Cada receta vale un euro y la poca vergüenza, ¿cuánto cuesta la poca vergüenza?

A partir de ahora en la Comunidad de Madrid se cobrará un euro por cada receta expedida en la sanidad pública. Lo ha anunciado hoy su presidente, Ignacio González ‘Aguirre’, que imita de esta forma la medida que adoptó Cataluña. El presidente madrileño asegura que la creación de la nueva tasa de un euro por cada receta es de “carácter disuasorio” y no de carácter “recaudatorio” porque tiene un “escaso impacto económico” (83 millones al año).

Cuando el político emplea este eufemismo (palabra o expresión con que se sustituye a otra más grosera, impertinente, violenta o que se considera tabú) del ‘afán disuasorio’ para cobrar un euro por receta, considera estúpidos a los madrileños y al resto de ciudadanos que lo escuchan y no se lo creen y, todavía peor, pone a los pies de los caballos a los profesionales médicos que son los que recetan y a los que, indirectamente, en el mejor de los casos, les está llamando irresponsables por dar a ciudadanos medicamentos que no necesitan.


Y como en el chiste, de lo demás ni hablamos. No entramos a valorar si así se avanza un poco más en la privatización de servicios públicos, ni si así damos un paso más para volar un modelo sanitario que ha sido hasta ahora envidiado en todo el mundo por su calidad y proyección solidaria y universal. De eso, que no es poco, ni hablamos.

No acabo de entender a qué se refiere el sucesor de Esperanza Aguirre cuando habla de ‘efecto disuasorio’ para que los usuarios no acumulen medicamentos en las casas. Los fármacos que se pueden tener en las casas son restos de tratamientos que siempre se guardan por si alguna vez los necesitase de nuevo y que sobraron porque recibieron botes de 100 cápsulas cuando solo necesitan 21 para una semana. Y eso ha sido así porque a los políticos no les interesó nunca establecer la prescripción de medicamentos en dosis para disponer de las pastillas, los supositorios o el jarabe preciso para un tratamiento, ni más ni menos. Ni acabo de entender por qué el ‘Espe’ González le falta el respeto a los profesionales médicos por dudar de que cuando dan una receta lo hacen siempre porque su paciente lo necesita.

¡Váyase al carajo, don Ignacio con su efecto disuasorio! Reconozca al menos que detrás de la medida está, claro que lo está, la voluntad de recaudar y hacer caja aunque sea sisando euros a los viejos y parados que ya pagan parte de los medicinas que consumen. Se ha despilfarrado mucho en demasiadas cosas y ahora se quieren saldar cuentas de la forma más fácil pero también más injusta. Subir el IVA es lo fácil; rebajar el sueldo de los funcionarios es lo fácil; eliminar médicos y profesores es lo fácil y cobrar un euro por receta es lo fácil y en todos los casos, es injusto porque se castiga a una mayoría de ciudadanos sin escapatoria y sin los privilegios de los poderosos.

Cuando Zapatero decidió regalar 2.000 euros por cada recién nacido igualó ‘en los derechos’ y no pensó que los ricos que no los necesitaban también practican sexo y tienen hijos. Ahora el presidente madrileño quiere igualar ‘en los deberes’ y que todo el mundo pague por sus recetas y, a lo mejor, don Ignacio, a lo mejor, a todos no les viene lo mismo pagar euros por recetas. Tal y como están las cosas a los pobres no les interesa enfermar y, casi casi, ni nacer. Todo son problemas y gastos. 

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