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Los granadinos se implicaron desde el principio con el cuidado de los niños internos en hospital de los Hermanos de San Juan de Dios. Inaugurado el 26 de marzo de 1944, el edificio, construido junto al asilo del mismo nombre, se levantó gracias a la caridad. Tenía capacidad para 45 niños, afectados por enfermedades óseas o deformaciones, que se alojaban en tres amplios «bien instalados e higiénicos» dormitorios a los que llamaban de San Juan de Dios, de San Rafael y del Niño Jesús de Granada, aunque el día de su inauguración solo había 14 enfermos. Tenía consultas externas, sala para oculista y dentista y un comedor especial para los niños recién operados. Los doctores que pasaban consulta en la clínica lo hacían de forma desinteresada. Como solo los pequeños más pobres tenían derecho a la estancia, una vez a la semana se pasaba consulta para estudiar los casos entre los chicos de seis a catorce años que lo solicitaban. Para colaborar en su mantenimiento, se hicieron muy populares la Tómbola y la Subasta de las Ilusiones en la que se pujaba, por ejemplo, por un pavo que los ganadores compartían con los convalecientes.