Buenas, soy Emilio Calatayud. El otro día estaba paseando por Granada y se me acercó un señor de entre treinta y cuarenta años con muy buena planta. “Hola, don Emilio, no se acordará de mí, pero usted me condenó cuando tenía 16 años. A mí no se me ha olvidado”. Me preocupé un poco. ‘A…