Yo quiero ser abuelo ¿y tú?

Cuando tienes más de 50 años esto es un lío:  joven joven no eres; mayor mayor, tampoco, y estas ahí como en el limbo, a la espera pero no sabes bien de qué. Y así estaba yo hasta ayer cuando me di cuenta de lo que quiero ser ¿Y que quiero ser?. Pues yo quiero ser abuelo. Hay quien quiere ser astronauta, piloto de formula 1, callista… hay tanta gente, creo que somos 6.000 millones… que te voy a contar, pero yo quiero ser abuelo.

Es cierto que aun me quedan como unos diez años, que por mucho que uno desee… pues que eso no se puede adelantar, que la naturaleza es la naturaleza; pero ser abuelo, no «abu» ni «belo» ni gaitas, sino «abuelo», tiene que molar.

Y mejor una nieta que un nieto, porque un nieto… los nietos son brutos de carallo. Yo me imagino ir con mi nieto al parque, y el tío, que no levantará cuatro palmos, va y me dice: «Abuelo, ¿a ver si eres capaz de subir hasta aquí?», «abuelo, mira yo salté esto ¿y tú…?».

Y claro, entre que no puedes y mi temperamento, que tonterías físicas las justas, pues no es plan; porque además llegaría a casa el mocoso ese y se pasaría todo el tiempo: «El abuelo no pudo saltar, larán larán larán; el abuelo no pudo saltar, larán larán larán ». ¿saltar? te voy precisamente a saltar / soltar una de remanguillé….

Y claro, una cosa es que te lo insinúe el médico de la Seguridad Social, que por lo menos se supone que ha estudiado una carrera, aunque no sé si todos, pero que un mocoso que no sabe ni sumar, que un renacuajo te recuerde todo día tus limitaciones…

Sin embargo, una nieta… eso es otra cosa, otro cantar. Una nieta es un puntazo: «Abuelo, ten cuidado con el escalón», «abuelo, espera que no esta el semáforo en la luz verde». «abuelo, ya te cojo yo por el brazo», «abuelo, tomaste las pastillas…» Perdón, ¿he dicho pastillas»?, a ver si en vez de una nieta lo que quiero es una enfermera… va a ser que sí.

 

LIBROS DE MANUEL GUISANDE

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