hay que esperar que se mantenga y no terminen cargándoselo como hicieron con el Jóvenes Realizadores… pero todo puede pasar en Granada.
Besillos.
Quién organiza este festival, Jesús? Tiene una pinta estupenda
Vestir a Granada de cine clásico ha sido buena idea. No es una idea demasiado común y siempre, en el cine, en los libros, en la música, hay que volver a los clásicos. Hay que ver esa película francesa.
Creo que todos vamos en el mismo sentido: se trata de talento, de cariño, de amor por las cosas bien hechas. Y bien vendidas. Que cada vez estoy más convencido que si los contenidos son importantes, los continentes lo son cada vez más.
¿ Has escuchado la crítica de la película francesa «Cuscús» ? Dicen que es bastante buena. Un 7 le han puesto en el programa de cine de la SER.
También «La duda» tiene unas críticas excelentes (un 8). Meryl Streep dicen que está impresionante.
¿ Ganará «Camino» esta noche el Goya ?
Saludos. Toni Sagrel.
[…] Y, cuando terminó, no tuve que desdecirme ni un ápice. Porque la película revelación del cine francés, que ha batido récordes de taquilla en el país vecino, es todo eso y más: un canto a la amistad, al goce de vivir, a la felicidad de los placeres sencillos y al respeto por los otros, por los que son diferentes, por los que hablan de otra manera y se comportan de una forma supuestamente rara. (De ello hablábamos el viernes, comentado “Retroback como síntoma”) […]
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